La Zaranda y la Companya Hongaresa

Dos grupos históricos celebran décadas de teatro independiente

Dos referentes de la escena española reflexionan sobre la creación colectiva, el poder, el presente político y el vínculo con Argentina.

Funciones. Las obras llegan al Complejo Teatral de Buenos Aires: una se presenta desde el 12 de agosto en el Teatro Regio y la otra desde el 13 en la Sala Cunill Cabanellas del Teatro San Martín. Foto: GZA. PRENSA La Zaranda y la Companya Hongaresa

Llegan casi juntos al país dos de las compañías españolas que más nos han visitado. Ambas se presentarán en el complejo teatral de Buenos Aires. La primera en debutar será La Zaranda con Todos los ángeles alzaron el vuelo. Texto de Eusebio Calonge, dirección de Paco de la Zaranda con Ingrid Magrinya, Natalia Martínez, Gaspar Campuzano, Francisco Sánchez y Enrique Bustos, en su elenco. Estarán desde el 12 de este mes en teatro Regio (Córdoba 6056), de miércoles a domingo, a las 20 horas. Justo un día más tarde, el 13, pero en la sala Cunill Cabanellas del teatro San Martín se conocerá David escrita y dirigida por Paco Zarzoso, creación de la Companya Hongaresa con Enric Juezas y Àngel Fígols, también irán de miércoles a domingo pero a las 19.30. Ambos creadores, los dramaturgos Calonge, por La Zaranda y Zarzosa por la Companya Hongaresa aceptaron contestar todas las preguntas, incluso las que tienen que ver con el Mundial. 

—¿Cuál es el secreto para que sus compañías se mantengan a lo largo de tantos años? La Zaranda cuarenta y ocho y la Cía. Hongaresa treinta años.

LA ZARANDA: La espera de que el teatro se manifieste por nosotros. De que sigamos comprobando que el teatro quiere seguir diciendo cosas a través de nuestro humilde trabajo. Cuando estamos sobre el escenario ensayando y aparece lo inesperado. Ese instante justifica tantos años de esfuerzo, de dificultades, de cansancio, porque de alguna manera abre una comunicación que va más allá del tiempo. Mantener la fe en que esa trascendencia se vuelva a dar nos mantiene vivos.

HONGARESA: Hay razones prosaicas y otras más poéticas. La más prosaica es que Hongaresa ha sido nuestra forma de vivir y también de sobrevivir. No deja de ser una empresa familiar…La más poética, y la que quiero destacar, es que nunca hemos dejado de creer en este sueño. Con los años hemos aprendido a adaptarnos. Hemos representado un mismo espectáculo en el salón de una casa, en una aldea o en un teatro romano ante miles de personas, sin pensar que un formato era más importante que otro. Esa capacidad de adaptación nos ha permitido seguir adelante. También ha sido decisiva la red de complicidades que hemos tejido. Actrices, actores, técnicos, músicos, programadores y amigos que, con el tiempo, se han convertido en una familia. Al mismo tiempo, la compañía ha ido creciendo y diversificándose: el teatro de texto, el teatro de la memoria, la joven compañía y su laboratorio permanente, el Festival Al Crepuscle… Cada nueva línea ha mantenido vivo el proyecto. Y, sobre todo, hemos aprendido mucho de las derrotas, de los errores y de los fracasos. Quizá esa sea la clave: seguir haciendo teatro con las personas que queremos y no dejar de sentir que todavía merece la pena.

—La política europea vive un marcado viraje hacia la derecha ¿influye a la hora de escribir? ¿Estas últimas creaciones son una respuesta a esa realidad?  

LA ZARANDA: El teatro mantiene siempre una fricción con la sociedad del tiempo que cruza, esto le hace mantener una posición crítica con todo poder. Sin esa independencia convertimos el teatro en una tribuna, en un mitin, lo propio de un teatro ideológico o doctrinario, que no político. Un texto esencialmente político puede ser Numancia de Cervantes, que nos deja una pregunta: ¿qué estamos dispuestos a hacer como pueblo para no ser sometidos? Y esta pregunta vale ante cualquier tiranía. Otro texto para mí canónico, sería Corialano de Shakespeare, que no presenta a ese pueblo de modo idealizado, sus ciudadanos se pueden dejar engañar o ser manipulados por motivaciones económicas, la pregunta entonces que nos deja sería ¿Cómo puede funcionar una sociedad cuando sus élites desprecian al pueblo y el pueblo desconfía de esas élites? Estos son para mí dos grandes textos políticos, los que dejan esas preguntas, que por supuesto mantienen toda su vigencia. Cito por último a Brecht, su Madre Coraje que necesita de la guerra para sobrevivir, pero esa misma guerra le va arrebatando todo aquello por lo que intenta sobrevivir. La guerra no es nada heroica sino un sistema económico y político del que algunos obtienen beneficio mientras otros ponen los cuerpos.  Y esto por desgracia sigue teniendo una gran resonancia, en un mundo con tantos frentes abiertos. 

HONGARESA: Es preocupante el viraje que estamos viendo en Europa y en muchos otros lugares del mundo. Y, por supuesto, ese contexto acaba filtrándose en la escritura. Cuando empecé a escribir David, hace más de diez años, no pensaba que la obra dialogara con esta realidad. No creo que David sea una respuesta directa a la actualidad política, pero sí habla de mecanismos de poder que hoy resultan especialmente reconocibles. 

 

El arte une 

A.S. 

Post mundial se abrió una polémica: españoles versus argentinos. Eusebio Calonge de La Zaranda responde: “Ser rivales en un encuentro deportivo no debe tener mayor trascendencia, y desde luego no empaña en absoluto la relación entre dos países hermanos, con tantos vínculos históricos y lazos de sangre. Argentina estuvo cuando el pueblo español la necesitó, y espero que España esté a esa altura. Muchas veces el deporte excede su importancia y crea nacionalismos muy obtusos, para contrarrestar eso está el arte, que crea la admiración entre los pueblos, establece puentes e influencias. Argentina también está en nuestra vida, la sienta estrechamente vinculada, querida, para nosotros ha sido vital, lo hemos dicho siempre, sin Buenos Aires, que le dio un público antes que nadie, La Zaranda no existiría. Toda nuestra gratitud y nuestro amor entonces a ese público, a este pueblo admirable”.

Paco Zarzosa de la Cía Hongaresa reflexiona: “Con los años, Argentina ha dejado de ser un lugar al que viajamos para convertirse en una parte de nuestra vida. Nuestra compañía no sería la misma sin todo lo que hemos compartido con ustedes. Siempre nos ha impresionado el amor que existe aquí por el teatro y por la cultura. Me emocionó mucho el partido Argentina vs. Inglaterra. Imaginé el país latiendo al unísono…Y en la final; mi deseo era que ganara el que hiciera mejor partido. También me hubiera alegrado y hubiera felicitado de corazón a todos los amigos y amigas argentinas, si hubiera ganado la albiceleste”..