Petróleo arriba de US$100: cómo impacta la guerra en la nafta, la inflación y el dólar en Argentina
El crudo sigue en niveles elevados de 110 dólares el barril tras los ataques en Irán y la tensión en el estrecho de Ormuz. Aunque mostró una leve baja, el escenario global sigue presionando sobre los precios locales, el tipo de cambio y el frente externo argentino.
El petróleo se mantiene como el principal factor de riesgo para la economía global y, en particular, para países como la Argentina. Este lunes, tras haber superado los US$110 por barril en jornadas previas, el crudo mostró una leve corrección, pero sigue en niveles elevados en un contexto de guerra en Medio Oriente y fuerte incertidumbre sobre el suministro energético.
Según reportó AFP, el barril de Brent del Mar del Norte operaba en torno a los US$108, mientras que el West Texas Intermediate (WTI) se mantenía cerca de los US$110, luego de una rueda marcada por bajo volumen y señales mixtas en el Estrecho de Ormuz.
El conflicto sumó un nuevo capítulo con explosiones en el complejo energético South Pars, en Irán, un activo clave para la producción de gas y petroquímicos del país. Aunque la situación fue contenida, el episodio volvió a encender las alarmas sobre la oferta global.
De esta manera, los precios internacionales del petróleo se mantienen en torno a los US$110 este lunes, en medio del nuevo ultimátum de Donald Trump a Irán por la reapertura del estrecho de Ormuz y la incertidumbre por la prolongación de la guerra en Medio Oriente.
Tanto el crudo Brent como el WTI se revalorizan más de un 50% desde el inicio de la guerra entre Estados Unidos e Israel con Irán. Vale recordar que antes de la ofensiva estadounidense e israelí contra Teherán el 28 de febrero, el Brent se cotizaba en torno a los 73 dólares por barril.
Nafta: aumentos más graduales, pero inevitables
En la Argentina, el impacto más directo de un petróleo por encima de los US$100 se da en los combustibles. Si bien las petroleras, con YPF a la cabeza, vienen aplicando subas graduales para evitar saltos bruscos, el traslado del precio internacional es prácticamente inevitable. Se estima que cada 10 puntos porcentuales de suba en la nafta impactan un 0,4% en el Índice de Precios al Consumidor (IPC). De esta manera, un aumento del 20% en naftas podria añadir 0,8 puntos a la inflación mensual.
El esquema actual con algunas definiciones oficiales como el aumento del corte de la nafta con bioetanol hasta 15% y la postergación de la aplicación de los impuestos a los combustibles buscan suavizar los aumentos mediante ajustes escalonados y mecanismos de promedios móviles, pero los analistas coinciden en que, si el crudo se mantiene alto por varias semanas, el ajuste en surtidores terminará llegando más temprano que tarde.
El efecto no es menor: los combustibles tienen impacto directo en el transporte, la logística y los costos de producción, por lo que terminan filtrándose al resto de los precios de la economía.
Para marzo, el mismo ministro Luis Caputo anticipó una posible suba del Índice de Precios al consumidor por los coletazos de la guerra en Medio Oriente que también le pegan a la Argentina.
En una entrevista televisiva del domingo por la noche con Luis Majul, reconoció que la inflación de marzo probablemente muestre un dato algo más alto debido al petróleo y factores estacionales, pero reiteró que la disciplina fiscal y monetaria debería conducir a una desinflación hacia adelante. En cuanto a los precios de los combustibles, subrayó que las recientes medidas de estabilización de YPF reflejan decisiones del sector privado.
De todos modos, el encarecimiento del petróleo aparece como uno de los principales riesgos para el proceso de desinflación que busca. En un contexto donde la inflación ya muestra resistencia a bajar del 2% mensual, un shock energético puede frenar o incluso revertir la tendencia.
El canal de transmisión es doble:
- Directo: suba de naftas y tarifas energéticas
- Indirecto: aumento de costos logísticos y de insumos
Este combo puede impactar especialmente en alimentos y bienes de consumo masivo, amplificando el efecto sobre el bolsillo.
Dólar y reservas: más presión sobre el frente externo
El otro frente sensible es el cambiario. Un petróleo caro encarece las importaciones energéticas y aumenta la demanda de dólares, en un contexto donde la acumulación de reservas sigue siendo uno de los principales desafíos del Gobierno.
Además, la suba del crudo suele venir acompañada de un fortalecimiento global del dólar, lo que agrega presión adicional sobre las monedas emergentes. Para la Argentina, esto implica un escenario más complejo:
- Mayor necesidad de divisas
- Menor margen para sostener el tipo de cambio como ancla
- Riesgo de tensión en el esquema cambiario
Ormuz: la variable que define el mercado
El factor clave sigue siendo el Estrecho de Ormuz, por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial.
Aunque en los últimos días algunos buques lograron atravesar la zona, el flujo sigue lejos de normalizarse. Irán mantiene restricciones y advirtió que las condiciones no volverán a ser las mismas, lo que mantiene en vilo al mercado.
Cada señal sobre Ormuz, ya sea su apertura, bloqueo o escalada, tiene impacto inmediato en los precios.
Trump dijo que el tiempo se acaba para Irán si no libera el estrecho de Ormuz
La leve baja del petróleo este lunes no cambia el cuadro de fondo: el mercado sigue operando bajo un escenario de alta tensión geopolítica y oferta condicionada.
Al cuadro de volatilidad se suma la última amenaza discursiva del presidente estadounidense Trump, cuano advirtió que podría atacar “centrales eléctricas y puentes” iraníes a partir del martes si no se abre el estrecho de Ormuz. Anteriormente, había establecido este lunes 6 de abril como fecha límite para que Irán brinde su conformidad a un acuerdo que ponga fin a la guerra o se enfrente a nuevos ataques de Estados Unidos contra su sector energético.
En las últimas horas se conoció un nuevo intento de acuerdo entre Estados Unidos e Irán, a través de mediadores regionales como Pakistán, Egipto y Turquía, que implica un alto al fuego por 45 días con el objetivo de avanzar a “un fin permanente de la guerra”.
Sin embargo, por el momento, la postura del régimen iraní no es favorable al considerar que “un alto el fuego significa una pausa para reorganizarse y volver a cometer delitos”, señalando que “ninguna persona racional haría eso”, según informó la televisión estatal de Irán citando al portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmail Baghaei.__IP__
En este sentido, el funcionario sostuvo que “no hay garantías legales ni internacionales. Por tanto, debemos actuar de manera que podamos contar con una garantía sólida para defender nuestra propia seguridad nacional”.
Para la Argentina, esto implica un desafío adicional en un momento clave: sostener la desaceleración inflacionaria, acumular reservas y evitar tensiones cambiarias en un contexto global adverso.
En ese tablero, el petróleo volvió a ocupar un lugar central. Y mientras la guerra continúe, será una de las variables que definan el rumbo de la economía local en los próximos meses.
Fuente: AFP / lr
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