opinión

El premier laborista, en la cuerda floja

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El primer ministro británico, Keir Starmer, prometió el sábado que “escucharía a los votantes” después de que su partido sufriera una derrota histórica en las elecciones locales y regionales. Hay que ver si tiene tiempo ya que algunos integrantes de su formación están pidiendo que deje el cargo.

Un electorado desilusionado con Starmer respaldó al partido de extrema derecha y a los nacionalistas de Escocia y Gales en las elecciones del jueves, que representaron la mayor prueba electoral para el primer ministro desde que el Partido Laborista derrocó a los conservadores en 2024.

Con casi todos los votos escrutados, los resultados fueron desalentadores para el laborismo. El partido antinmigrante Reform UK, liderado por Nigel Farage, obtuvo avances significativos: en Inglaterra consiguió casi 1.500 de las 5 mil bancas disponibles en los consejos municipales. Los Verdes también obtuvieron buenos resultados, ya ahora cuenta con 500 bancas.

El laborismo perdió casi 1.400 escaños en los consejos municipales y cedió el control de varias autoridades locales, aunque los resultados en Londres no fueron tan malos como se preveía.

En Gales, el Partido Laborista perdió el control del gobierno autónomo por primera vez en 27 años. Mientras que el  nacionalista Plaid Cymru, que busca la independencia a largo plazo, es ahora el partido más grande, seguido por Reform en segundo lugar y el laborismo en tercero.

En Escocia, el Partido Nacional Escocés (SNP) sigue siendo el más grande, pero no logró obtener la mayoría, consiguiendo seis escaños menos que en 2021.

El presidente estadounidense Donald Trump felicitó al líder del SNP y primer ministro escocés, John Swinney, a quien calificó de “buen hombre” en su plataforma Truth Social. No hizo ninguna mención a Starmer, con quien mantiene una relación tensa debido a su apoyo a la guerra del presidente contra Irán.

“La lección correcta es escuchar a los votantes”, pero “eso no significa girar a la derecha o a la izquierda”, escribió Starmer, quien se ha enfrentado a peticiones de dimisión, en el periódico The Guardian.

Starmer ha prometido seguir siendo primer ministro británico, pero admitió  que el partido no ha logrado mantener la confianza pública en que esté haciendo lo suficiente para impulsar el cambio.

Clive Betts, uno de los diputados con más años de servicio en el partido, instó al gabinete a tomar medidas decisivas respecto al mandato de Starmer. “Creo que ahora el gabinete tiene la responsabilidad de hablar con Keir y reconocer, como obviamente están percibiendo en las conversaciones con la gente, que esto no puede continuar para siempre”, declaró a la BBC Radio.

A pesar de la magnitud de la derrota electoral, no se tomó ninguna medida inmediata para cuestionar su liderazgo y sus colegas del gabinete parecieron mostrarle su apoyo públicamente.

Se espera que Starmer intente dar un nuevo impulso a su liderazgo en un importante discurso el lunes próximo.

A esto le seguirá la agenda del miércoles con la tradicional Apertura del Parlamento, junto al rey Carlos III.