INTERNACIONAL
El ataque en Venezuela

Así fue la operación secreta de EE.UU. para capturar a Nicolás Maduro

La planificación llevó meses y agentes de la CIA trabajaron en Caracas para detallar rutinas de Maduro. Sabían todo, dónde iba, qué comía e incluso que mascotas tenía.

Trump, junto al secretario de Defensa Pete Hegseth y el director de la CIA, John Ratcliffe, cuando seguían en vivo el ataque en Venezuela.
Trump, junto al secretario de Defensa Pete Hegseth y el director de la CIA, John Ratcliffe, cuando seguían en vivo el ataque en Venezuela. | AFP

La captura de Nicolás Maduro fue el resultado de una operación planificada durante meses, apoyada en inteligencia encubierta, simulacros militares en Estados Unidos y una ejecución milimétrica que el presidente Donald Trump siguió en tiempo real desde Florida, según reconstruyeron funcionarios estadounidenses.

El punto de partida fue una misión clandestina de la CIA que ingresó a Venezuela en agosto con el objetivo de recopilar información directa sobre los movimientos del mandatario venezolano. Sin protección diplomática —la embajada estadounidense en Caracas permanece cerrada—, los agentes operaron durante meses en la capital y lograron establecer patrones detallados sobre sus rutinas, ubicaciones y medidas de seguridad. Esa información fue reforzada por una fuente humana cercana a Maduro y por el uso de drones furtivos que sobrevolaron la ciudad.

“El nivel de conocimiento era extremadamente preciso”, afirmó el general Dan Caine, jefe del Estado Mayor Conjunto, al explicar que las fuerzas estadounidenses sabían “dónde se movía, qué comía e incluso qué mascotas tenía”.

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Con esos datos, el Comando Conjunto de Operaciones Especiales construyó en Kentucky una réplica a escala real del complejo donde se alojaba Maduro. Allí, comandos de Delta Force ensayaron repetidamente la incursión, incluyendo la voladura de puertas de acero y el avance cronometrado dentro del edificio. El objetivo era reducir al mínimo el tiempo en el terreno y el riesgo de bajas civiles.

EE.UU. quería ejecutar la operación durante las fiestas, con muchos funcionarios y militares venezolanos de licencia, pero lo retrasó el mal tiempo

La operación quedó lista días antes, pero su ejecución dependió de dos variables: condiciones climáticas favorables y la confirmación de que Maduro se encontraba en el sitio previsto. En las jornadas previas, el mandatario venezolano se movía entre seis y ocho locaciones distintas, lo que obligó a los planificadores a esperar hasta último momento.

En paralelo, y según reveló Trump, Maduro intentó evitar la operación con una propuesta de último momento. El plan ofrecido el 23 de diciembre incluía el acceso de Estados Unidos al petróleo venezolano y la salida de Maduro del país rumbo a Turquía. Sin embargo, el mandatario rechazó finalmente esa alternativa. “No era serio”, dijo Trump al referirse a esas conversaciones.

Estados Unidos quería ejecutar la operación durante el período de fiestas, cuando gran parte de los funcionarios del gobierno y del personal militar venezolano se encontraba de licencia. No obstante, el mal tiempo retrasó la ejecución del plan por varios días. La orden definitiva llegó el viernes a las 22:46, luego de que se confirmara la “ventana operativa”.

El ataque comenzó con una operación cibernética que cortó el suministro eléctrico en amplias zonas de Caracas, seguida por bombardeos selectivos contra radares y sistemas de defensa aérea. Más de 150 aeronaves —entre drones, cazas, bombarderos y helicópteros— despegaron desde bases y buques en la región para despejar el corredor por el que ingresarían las fuerzas especiales.

Fuerte Tiuna, el complejo militar más grande de Venezuela: el 22 de diciembre y este 3 de enero, luego del bomabrdeo norteamericano en la captura de Maduro.
Fuerte Tiuna, el principal cuartel militar del chavismo en Caracas, antes y después del bombardeo estadounidense.

A pesar de la supresión de defensas, los helicópteros estadounidenses recibieron fuego al aproximarse al complejo militar. “Respondimos con fuerza abrumadora”, señaló Caine. Un helicóptero fue alcanzado y varios soldados resultaron heridos, aunque no hubo bajas fatales del lado estadounidense.

Mientras tanto, Trump seguía el operativo desde Mar-a-Lago, acompañado por sus principales asesores de seguridad nacional. Las imágenes en tiempo real llegaban desde una aeronave que sobrevolaba la zona. “Lo vi literalmente como si estuviera mirando un programa de televisión”, relató luego el presidente.

Una vez en tierra, los comandos tardaron apenas minutos en atravesar el edificio. Trump aseguró que Maduro intentó refugiarse en una habitación reforzada. “Era una puerta muy gruesa, muy pesada. Llegó hasta la puerta, pero no pudo cerrarla”, dijo. Cinco minutos después de ingresar, Delta Force informó que el objetivo estaba bajo custodia.

Maduro y su esposa fueron evacuados en helicóptero y trasladados a un buque estadounidense en el Caribe, antes de ser llevados a la base naval de Guantánamo y luego a territorio continental de Estados Unidos.

Aunque la Casa Blanca destacó la precisión del operativo, un alto funcionario venezolano estimó que al menos 40 personas murieron durante los ataques iniciales. Trump sostuvo que Estados Unidos estaba preparado para una segunda fase si fuera necesario y advirtió que otros dirigentes venezolanos podrían correr la misma suerte.