Tipo de cambio y tensión financiera: qué pasa con el dólar, las reservas y las expectativas del mercado
Los indicadores muestran señales dispares en la estabilidad macroeconómica y en el comportamiento de los activos. Analistas advierten sobre factores que podrían incidir en el corto plazo y condicionar el escenario financiero.
El dólar vuelve a ubicarse en el centro de la escena económica en el inicio de mayo, en un contexto atravesado por la evolución de las reservas, la intervención del Banco Central, la dinámica de los mercados financieros y las expectativas de los inversores.
Una inflación en dólares monumental frente a una recesión que no encuentra su piso
Con movimientos en el tipo de cambio oficial y los financieros, compras de divisas más moderadas y señales mixtas en los activos, el comportamiento del dólar se consolida como una variable clave para entender la estabilidad y las tensiones del programa económico.
Según la consultora Analytica, su Índice de Estabilidad Financiera (ISEF) mostró una leve recuperación del 0,9% en la última semana de abril, luego de dos caídas consecutivas, acumulando un incremento del 10,7% desde el inicio del nuevo programa. Sin embargo, aún se ubica por debajo del promedio de marzo, lo que refleja un escenario de cierta fragilidad.
En el frente cambiario, el tipo de cambio mayorista registró movimientos dispares: alcanzó los $1.413 al inicio de la semana y luego retrocedió hasta los $1.381, cerrando con una caída del 1,2% entre puntas. Al mismo tiempo, la distancia con el techo de las bandas se amplió hasta el 23,3%, su nivel más alto desde el inicio del programa.
Desde Analytica señalaron que “es posible que la suba inicial del dólar haya estado asociada al fixing del título dólar-linked con vencimiento en abril”, aunque también advirtieron que podría estar sugiriendo “la formación de un piso cambiario en un contexto de tasas de interés reales negativas”.
La inflación se comió la ventaja cambiaria y enciende señales de alerta sobre el dólar
Intervención del BCRA y dinámica de reservas
En cuanto a la intervención oficial, el Banco Central compró u$s390 millones en la última semana de abril, un ritmo menor al de semanas previas y por debajo de los niveles considerados prudenciales. A su vez, realizó pagos por u$s244 millones correspondientes a BOPREAL, lo que impactó en las reservas.
Considerando distintas operaciones, la acumulación consolidada semanal de divisas habría sido de u$s152 millones, también por debajo de las métricas esperadas. Desde el inicio del programa, el BCRA acumuló compras por u$s7.155 millones, superando los objetivos iniciales, aunque con una acumulación neta menor al considerar movimientos del Tesoro.
Por su parte, un informe de Cohen indicó que el Banco Central continuó comprando divisas en el mercado oficial, con un promedio de u$s71 millones diarios, mientras que las reservas brutas aumentaron en u$s1.200 millones, alcanzando los u$s45.683 millones, impulsadas principalmente por la recomposición de encajes.
En ese contexto, el tipo de cambio oficial subió 1,2% y cerró en $1.398,31, mientras que los dólares financieros mostraron una leve baja: el MEP cayó 0,3% y el contado con liquidación 0,1%.
Mercados, tasas y comportamiento de los activos
El inicio de mayo mostró una jornada mixta para los activos locales. Los bonos en dólares retrocedieron levemente, mientras que los instrumentos en pesos, especialmente los dollar-linked, avanzaron en línea con el movimiento del tipo de cambio.
El riesgo país se ubicó en torno a los 555 puntos básicos, sin grandes cambios, mientras que el índice S&P Merval registró una leve caída semanal, en un contexto de volatilidad asociado también a factores externos como el conflicto en Medio Oriente.
En el mercado de futuros, los contratos mostraron una suba del 0,3%, aunque con caída en el interés abierto y en el volumen operado, en parte por el vencimiento de contratos previos.
Expectativas y tensiones en torno al tipo de cambio
Desde la consultora Labour, Capital & Growth (LCG) advirtieron que las compras del Banco Central “se redujeron a la mitad de lo que venían siendo”, lo que podría limitar el deslizamiento del dólar hacia niveles considerados más adecuados para algunos sectores productivos.
En ese sentido, señalaron que Argentina ha convivido en otras ocasiones con un “dólar atrasado”, aunque con diferencias respecto al pasado, ya que actualmente los ingresos de divisas provienen de sectores exportadores competitivos, lo que aporta mayor estabilidad.
Sin embargo, remarcaron que esta situación también genera tensiones en sectores con menor competitividad y alta intensidad de empleo, lo que podría derivar en presiones económicas y sociales.
Finalmente, el informe de LCG advirtió que, si bien no necesariamente se espera una corrida cambiaria tradicional, no pueden descartarse tensiones financieras o cambios en las expectativas de los inversores, especialmente en un contexto donde la evolución del dólar seguirá siendo determinante para el rumbo económico.
GZ
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