CRISIS TEXTIL

Textilana SA, que fabrica los sweaters Mauro Sergio, pidió concurso preventivo

La reconocida marca con más de 45 años en el mercado aseguró en un comunicado de prensa que busca "reordenar sus deudas y seguir operando". Crece la preocupación por el empleo y el futuro del sector en un contexto de fuerte restricción del consumo y aumento de ventas de productos importados.

Textilana Foto: CeDoc

La firma textil marplatense Textilana SA, dueña de la marca Mauro Sergio, pidió concurso preventivo en medio de un cuadro de caída del consumo, presión de las importaciones y tensión sobre el empleo. La novedad se conoció el lunes 20 de abril de 2026 y fue presentada por la empresa como parte de un “reordenamiento estratégico” para sostener la operatoria y reestructurar sus compromisos.

Vale considerar que el concurso preventivo es una herramienta legal que permite a las empresas renegociar sus deudas bajo supervisión judicial, con el objetivo de evitar la quiebra y continuar funcionando.

La compañía habría difundido un comunicado en el que se habla de un "proceso de reordenamiento" que busca "garantizar la plena operatividad" y "proteger el valor de la marca". La empresa asegura que el proceso no afectará el abastecimiento a sus clientes y reafirma su "confianza en el país".

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"Entendemos que el contexto macroeconómico actual exige decisiones firmes para asegurar la sostenibilidad a largo plazo y el cumplimiento de nuestros compromisos empresariales", remarcaron.

El comunicado hace foco en la necesidad de seguir operando. “Esta medida, tomada con la máxima responsabilidad institucional, busca garantizar la plena operatividad de nuestra estructura industrial y proteger el valor de nuestra marca. Con esta finalidad, se busca asegurar el pleno abastecimiento de mercadería a todos nuestros clientes”,

El pedido llega después de varios meses de deterioro. En noviembre de 2025, la firma acordó la suspensión de 170 trabajadores de su planta de Mar del Plata hasta el 31 de marzo de 2026, con el pago del 78% del salario. Según la comisión interna, eso equivalía a cerca del 70% del personal en actividad. Más tarde, en marzo de este año, persistía la incertidumbre sobre una posible extensión de esas suspensiones y el impacto sobre unas 300 familias vinculadas a la empresa. Finalmente, los trabajadores afectados fueron reincorporados el 1 de abril, pocos días antes de que se conociera la apertura del concurso.

El cuadro de fondo ya se había hecho visible en 2025. En agosto del año pasado, Textilana había reducido sus niveles de producción en torno del 18%, en un contexto de baja de ventas, pérdida de poder adquisitivo y avance de productos importados. En esa etapa, fuentes cercanas a la firma señalaban que la planta operaba con foco en sostener la actividad, aunque con menores volúmenes de producción.

“Reafirmamos nuestra confianza en el país y nuestra vocación desde hace más de 45 años produciendo calidad argentina, adaptando nuestros procesos a las nuevas exigencias de eficiencia que el mercado global y nacional demandan hoy”, concluye el comunicado que circuló Textilana S.A.

Un sector con fuerte retracción, caída del consumo y fuerte competencia por importaciones

La industria textil y de indumentaria atraviesa un momento de fuerte fragilidad en la Argentina, con una combinación de caída del consumo, sobrestock, menor actividad y presión creciente de las importaciones. La propia Cámara Industrial Argentina de la Indumentaria (CIAI) advirtió en su encuesta del primer bimestre de 2026 que 6 de cada 10 empresas registraron caída de ventas, que el 80% identifica a la falta de demanda como su principal problema y que la mitad de las firmas opera con stocks excesivos, una señal de que la mercadería no está encontrando salida en el mercado.

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El deterioro también ya se ve con claridad en el empleo y en la estructura empresaria. Según la CIAI, en toda la cadena textil e indumentaria se perdieron 28.924 puestos registrados, equivalente a una baja del 13%, mientras que Reuters reportó en marzo que el sector ya había eliminado casi 20.000 empleos desde 2023 y que algunas plantas trabajan muy por debajo de su capacidad instalada. Ese cuadro muestra que la crisis ya no es solo comercial: empieza a pegar de lleno en la producción y en la sustentabilidad de muchas compañías.

A ese escenario se suma el avance de la competencia externa, en especial por la mayor llegada de prendas importadas y por el crecimiento de plataformas de fast fashion como Shein y Temu, favorecidas por un esquema más abierto para el comercio y el puerta a puerta. Reuters señaló que ese fenómeno viene golpeando a fabricantes locales que enfrentan costos altos y menor espalda financiera para competir contra mercadería importada de muy bajo precio. En paralelo, desde la CIAI vienen alertando también por el crecimiento de las importaciones puerta a puerta y por el impacto que eso tiene sobre la industria local.

Los casos empresariales de las últimas semanas reflejan ese estrés sectorial. Textilana, histórica firma marplatense ligada a la marca Mauro Sergio, pidió concurso preventivo el 20 de abril, después de meses de suspensiones, mientras que Fantome Group, fabricante de prendas para marcas reconocidas, también recurrió a ese mecanismo ante lo que definió como una competencia importada asfixiante.

Así, el sector textil combina hoy un problema de demanda interna muy débil con una apertura comercial que acelera la presión competitiva, en un contexto en el que cada vez más empresas intentan reestructurarse para evitar un desenlace peor.

Fuente: NA

LR/ff