Conflicto bilateral

De la ocupación militar de 1945 a la deportación de 17.000 japoneses: la historia del litigio por las Islas Kuriles

Ocupada por la Unión Soviética al cierre de la Segunda Guerra Mundial, las islas arrastran una historia de expulsiones y disputas.

Vladimir Putin en las Islas Kuriles este 13 de agosto de 2026 Foto: AFP

La visita de este jueves del presidente de Rusia, Vladimir Putin, a las Islas Kuriles reactivó una disputa territorial que lleva más de ocho décadas sin resolverse. La presencia del líder del Kremlin generó el rechazo inmediato de Tokio y la extensa trama geopolítica sobre este grupo de islas situadas frente a la costa de Hokkaido. 

Administrado civil y militarmente por Moscú pero reclamado con firmeza por el gobierno japonés, el archipiélago representa la principal razón por la cual ambas naciones nunca firmaron un tratado de paz formal tras la Segunda Guerra Mundial. 

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El cortocircuito diplomático provocado por la gira de Putin derivó en la convocatoria del embajador ruso, Nikolay Nozdrev, por parte del canciller nipón Toshimitsu Motegi, mientras que la primera ministra Sanae Takaichi calificó la visita como "absolutamente inaceptable". Putin recorrió una planta procesadora de pescado, visitando un hospital local y degustando caviar. 

La génesis de esta disputa fronteriza se remonta a la firma del Tratado de Shimoda en 1855, el primer instrumento bilateral suscrito entre el Imperio Ruso y el Imperio de Japón. aquel texto inicial trazó la línea divisoria al norte de las cuatro islas situadas más cerca del territorio japonés: Iturup, Kunashir, Shikotán y el grupo de las Habomai. 

Bajo ese marco legal, las cuatro porciones de tierra quedaron reconocidas bajo soberanía de Tokio, mientras que el resto de la cadena insular orientada hacia el norte pasó a manos rusas. 

Las islas son administradas civil y militarmente por Moscú pero reclamado con firmeza por el gobierno japonés

 Dos décadas más tarde, el mapa diplomático volvió a modificarse sustancialmente con la rúbrica del Tratado de San Petersburgo en 1875. Mediante este nuevo pacto, el gobierno japonés cedió la totalidad de sus derechos sobre la isla de Sajalín a cambio de asumir el dominio integral de la cadena de las Kuriles

El punto de quiebre definitivo que configuró el litigio contemporáneo se gestó durante la fase final de la Segunda Guerra Mundial. En febrero de 1945, durante la célebre Conferencia de Yalta, Franklin D. Roosevelt, Iósif Stalin y Winston Churchill mantuvieron complejas conversaciones para definir el ordenamiento global de posguerra.

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La postura oficial de Moscú sostiene que el mandatario estadounidense le prometió a Stalin la recuperación de las Kuriles a cambio de que el Ejército Rojo le declarara la guerra al Imperio de Japón.

El 9 de agosto de 1945, a pocos días del ataque nuclear estadounidense sobre Hiroshima, la Unión Soviética le declaró formalmente la guerra a Japón. Mientras el alto mando nipón preparaba su rendición incondicional frente a las fuerzas aliadas, las unidades soviéticas desembarcaron y ocuparon la totalidad del archipiélago, abarcando las cuatro islas del sur.

En aquel momento, la población civil de esas tierras estaba compuesta por unos 17.000 residentes japoneses. Entre 1947 y 1949, bajo las órdenes directas de Stalin, el régimen soviético ejecutó la deportación forzosa de la totalidad de los habitantes nipones hacia la isla principal de Japón.

Se trata de la primera visita de un presidente ruso a este territorio desde la realizada por Dmitri Medvédev en 2010

Un tímido avance se produjo en 1956 mediante la Declaración Conjunta Japón-URSS, un texto que permitió restablecer las relaciones diplomáticas bilaterales pero dejó congelado el conflicto de soberanía. Moscú propuso la devolución de Shikotán y las Habomai, pero Tokio rechazo y exigió la restitución integral de las cuatro islas. 

En 1998, el presidente Boris Yeltsin y el primer ministro Keizo Obuchi firmaron un compromiso en Moscú con la meta de cerrar un acuerdo definitivo en 14 meses, objetivo que terminó diluyéndose sin avances sustanciales.

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La tensión volvió a escalar en 2010 con la visita del entonces presidente ruso Dmitri Medvedev, quien se transformó en el primer jefe de Estado en pisar el territorio en disputa, desencadenando duras quejas diplomáticas en Tokio.

A partir de 2015, el Kremlin comenzó a implementar un plan sistemático de militarización de las Kuriles, desplegando sistemas de misiles costeros Bastión, emplazamientos de defensa antiaérea y construyendo más de 50 instalaciones militares permanentes. 

Actualmente, el territorio insular alberga a una población de entre 19.000 y 20.000 ciudadanos rusos y es administrado formalmente como parte de la provincia de Sajalín.