"Para evitar el apagón audiovisual"

Campanella y Francella acompañaron el reclamo para que no se desfinancie al INCAA

Más de 1.800 representantes del sector audiovisual firmaron una petición para frenar los artículos 210 y 211 de la reforma laboral que eliminan el Fondo de Fomento del ente cinematográfico. El proyecto se tratará este miércoles en el Senado.

Juan José Campanella y Guillermo Francella Foto: Cedoc

En las últimas semanas, el sector audiovisual expresó su preocupación por dos artículos incluidos en la reforma laboral que implicarían el desfinanciamiento del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA). Antes de que el proyecto se trate este próximo miércoles en el Senado, múltiples referentes del cine nacional, entre los que se encuentran nombres como Guillermo Francella, Juan José Campanella, Mercedes Morán y Adrián Suar, firmaron una petición para "evitar el apagón audiovisual en Argentina".

Desde la Federación Iberoamericana de la Producción Cinematográfica y Audiovisual (FIPCA), junto a sus entidades socias en Argentina (CAIC, APAC y APIMA), advirtieron que la Ley de Modernización Laboral propone eliminar el financiamiento específico del INCAA, dispuesto en la actual Ley de Cine (Nº 17.741), forzándolo a depender de asignaciones generales del Tesoro Nacional -lo que complica su funcionamiento porque pasaría a depender de los fondos que el Gobierno de turno quiera destinarle a tráves del presupuesto anual-.

"El daño sería irreparable": actores y directores ratificaron su rechazo a los artículos de la Reforma Laboral que afectan al INCAA

"En la práctica dificultará su funcionamiento y pondrá en riesgo la continuidad operativa de una industria que genera empleo, exportación de servicios y actividad económica de alto valor agregado en todo el país", indica el documento dirigido a los senadores y diputados de la Nación, y que lleva la firma de más de 1.800 artistas y representantes del sector.

Según informó FIPCA, entre los firmantes se encuentran el director de El Secreto de sus Ojos y otros realizadores como Marcelo Piñeyro (Tango Feroz, Caballos Salvajes), Luis Puenzo (La Historia Oficial), Bruno Stagnaro (Okupas, El Eternauta) y Lita Stantic (Un muro de silencio); el investigador y docente Fernando Martín Peña; y actores como Oscar Martínez, Adrián SuarCarlos Belloso, Diego Peretti, Soledad Villamil, Mercedes Morán, Cristina Banegas, Natalia Oreiro, Julieta Díaz y Alejandra Flechner, entre muchos otros.

La carta apunta contra los artículos 210 y 211 del dictamen de comisiones -antes los 195 y 196-. El primero de ellos elimina los aportes establecidos en la Ley de Cine (10% sobre el valor de cada entrada de cine, 10% de la venta de DVDs y 25% de lo recaudado a servicios de radios, canales y TV paga); mientras que el segundo deroga los incisos de la Ley de Medios (26.522) que asignan recursos específicos al INCAA y a Radio y Televisión Argentina, pero mantiene intactos los de otros sectores.

Alejandra Flechner, Mercedes Morán, Bruno Stagnaro y Julieta Díaz presentes en la conferencia del Espacio Audiovisual Nacional en el Anexo de la Cámara de Diputados.

El reclamo fue llevado al Congreso la semana pasada por el Espacio Nacional Audiovisual (EAN), que realizó una conferencia de prensa en el Anexo A de la Cámara de Diputados para pedirle a los legisladores que rechacen o retiren del proyecto de ley ambos artículos, que “no tienen ninguna relación con la legislación laboral” y constituyen “una amenaza directa y letal contra la industria audiovisual argentina”,  expresaron. 

La mención de Campanella y Francella como firmantes de la petición fue para demostrar que, más allá de las diferencias de pensamiento en las figuras del cine nacional, "este tema nos preocupa" y "nos encolumna", según manifestó el presidente de la CAIC (Cámara Argentina de la Industria Cinematográfica), Daniel Pensa.

El reconocido actor, que arrasó en taquilla con Homo Argentum, había quedado envuelto en una polémica al defender la película de algunas críticas y expresar que "hay cine que es muy premiado pero le da la espalda al público; la van a ver cuatro personas". En esa línea, destacó que la industria debe afrontar desafíos sobre las nuevas formas de consumo del público. Su apoyo al Gobierno libertario nunca fue explícito, pero en 2024 consideró que hubo medidas que se tomaron que eran "necesarias" y de "cirugía mayor".

Juan José Campanella.

