La Dolfina lleva su marca más allá del polo, abrió un restaurante en Palermo y prepara su llegada a nuevos mercados
La nueva propuesta funciona sobre la avenida Figueroa Alcorta y forma parte de un proyecto que busca ampliar el negocio de la marca más allá de la indumentaria y el polo.
La Dolfina, una de las marcas argentinas más reconocidas dentro del mundo del polo, eligió Palermo Chico para poner a prueba qué tan lejos puede llegar ese nombre, con un local sobre la avenida Figueroa Alcorta, en una zona que combina viviendas de alto poder adquisitivo con espacios culturales, oficinas y distintas instituciones educativas y de salud.
Así, la marca dio el salto fuera de las canchas y, junto al Grupo Abridor, desembarcó en la gastronomía con la apertura de La Dolfina Polo Café, su primera propuesta propia en este rubro.
Detrás del proyecto están Peter Díaz Flores, fundador y director de Grupo Abridor, y Juan Manuel Rozín, socio y director de la compañía, un grupo con trayectoria en el desarrollo y operación de proyectos gastronómicos y de hospitalidad en Argentina, Uruguay y España. Entre sus trabajos figuran Cuadra, Águila Pabellón, Los Inmortales, La Unión Gluten Free, Finde, Alcanfor, Alcanfor de Playa y Fronda Pasaje.
Para Rozín, “la idea surge de una decisión estratégica de La Dolfina de crecer en una categoría que no estuviera directamente vinculada con los caballos, para acercarse a su comunidad desde otro lugar”. Y, agregó que la hospitalidad apareció como una extensión natural de la marca: “El polo siempre fue también encuentro: la mesa después del partido, la vida al aire libre, la conversación”.
La Dolfina Polo Café está ubicado sobre la avenida Figueroa Alcorta, en Palermo Chico, cerca del MALBA
Un lanzamiento que se da en un momento en el que las grandes marcas buscan extender su identidad a nuevas categorías para generar otros puntos de contacto con sus consumidores.
El salón principal de La Dolfina Polo Café, con una barra central y una ambientación sobria y atemporal.
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La experiencia de Grupo Abridor fue determinante para darle forma al proyecto. Tal como explicó Díaz Flores, de esas experiencias aprendieron que un lugar funciona cuando tiene identidad y programa antes que decoración, cuando la cocina tiene autoría y cuando la operación se piensa desde el comienzo.
Ahora, en el caso de La Dolfina, el desafío fue diferente. “Por primera vez trabajamos con una marca de trayectoria y comunidad global, de modo que nuestra tarea no era inventar, sino traducir”, explicó el fundador. Y, el proyecto también fue pensado desde el inicio como un modelo que pudiera replicarse.
Durante más de un año, Grupo Abridor trabajó en conjunto con la marca en la arquitectura, la gastronomía, la operación y la comunicación, con estándares que permitan trasladar la propuesta a otros mercados.
Para lograr esto, la arquitectura quedó a cargo de Diana Lisman, quien ideó un espacio sobrio y atemporal donde predominan la madera, el cuero, la piedra y los textiles naturales.
Un espacio privado de reuniones dentro de La Dolfina Polo Café
A diferencia de las tradicionales tiendas de indumentaria de la marca, este local funciona exclusivamente como polo gastronómico y de hospitalidad. El lugar tiene tres sectores bien diferenciados, con una amplia terraza sobre Figueroa Alcorta, un salón principal con barra central y espacios privados y semiprivados para reuniones.
De todos modos, desde Grupo Abridor adelantaron que ya están trabajando en una línea de merchandising exclusiva para el espacio.
Una carta con sabores argentinos
Con una capacidad para unos 150 cubiertos, la propuesta apunta a captar a los vecinos de Palermo Chico, a quienes circulan habitualmente por la zona y a los turistas que buscan conectar con una faceta más urbana de la marca históricamente ligada al polo argentino.
Pero además de la capacidad, el movimiento del local ya empieza a mostrar los primeros números del proyecto. “En los últimos siete días recibimos más de 1.300 comensales y hoy el proyecto emplea a más de 50 personas”, detalló Díaz Flores.
Los tradicionales cuernitos de grasa
La carne, uno de los platos principales de la propuesta gastronómica de La Dolfina Polo Café
La propuesta está pensada para acompañar todo el día, desde el desayuno y el almuerzo hasta la merienda, la hora del té y la cena, y fue diseñada por la chef Julieta Caruso, con la ejecución a cargo del chef residente Ramiro Schechtel.
A la hora de armar la carta, hay también una apuesta por una carta reconocible, con platos que no requieren conocer previamente el universo de La Dolfina para entender la propuesta. “Nuestra intención fue construir una cocina sincera, donde el producto sea el protagonista. Tomamos sabores que forman parte de la memoria gastronómica argentina y los llevamos a una expresión contemporánea”, explicó Caruso.
Durante las mañanas y las tardes, la panadería artesanal se lleva el protagonismo con opciones como cuernitos de grasa, galletas marineras y una galleta servida con manteca y dulce de leche.
Ya en el almuerzo y la cena aparecen platos que rescatan los grandes favoritos de la cocina argentina, como las empanadas fritas de carne desmechada, el pastel de papa, el lomito La Dolfina, las milanesas con tres salsas y el ojo de bife, además de alternativas más livianas como la ensalada de cereales con vegetales asados.
Una picada para el tardeo
El flan, uno de los postres tradicionales de la propuesta
Luego, el cierre dulce sigue la misma sintonía al apelar a la memoria afectiva con postres tradicionales como la mousse aireada de chocolate, los duraznos en almíbar con helado y salsa de dulce de leche, y el clásico arroz con leche.
Acerca de los precios, los platos principales oscilan entre los $29.000 y $65.000, mientras que el ticket promedio durante el servicio diurno ronda los $70.000.
Palm Beach, Londres y Sotogrande, entre los destinos posibles
El siguiente paso está puesto en el exterior.
Según anticiparon desde Grupo Abridor, el proyecto analiza llegar a ciudades clave donde La Dolfina ya cuenta con un fuerte reconocimiento dentro del circuito internacional del polo. Entre los principales destinos que figuran en el radar aparecen Palm Beach, Londres y Sotogrande, además de alguna ciudad relevante de los Emiratos Árabes Unidos.
Al momento, los mercados ya están en análisis y la expectativa de los socios es concretar al menos dos aperturas durante los próximos tres años, bajo un esquema similar al de una licencia o franquicia internacional que todavía está en proceso de definición.
Peter Díaz Flores y Juan Manuel Rozín, fundadores y directivos de Grupo Abridor
En definitiva, la idea es que el restaurante de Palermo Chico funcione como la primera prueba de un concepto que pueda viajar a ciudades donde el nombre de La Dolfina ya tiene reconocimiento. “Un local que funciona es un buen restaurante; un local que funciona y se puede replicar es una plataforma”, resumió Rozín.
MV
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