Advertencia geopolítica

Donald Trump amenaza con bombardear una planta nuclear iraní "si no se negocia de verdad"

En el décimo día consecutivo de ofensiva militar, el presidente de Estados Unidos advirtió que atacará un búnker atómico subterráneo y exigió condiciones estrictas para negociar. Mientras, Teherán denuncia una "guerra a gran escala" y lanzó misiles sobre bases norteamericanas.

Donald Trump Foto: AFP

La guerra en Medio Oriente entra en una fase de máxima ebullición. Mientras los bombardeos estadounidenses sobre territorio iraní alcanzan su décimo día consecutivo, Donald Trump redobló la apuesta y apuntó hacia el corazón atómico de Teherán. Lejos de buscar una salida diplomática rápida para calmar las aguas, el presidente de Estados Unidos lanzó una amenaza sin rodeos: destruir las instalaciones nucleares subterráneas de la montaña Pickaxe, desestimando al mismo tiempo cualquier pedido de tregua.

El foco del ultimátum es un complejo bajo tierra que el propio gobierno iraní había declarado en 2020 ante el Organismo Internacional de Energía Atómica como “el futuro centro de ensamblaje de sus centrifugadoras de última generación”. Fiel a su estilo frontal, el mandatario norteamericano advirtió que el ataque sobre ese punto estratégico es inminente. "Muy probablemente atacaremos esa zona muy pronto. Y no hay nada que ellos puedan hacer al respecto", dijo ante la prensa en la Casa Blanca, y agregó: "Saben, normalmente yo no diría esto. Si pensara que ellos pueden hacer algo, nunca lo diría. Pero atacaremos la zona muy pronto y muy duramente".

Como mecanismo de defensa, Irán ordenó cerrar por completo el Estrecho de Ormuz

La postura de Washington frente a una posible mesa de diálogo es casi nula. Trump afirmó que las autoridades iraníes buscan "desesperadamente" agendar un encuentro para ponerle punto final al conflicto porque sus tropas están "siendo diezmadas". Sin embargo, el líder republicano advirtió que la Casa Blanca no tiene ningún interés en reactivar los canales diplomáticos hasta que Teherán no demuestre estar preparado para mantener negociaciones que sean verdaderamente "significativas".

Pese a lo contundente que suena la advertencia, el mandatario reconoció que los informes de inteligencia todavía no registraron el traslado de maquinaria atómica hacia ese búnker. En simultáneo, el frente de batalla se sigue expandiendo a otros países: mientras Trump le restaba importancia a los desafíos de los rebeldes hutíes en Yemen, las fuerzas de Irán lanzaron nuevas oleadas de drones y misiles contra bases militares estadounidenses ubicadas en Bahréin, Kuwait y Jordania.

El cruce de fuego no da respiro en la región. El Comando Central de Estados Unidos (Centcom) precisó que la ofensiva aérea castigó duramente a las ciudades de Tabriz y Urmia, en el noroeste iraní, dejando como saldo provisorio al menos un muerto y múltiples heridos. Ante la lluvia de misiles y el acorralamiento de sus fuerzas, el presidente de Irán, Masud Pezeshkian, alzó la voz para denunciar que su país está enfrentando una auténtica "guerra a gran escala".

Como respuesta a la muerte de dos de sus soldados, Estados Unidos lanzó nuevos ataques contra Irán

Terror atómico y un Estrecho de Ormuz en jaque

El pánico en Teherán no responde únicamente al ultimátum de Trump sobre Pickaxe, sino a las bombas que ya están cayendo peligrosamente cerca de su infraestructura atómica crítica. Las autoridades locales denunciaron que varios proyectiles norteamericanos impactaron en áreas civiles cercanas a Bushehr, la ciudad donde opera la única central nuclear activa que tiene Irán. 

Como mecanismo de defensa, Irán ordenó cerrar por completo el Estrecho de Ormuz, un punto geopolítico superneurálgico por donde transita cerca de la quinta parte de todo el comercio mundial de hidrocarburos. El bloqueo vino acompañado de fuego real y caos logístico: en las últimas horas, un buque se incendió frente a las costas de Omán y dos petroleros de bandera griega fueron impactados directamente por misiles mientras intentaban navegar por la zona.

El cierre de este paso clave sacudió de inmediato a los mercados internacionales, que ya temen una falta de energía a nivel global. Entre el bloqueo de Ormuz y los misiles contra los buques mercantes, la tensión impactó en los mercados: el barril de crudo Brent saltó hasta los 88,55 dólares. Es una suba que enciende alarmas, porque amenaza con encarecer los costos de producción en todo el mundo. 

TC/MSS