Por su parte, el también director de El Hijo de la Novia y Luna de Avellaneda -reconocido opositor al kirchnerismo- siempre se mostró en contra de la política cultural actual. "No tengo a nadie que me represente en la política, creo que somos muchos en este momento. Es un error y ha traido daños muy claros . Nos está desgastando, y cualquier cosa que fomente la grieta es el peor peligro para la cultura argentina", había dicho Campanella a La Nación+.

Qué dice el comunicado que alerta por la situación en el INCAA

"Atendiendo a que el proyecto de Ley de Modernización Laboral (MSJ 35-2025) propone derogar los artículos de Ley de Fomento de la Actividad Cinematográfica Nacional y sus modificaciones, artículos que garantizan el financiamiento específico del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), queremos hacerles llegar nuestra preocupación ante lo que puede significar un apagón audiovisual en Argentina.

Si bien esta reforma no elimina el INCAA, al quitarle sus fuentes de financiamiento específicas lo fuerza a depender de asignaciones generales del Tesoro Nacional, lo que en la práctica dificultará su funcionamiento y pondrá en riesgo la continuidad operativa de una industria que genera empleo, exportación de servicios y actividad económica de alto valor agregado en todo el país.

La eliminación del financiamiento específico al INCAA ataca al corazón del sector productivo, un sector que en todo el mundo se apoya en diversos mecanismos de financiación pública para competir en mercados globales. Todos los países con industrias audiovisuales desarrolladas poseen políticas mixtas de incentivo al sector: fondos públicos de asignación directa, sistemas de crédito fiscal e incentivos fiscales, y programas de cash rebate. Cada uno de estos mecanismos busca objetivos precisos: los primeros crean industria, fortalecen el ecosistema productivo y forman profesionales.

Los siguientes buscan atraer inversiones privadas locales e internacionales. No se puede considerar los sistemas de incentivos fiscales o de cash rebate sin la existencia de fondos públicos que crean industria. La aplicación de estas políticas resultan en la creación de puestos de trabajo, la dinamización de múltiples sectores de la economía y el ingreso de divisas tanto por la exportación de contenidos como por la inversión extranjera. Y como efecto indirecto, la exportación de contendidos fortalece la marca país y promueve el turismo internacional.

Como ejemplo de lo mencionado se puede citar la película Avatar III, de reciente estreno en todo el mundo. Esta película calificó para el New Zealand Screen Production Rebate, un incentivo que ha devuelto a los productores hasta un 25% de los gastos de producción locales y ha generado cientos de millones de dólares de actividad económica en ese país. Hablamos de un film cuyo costo de producción se estima en cuatrocientos millones de dólares y que al día de hoy ha superado los mil millones de dólares en su recaudación global.

Alarma en el cine argentino por la reforma laboral: advierten que dos artículos desfinancian al INCAA

De modo similar, en el Reino Unido existe un régimen de Film Tax Relief que permite a producciones de gran escala reclamar hasta el 25% de sus gastos calificados, algo que ha ayudado a que películas como Star Wars o numerosas superproducciones internacionales elijan rodar y contratar talento local generando empleo, desarrollo tecnológico y actividad económica vinculada. Estas políticas de incentivo pueden hallarse en países muy diversos como España, Puerto Rico, Canadá, Francia, Italia, Alemania, República Dominicana, Colombia y Uruguay, entre otros. Incluso en los Estados Unidos, estados como Georgia se consolidaron como centros de producción audiovisual gracias al otorgamiento de incentivos que atraen grandes proyectos, incluidos varios títulos de Avengers y otras películas y series de alto presupuesto, dinamizando las economías regionales.

Estos ejemplos indican que el apoyo a la actividad audiovisual no se trata de subsidios aislados o beneficios especiales, sino de instrumentos comparables a los que utilizan las principales economías del mundo para generar contenidos y competir por inversiones y talento en una industria global y dinámica.

En Argentina, el INCAA actúa como un mecanismo de coinversión público-privada para sostener la producción local, generar empleo y atraer inversión. Su continuidad y previsibilidad son clave para dar señales claras a inversores, casas productoras, trabajadores y mercados internacionales.

Gracias al financiamiento específico que posee desde hace más de seis décadas, el presupuesto del INCAA no compite con otras prioridades presupuestarias nacionales. De perderse esta potestad los fondos desaparecerán y el INCAA pasará a depender del presupuesto nacional compitiendo, ahora sí, con otras prioridades del Estado.

Sostener el fomento audiovisual es sostener reglas claras para competir. No es una discusión ideológica ni corporativa, sino una cuestión económica fundamentada en prácticas globales. Las decisiones legislativas que se adopten hoy definirán si Argentina mantiene una industria audiovisual capaz de generar empleo, divisas y exportaciones, o si, por el contrario, pierde capacidad productiva y se limita a consumir contenidos ajenos".

FP/fl