Diplomacia en off

En plena alerta diplomática por Irán, Japón celebró el aniversario de su emperador y advirtió el peligro nuclear

El nuevo embajador japonés ofició el tradicional evento en medio de la escalada bélica en Medio Oriente. Diplomáticos del Golfo Pérsico se retiraron ante las alertas regionales mientras llamó la atención la ausencia de representantes del Gobierno argentino.

Hoshino Yoshitaka, el embajador de Japón en Argentina. Foto: CeDoc Perfil

Entre bandejas, saludos protocolares y conversaciones en voz baja, la guerra en Medio Oriente se filtró desde el primer minuto en la recepción por el 65° aniversario del emperador Naruhito, organizada por la embajada de Japón en Argentina. La recepción oficial —que se convirtió en una tradición en el círculo diplomático local y en uno de los eventos más convocantes del año— sirvió de escenario para relanzar el vínculo bilateral y para la discusión de los temas más acuciantes del tablero geopolítico actual.

"El desarrollo de armas nucleares por parte de Irán nunca puede permitirse para mantener el régimen internacional de no proliferación nuclear", afirmó el nuevo embajador japonés en Argentina, Hoshino Yoshitaka, ante empresarios, diplomáticos y miembros de la comunidad japonesa.

"Japón ha llevado a cabo esfuerzos diplomáticos para resolver el problema nuclear de Irán en coordinación con los países relevantes. Irán debe detener el desarrollo de armas nucleares y las acciones que desestabilizan la región", agregó el diplomático, en un mensaje que reflejó el tono de preocupación que atraviesa hoy a muchas sedes diplomáticas.

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La referencia no pasó desapercibida. En los pasillos del evento —y mientras los asistentes probaban los platos típicos de la gastronomía japonesa, del sushi al tradicional okonomiyaki— diplomáticos y especialistas en política exterior comentaban la escalada en el Golfo Pérsico tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán —con ataques cruzados sobre infraestructura civil, bombardeos y la amenaza de una expansión no solo regional sino global del conflicto— como el factor que hoy tensiona el tablero internacional.

La recepción se realizó el jueves por la noche, en medio de la escalada bélica en la Península Arábiga, luego de que Irán atacara las bases estadounidenses en países aliados, cumpliendo con la represalia que prometió previo al inicio de las hostilidades el pasado 28 de febrero. Durante esas horas, la tensión había alcanzado uno de sus puntos más delicados: Israel intensificaba sus bombardeos contra posiciones vinculadas a Teherán mientras este respondía con misiles y drones.

Ese contexto también se reflejó en algunos movimientos en la residencia del embajador japonés en el barrio porteño de Belgrano. En medio de la escalada de tensión, embajadores del Golfo Pérsico, que suelen dar presente en este tipo de eventos, pasaron brevemente, saludaron al anfitrión y se retiraron del lugar, atentos a las noticias que llegaban desde la región y en contacto permanente con sus capitales.

El nuevo embajador japonés en Argentina, Hoshino Yoshitaka,

En paralelo, gobiernos del Golfo seguían de cerca el impacto de la escalada. En Emiratos Árabes Unidos, por ejemplo, autoridades visitaban en hospitales a civiles heridos durante los ataques recientes —entre ellos ciudadanos emiratíes, indios, sudaneses e iraníes—, según información oficial a la que accedió PERFIL; en medio del clima de guerra y previo al fin de semana, cuando Teherán anunció la suspensión de los ataques contra los aliados árabes de Washington. 

En ese escenario internacional cargado de tensión, la tradicional recepción japonesa —uno de los encuentros diplomáticos habituales del calendario porteño— dejó también otro dato llamativo: la ausencia de representantes del Gobierno argentino, algo que contrastó con otros años en los que altos funcionarios de Cancillería solían asistir.

Entre los presentes sí se encontraban figuras de la oposición y referentes del mundo diplomático y empresarial. Participaron, entre otros, el exsecretario de Asuntos Internacionales para la Defensa, Francisco Cafiero, referentes de las relaciones internacionales del PRO y de la Legislatura porteña como Fulvio Pompeo y Pablo Garzonio, además de exfuncionarios del propio gobierno libertario, entre ellos el exjefe de Gabinete Nicolás Posse y la excanciller Diana Mondino, quienes intercambiaron impresiones con diplomáticos, empresarios y especialistas sobre el impacto global del conflicto.

