Gira pontificia en Europa

El Papa León XIV concluyó su histórica visita apostólica a España con un fuerte despliegue cultural y pastoral

El pontífice estadounidense bendijo la torre más alta de la Sagrada Familia en Barcelona y mantuvo reuniones estratégicas con Antonio Banderas y Bad Bunny en Madrid.

Papa Leon XIV en España Foto: AFP

El Papa León XIV finalizó este miércoles las actividades centrales de su intensa agenda oficial en territorio español. La gira del obispo de Roma, marcada por una fuerte impronta de diálogo con la cultura contemporánea, la inauguración de hitos arquitectónicos y un despliegue logístico sin precedentes, concluyó su etapa catalana antes de partir hacia las islas Canarias.

El viaje del pontífice, de 70 años, combinó grandes celebraciones litúrgicas con gestos de alto impacto mediático. La agenda oficial en la capital del país incluyó encuentros de carácter público y privado con referentes del arte y la música global, con el objetivo explícito del Vaticano de construir puentes institucionales con los protagonistas de la cultura de masas.

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El encuentro entre el Papa con artistas reconocidos

La primera de estas citas tuvo lugar el domingo 7 de junio en el Movistar Arena de Madrid, durante el foro “Tejer redes con el mundo de la cultura, arte, economía y deporte”. Allí, ante la presencia de figuras como la bailarina Sara Baras y la exjugadora Carolina Marín, el actor español Antonio Banderas dirigió un discurso al Santo Padre donde reivindicó el valor histórico de la Iglesia como productora de arte.

Al día siguiente, el lunes 8 de junio, la Santa Sede sorprendió al confirmar una audiencia privada en el estadio Santiago Bernabéu entre León XIV y el cantante puertorriqueño Bad Bunny. El encuentro con el artista se desarrolló en estricto hermetismo aprovechando la coincidencia del pontífice con la gira musical del trapero por España.

Un hito histórico en la cabina de mando de Iberia

La comitiva papal protagonizó además un hecho inédito para la historia de la Iglesia católica durante el traslado interno entre Madrid y la ciudad de Barcelona, el martes 9 de junio. Rompiendo con los protocolos tradicionales de los vuelos vaticanos, León XIV se convirtió en el primer Papa en viajar en la cabina de un avión comercial.

El pontífice se ubicó en el jumpseat, el asiento plegable de observación técnica situado entre el comandante Pablo Martínez Núñez y la primera oficial de un Airbus A320 de la empresa Iberia. Desde esa posición privilegiada, el sucesor de Pedro presenció las maniobras de despegue y las operaciones de navegación del trayecto.

La aeronave, matriculada como EC-LXQ y bautizada formalmente como "Peñón de Ifac", voló decorada especialmente con el escudo papal en su fuselaje. La tripulación técnica ejecutó una maniobra autorizada por los controladores aéreos para sobrevolar Barcelona a 3.300 pies de altura, permitiendo al líder religioso observar la trama urbana y el templo de la Sagrada Familia desde el aire antes de aterrizar en el aeropuerto de El Prat.

De esta manera, León XIV se consolidó como uno de los cinco únicos Papas en volar en la historia de la institución, profundizando la tradición iniciada por Pablo VI en el año 1964 y continuada de forma masiva por las extensas giras internacionales de Juan Pablo II.

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Una misa multitudinaria y la bendición en la Sagrada Familia

La actividad principal del miércoles 10 de junio se concentró en la capital catalana, donde el Papa presidió una majestuosa misa ante más de 9.000 fieles dentro del templo y decenas de miles en las pantallas exteriores. Durante su homilía, pronunciada en español, catalán y latín, el pontífice lanzó una dura advertencia política al afirmar que quienes creen en Jesús no pueden "promover la guerra".

Al finalizar el oficio religioso, León XIV procedió a la bendición oficial de la Torre de Jesús, una estructura que alcanza los 172,5 metros de altura y que convierte temporalmente al edificio diseñado por Antoni Gaudí en la iglesia más alta del planeta. La ceremonia coincidió de forma exacta con el centenario del fallecimiento del célebre arquitecto modernista.

La agenda del miércoles incluyó además una visita pastoral a la prisión de Brians y un posterior traslado en helicóptero hacia la abadía de Montserrat. El cierre de la jornada se dio en el barrio del Raval, donde el Papa visitó a comunidades vulnerables y dejó un mensaje alusivo al comienzo del Mundial de fútbol, instando a la sociedad a "jugar en equipo" y a erradicar de forma urgente la problemática de los feminicidios.

API/AF