El escenario audiovisual argentino atraviesa una paradoja geográfica. Mientras a nivel nacional el sector pende de un hilo ante el proyecto de reforma laboral que busca seguir desfinanciando al Incaa y derogar gravámenes clave de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, en Córdoba la industria intenta blindarse.
El 2025 cerró con hitos como la película ‘El Casero’, de Matías Lucchesi, que debutó a sala llena en el Festival de Málaga, y la coproducción de Prisma Cine con España ‘La estrella azul’, que cosechó dos premios Goya. Sin embargo, el optimismo es cauteloso. Para este 2026, los cineastas locales apuestan a la internacionalización y a las herramientas de fomento provincial para no quedar atrapados en el derrumbe nacional.
La encrucijada del fomento
El eje del conflicto radica en la posible eliminación del Fondo de Fomento Cinematográfico. De aprobarse la reforma tal cual está redactada, el Incaa perdería su autonomía financiera, quedando supeditado a las partidas del Ministerio de Economía. En este sentido, la eliminación de la fiscalización de taquilla y la derogación del canon a los servicios de cable —que aporta el 25% de la recaudación del sector— dejaría sin oxígeno no solo al cine, sino también a proyectos comunitarios, al teatro y a la música.
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En este contexto, Córdoba se aferra al cash rebate (reintegro de inversión), una herramienta de fomento que permitió a productoras locales captar rodajes que originalmente se pensaban para otros puntos del país o el exterior.
Voces de la industria: balances y perspectivas
Toño Pita (Prisma Cine) señala que el año pasado fue un ejercicio de supervivencia y éxito inesperado. “No recuerdo otro año en el que hayamos tenido que sortear tantas turbulencias. Pero cuando hacemos el balance, el 2025 fue muy bueno: festejamos dos Goyas, estrenamos en San Sebastián y Toronto, y logramos rodar una película”, analiza Pita.
Para el director de Prisma, el 2026 debe ser el año de la maduración: “Hay que levantar la vara. Córdoba cuenta con una mejor base de recursos humanos e infraestructura que Uruguay cuando comenzó. Si queremos proyectarnos al mundo, el camino es la coproducción y el trabajo en equipo. El cash rebate que tenemos aquí es, lejos, el más completo del país y promete un 2026 con mucha producción; imagino un escenario con superposición de rodajes, lo cual es un hermoso problema”, dice.
Por su parte, la crisis obligó a Twins Latin Films a repensar las estructuras y diversificó su apuesta creando Río Ancho, enfocada en dramas verticales y formatos breves. “Nosotros atravesamos un proceso de reconfiguración profunda para producir en un nuevo contexto sin Incaa y de altísima competencia”, explica Lorena Quevedo a Perfil Córdoba.
La productora destaca la competitividad de la provincia: “Logramos relocalizar íntegramente en Córdoba un largometraje diseñado para filmarse en la Patagonia tras evaluar costos y logística. Es clave que el sector público garantice previsibilidad y un marco laboral que aliviane la presión sobre las producciones”.
Para Daniel Lambrisca (de Jaque Content) la preocupación se centra en el retiro del Estado nacional. “Preocupa que el Incaa se haya retirado del financiamiento que permitía la búsqueda de coproductores. Sin esas fuentes de financiamiento, no habría inversión y proyectos de largo plazo”, advierte Lambrisca desde la productora responsable de la película La Zurda, que este año fue un éxito en taquilla. No obstante, el productor coincide en el valor del fomento local: “El cash rebate tendrá impacto sobre este año con la llegada de varios rodajes y servicios. Creo que esta herramienta se debe seguir calibrando y adaptando a nuevas maneras de producción para proyectos de bajo y alto presupuesto”, indica.
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Desde Anok Films, Juan Pablo Tobal explica que el género documental fue quizás el más golpeado por el repliegue de fondos y plataformas. “El 2025 fue un escenario muy adverso. La intervención del Incaa generó una fuerte retracción. Producir documentales implica asumir riesgos mucho mayores y, en muchos casos, aportar recursos propios”, señala.
Aun así, Anok Films mantiene 15 desarrollos en carpeta (entre series, documentales y ficción) y estrenó en diciembre pasado ‘El vals de los últimos días’, un documental dirigido por Luciano Juncos, que continuará su recorrido de exhibición durante 2026. “En Córdoba se siguen activando producciones gracias al sistema de reintegros de la Municipalidad y la Provincia. El 2026 será un año de oportunidades puntuales, pero también de resistencia, donde las alianzas estratégicas serán determinantes para que el documental pueda seguir existiendo”, finaliza.
Lo que viene
Como se ve, el 2026 asoma como un año de “supervivencia activa”. Mientras la industria audiovisual argentina redefine su marco legal en el Congreso, el cine cordobés busca convertir la crisis en una oportunidad de profesionalización extrema, apoyándose en la coproducción internacional como único salvoconducto posible.