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Algunos diplomáticos también señalaban en voz baja la actual estructura de la Cancillería argentina. "¿Por qué no hubo nadie de la Cancillería en el evento de un país importante como Japón? Muy simple: porque no hay interés en la diplomacia. Ni siquiera tenemos vicecanciller", opinó a este medio un veterano diplomático de carrera.

La vacante se mantiene desde julio de 2025, tras la salida de Eduardo Bustamante como vicecanciller, y hasta ahora no fue designado un reemplazo. A ese movimiento se sumó en enero el traslado del diplomático Ricardo Lachterman, exjefe de gabinete del excanciller Gerardo Werthein, quien asumió como cónsul en Milán desde el 15 de enero.

El nuevo embajador de Japón en Argentina

El anfitrión del evento llegó a la Argentina hace pocos meses junto a su esposa como parte de los cambios implementados por la primera ministra japonesa, Sanae Takaichi, quien asumió en octubre de 2025. Hoshino asumió como embajador el 18 de noviembre de 2025, en reemplazo de Hiroshi Yamauchi, el diplomático que durante su gestión se convirtió en una figura conocida en redes sociales y que fue destinado posteriormente a España.

Un día después de su llegada, el 19 de noviembre, el nuevo jefe de misión presentó las copias de estilo de sus cartas credenciales ante el canciller Pablo Quirno en el Palacio San Martín, primer paso del proceso de acreditación diplomática.

Cartas credenciales. El canciller argentino Pablo Quirno recibió al nuevo embajador japonés Hoshino Yoshitaka.

Según explicó el exembajador argentino ante las Naciones Unidas Ricardo Lagorio, ese procedimiento permite que un embajador comience a ejercer sus funciones mientras aguarda la ceremonia formal de acreditación ante el Presidente. "Cuando llega un embajador o una embajadora, lo primero que hace es presentar las copias de las cartas credenciales en la Cancillería. Eso ocurre a los pocos días de haber llegado y con eso ya puede ejercer sus funciones. Después lo recibe el Presidente, que lo puede hacer de manera individual o en grupo", explicó en un breve intercambio con PERFIL.

El procedimiento está previsto en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas de 1961, que establece que un jefe de misión puede iniciar sus funciones tras presentar copia de estilo de sus credenciales ante el Ministerio de Relaciones Exteriores, mientras que la acreditación plena se formaliza con la entrega de las cartas credenciales al jefe de Estado del país receptor.

En Argentina, la recepción de embajadores corresponde al Presidente según el artículo 99 inciso 11 de la Constitución Nacional. Por su parte, Javier Milei oficializó una última tanda de embajadores a comienzos de noviembre del año pasado, con la llegada del británico David Cairns y el estadounidense Peter Lamelas.

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Medio Oriente en el centro de la conversación

Previo al discurso del embajador japonés, se mencionó la posibilidad de que el Mercosur negocie un tratado de libre comercio con Japón, sin dar mayores detalles, en medio de las repercusiones por el tratado con la Unión Europea y su inminente discusión en el Parlasur. Mientras el representante diplomático cerraba su discurso con una referencia futbolística distendida y cercana al imaginario popular argentino —"por suerte en el Mundial nos tocó en otro grupo"— los diplomáticos seguían con atención las noticias que llegaban desde Medio Oriente.

Uno de los representantes de un país clave y directamente involucrado en el futuro de la región expresó en estricto off su preocupación por el rumbo del conflicto. "Estados Unidos está cometiendo un grave error", dijo, visiblemente conmovido, en referencia al apoyo militar a Israel, que ya no oculta su intención de forzar un cambio de gobierno de la República Islámica, y a la posibilidad de que la confrontación con Irán derive en un enfrentamiento regional de mayor escala.

La conversación reflejaba el clima de inquietud que domina hoy a muchas cancillerías: el temor a que el conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán escale más allá de los actores directamente involucrados y termine por arrastrar a otros países de la región, tal como se vio en Líbano y Siria.

En ese contexto, el mensaje de Tokio sobre la no proliferación nuclear resonó con fuerza en la recepción diplomática. Para Japón —único país que sufrió ataques nucleares en su territorio en Hiroshima y Nagasaki— el debate sobre el programa nuclear iraní no es solo una cuestión estratégica sino también histórica. Y en un mundo atravesado por el negocio armamentístico de las guerras, tensiones geopolíticas por el acceso a los recursos y disputas nucleares latentes, ese recuerdo sigue marcando el tono de su diplomacia.

 

CDI/ff