“El espectador se merece un respeto tremendo”
Emilia Mazer y Marita Ballesteros hablan de la nueva versión de 8 Mujeres, junto a Cecilia Dopazo, María Leal, Linda Peretz, Juana Repetto, Silvia Pérez y Mónica Villa.
La obra 8 Mujeres del francés Robert Thomas se estrenó en 1961, aunque la acción decidió ubicarla en los años cincuenta. Volverá a los escenarios luego de una primera puesta de José María Muscari en el 2011, ahora entrecruza actrices de aquel año con otras, ya que algunas ya no están. Algunos aún recuerdan la versión cinematográfica del 2002 de François Ozon, con Catherine Deneuve e Isabelle Huppert, entre otras actrices. Aquí las argentinas son: Marita Ballesteros, Cecilia Dopazo, Emilia Mazer, María Leal, Linda Peretz, Juana Repetto, Silvia Pérez y Mónica Villa. Estarán en Multiteatro desde el 8 de octubre, de jueves a domingo.
—Formaste parte del elenco original junto a Cecilia Dopazo, María Leal y Mónica Villa. ¿Qué diferencias encontrás en esta nueva puesta y elenco?
MAZER: María Leal tiene un lema: “los éxitos no se abandonan” y aquella puesta fue muy exitosa, la sostuvimos tres temporadas. Ahora cuando Muscari me convocó sentí una gran emoción porque hay personajes con los que una estaba totalmente mimetizada y enamorada de mi Luisa. Hay renovación de escenografía, la puesta es parecida además cada actriz va sugiriendo y él evalúa de ponerlo o no. Mi papel es el de una mucama muy sexy, amante del dueño de casa y posiblemente una de las culpables, ya que él apareció asesinado. Hoy volver a recobrar esa sensualidad que tiene el personaje lo sentí como un desafío.
—¿Cómo fue sumarse a un grupo que ya había trabajado antes en la misma obra?
BALLESTEROS: Para mí es muy fácil porque las actrices son muy amorosas y cálidas. No tengo problema porque la puesta de Muscari siempre es diferente, no lo va a hacer igual a como la hizo hace quince años atrás. Las nuevas somos Linda Pérez, Juana Repetto, Silvia Pérez y yo. Soy muy solitaria y también sociable, las dos cosas. Lo que más me gusta de la vida es la gente.
—¿Cuál creen que fue el secreto para que fuera un éxito?
MAZER: Primero creo que todas teníamos y ahora tenemos mística de teatro. Venimos de lugares distintos, ya que es bastante heterogéneo el elenco. Son todas buenas compañeras, aun las que ya no están. Cuando escuchamos textos con María Leal no podemos dejar de recordar a Hilda Bernard, Norma Pons, en gira se habían sumado Chunchuna Villafañe y luego Irma Roy. Ahora también hay una muy buena energía entre nosotras. Muscari nos propuso en el primer ensayo que nos divirtamos. Además de una obra de misterio es para reírse. Hay algo de ese humor que surge de la oscuridad que es muy efectivo.
BALLESTEROS: Lo más atractivo es el humor que tiene, además del misterio. En aquel caso y en éste creo que puede ser atractivo el elenco, el director y la historia. Me parece que en este momento reírse es lindísimo.
—Qué recuerdo te quedó de haber trabajado con Alfredo Alcón?
BALLESTEROS: Muy buen recuerdo porque él era un muy buen compañero, no era Alfredo Alcón, era uno más. Además también tenía muchísimo humor y se ponía a colaborar con todos. No actuaba de Alcón y eso lo hacía más grande.
—¿Sentiste mucha diferencia de trabajar en los teatros oficiales y en los comerciales?
BALLESTEROS: Para mí ninguna, es la misma entrega y seriedad. El público es quien completa el teatro y es sagrado, como todo trabajo. El espectador se merece un respeto tremendo. Siempre me parece un milagro que vaya la gente, porque te tenés que vestirte y sacar tu entrada. No veo la diferencia en qué escenario actúo. Hace ya tres años que hacemos Lo que se pierde se tiene siempre. Empezamos en Dumont 4040 y ahora la bajamos en Almagna. En mi caso siempre haría función aún para un solo espectador.
—¿Qué balance hacés de tu paso con el grupo español La Zaranda?
MAZER: Fue de mucho aprendizaje para mí, era muy jovencita. Paco Zaranda es uno de mis grandes maestros. Fue casi un hecho natural que me sumaran como ayudante de dirección en Perdonen la tristeza. Iba a todos los ensayos y quería aprender. Paco me dijo que necesitaba mi mirada y los ayudé con lo que aprendí de Agustín (Alezzo) a armar la estructura dramática. Traer a tierra las ideas metafísicas que querían contar.
—¿La docencia sigue siendo parte de tu vida?
MAZER: Hace treinta años que tengo un estudio con otros profesores como Fabián Rendo, Lucas Atencio, Cecilia Palazzolo y Claudia Cavillón. Hay clases para enfrentar cámara y técnica vocal. Tenemos varios niveles, adolescentes, jóvenes y gente grande. Formo actores, ese es mi objetivo y sigue siendo un emprendimiento bastante personal, no es una escuela de teatro, sino un estudio.
Cambio de paradigma
A.S.
A Emilia Mazer la convocaron para varias exitosas series en el carácter de participación especial. Afirma: “Fui la mamá de la China Suárez en la segunda temporada de En el barro y también actué en Viudas negras, donde interpreté a una villana. Me resultaron personajes muy interesantes para actuar. Aunque sea una escena chiquitita, pero si veo que puedo sacarle algo como actriz, siempre me resulta un desafío. También filmé la película From within (Desde adentro) de Magui Bravi que se estrenó en los cines el año pasado. Otro papel pequeño de malísima, pero me divirtió componerla. El último protagónico que me ofrecieron fue cuando estaba haciendo 8 Mujeres y era muy complicado que me organicen el plan porque estábamos en gira. Voy a la antigua, siempre prioricé el teatro. Me gustaría encarnar a mujeres más grandes. No me toqué la cara”. Sigue en los momentos que puede con su unipersonal: Las de siempre. Un chat de amigas con dirección de Vero Lorca.”
La televisión la tuvo en muchos programas a Marita Ballesteros. Recuerda: “Hice novelas durante dos años enteros. El mundo está cambiando y nunca fui nostálgica. Me parece bastante lógico, hoy miles de personas no ven televisión. Tengo una familia numerosa con diecinueve sobrinos nietos y ninguno la ve, todos tienen plataformas. Lo que está pasando es un cambio de paradigma. Por eso entiendo a los productores en ese sentido, porque es muy caro hacer televisión y no la ve nadie, sólo la gente mayor, por eso las propagandas son de remedios”.
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