La «operación militar especial» de Rusia ordenada por Vladimir Putin en 2022 contra el gobierno «nazi» del presidente Volodymyr Zelensky en Ucrania, estaría resultando un fracaso para Moscú. «Entre muertos y heridos han sido puestos fuera de combate entre 1000 y 1100 combatientes rusos diarios, el primer año en que las pérdidas de 418.000 caídos en 2025 son superiores al reclutamiento de 406.000 personas», según el general Oleksandr Syrsky, jefe militar ucraniano.
Agregó que «el agresor ruso sufrió una derrota hace 4 años, cuando intentó ampararse de Kiev y de Kharkiv, y luego de reconquistar Izioum en 2022. La lucha por el derecho a existir continua. Ninguna guerra injusta se termina con un triunfo. No se le impone a Ucrania el abandono de su territorio. Hasta el fin de las negociaciones mi tarea es impedir que el enemigo progrese y liberar nuestro territorio donde sea posible, lo que permitirá asegurar negociaciones y una paz justas».
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Afirmó también que el conflicto se encuentra «en un periodo extremadamente difícil para el Estado, para el pueblo, un periodo de lucha, frente al ejercito mas grande y poderoso de Europa, una guerra que sobrepasa todas las escalas imaginables e inimaginables. Es una demostración de resistencia de nuestras fuerzas armadas… El año 2024 fue el más devastador para Ucrania, no obstante haber llevado a cabo la audaz operación de «Koursk», en territorio ruso».
Explicó que «Rusia había preparado sus fuerzas para concretar una operación ofensiva de gran escala en 2025. Quería apoderarse de todo el Donbas, de territorios en las regiones de Zaporijia, Dnipropetrovsk, y Kherson, y crear una zona tapón, en las regiones de Kharkiv y de Soumy, pero fracasó. Nosotros lanzamos 2 operaciones ofensivas en Rusia en la región de Belgorod y en Koursk, obligando al enemigo a re-desplegar sus fuerzas».
Añadió que «en el sur de la línea del frente, el enemigo lanzó en agosto de 2025 una ofensiva sobre el eje de Dobropillia para intentar cercar la aglomeración de Pokrovsk-Mymohrad, y desplegar un grupo de infantería de marina, aprovechando para llevar a cabo una ofensiva hacia las regiones de Dnipropetrovsk y de Zaporijia. Habrían podido avanzar en profundidad. Para que sus planes fracasaran nosotros lanzamos una contraofensiva sobre el eje de Dobropillia».

Sucedió entonces que «las unidades avanzadas de la 51 armada rusa se encontraron prácticamente cercadas. Para impedir su aniquilamiento re-desplegaron su infantería de marina hacia ese eje, donde se metieron en enfrentamientos que aun continúan. En cuanto a las conquistas anunciadas por Moscú de Koupiansk y Pokrovsk, actualmente la primera esta bajo control ucraniano en un 97%. La situación es mas ruda en Pokrovsk, pero la ciudad no ha caído».
Valoró que la existencia de múltiples operaciones militares llevaron a su predecesor, el general Valeri Zaloujni, a afirmar erróneamente que la guerra estaba en una situación sin salida. «La guerra se desarrolla en todas las esferas, sobre la tierra, en el cielo y en el mar. No es correcto hablar únicamente de guerra terrestre. Ha cambiado la esencia del conflicto, con la aparición de armas tecnológicas, como los drones que han modificado la sicología de la guerra».
Sostuvo que «el soldado de infantería, vale literalmente oro. La mayoría de las acciones ofensivas se desarrollan a pie», pese a «un crecimiento fulgurante de una guerra de economía y de tecnologías». Estimó que «6000 a 8000 drones son utilizados cada día, por cada uno de los ejércitos, a lo que se agregan drones de reconocimiento para el comando y el arreglo de los tiros», admitiendo una superioridad rusa en el aire, mediante el uso de bombas aéreas guiadas contra todo el país, utilizando misiles balísticos e hipersónicos».
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A su vez, «al margen de los 1200 kilómetros de la línea del frente», que separa los 2 ejércitos, el general Oleksandr Syrsky agrega que «Ucrania privó a Rusia del uso de la flota en el mar Negro, de utilizar su base en Sebastopol, y de incursionar en Novorossiisk, asegurando el funcionamiento del corredor cerealero, con más de 6000 trayectos de navíos y 64 millones de toneladas de cargas transportadas en 2025».
Consignó que «los ataques en profundidad contra Rusia, como los objetivos militares tales que los aeródromos, las bases y usinas militares, y las empresas del sector petrolero y del gas, permitieron golpear 719 objetivos e infligir pérdidas de más de 15 mil millones de dólares al enemigo en 2025. El ejercito ruso es conocido por disponer de recursos ilimitados en combatientes, mientras Ucrania tiene dificultades para reclutar… La cantidad de efectivos rusos enviados al frente, ascendería a 713.000 militares en 2025».
«La operación militar especial», como calificara Vladimir Putin la invasión de Ucrania, constituiría «un desastre estratégico», para el Kremlin, presuntamente por no tomar en cuenta «la feroz aspiración del pueblo ucraniano a vivir libremente». Ello impidió a Moscú anticipar la reacción a su agresión, no imaginando la destrucción de la columna blindada rusa que entrara en Ucrania a través de Bielorusia, el 24 de febrero de 2022, ocupando al tiempo la Crimea y el Donbás.
«La guerra no suscitó ningún entusiasmo en la sociedad rusa, que no se ha sentido jamás amenazada por los ucranianos, hermanos de los rusos por el idioma, su religión y su historia… Las elites de Moscú y San Petersburgo se mantienen fuera del conflicto. No es su guerra. Putin había conseguido restablecer la autoridad del Estado al inicio de los años 2000. Habría podido galvanizar a los rusos en la aventura tecnológica, económica y cultural. A la inversa, incursionó en una guerra sucia, que no ha conseguido unanimidad en la sociedad».

La guerra en Ucrania «ha superado en tiempo de duración a la Gran Guerra Patriótica de 1941 a 1945. Ahora, la «Operación Militar Especial» fue concebida por Vladimir Putin como una guerra corta. Al extenderse, no quiso o no supo dar marcha atrás. Hoy las tropas rusas están bloqueadas. No avanzan. Vienen de perder 200 km2 en el oblast de Zaporijia. Estamos ante una interminable guerra de desgaste, donde los rusos intentan quebrar la moral y la industria de guerra ucraniana, bombardeando día y noche las infraestructuras energéticas».
«Los ucranianos tienen frío, pero no ceden. Para preservar a la juventud aceptaron el principio del cese el fuego en las líneas del frente actuales, como propusiera el Presidente estadounidense Donald Trump en febrero del 2025». Empero, Kiev «no está dispuesta a regalarle a Rusia la parte occidental del oblast de Donestsk, que aun mantienen, donde han edificado una línea de fortificaciones. Por tanto, sin garantías de seguridad estadunidenses, que hoy no existen, Ucrania cometería una locura ceder territorios a Moscú, cruciales para su defensa».
Considerando las cosas desde un ángulo ruso, la aventura «putiniana» aparece como «un desastre estratégico» para Rusia. «¿Que ha perdido o ganado en 4 años de guerra?. Las perdidas aniquilan las ganancias. En política exterior, la agresión rusa a reforzado la OTAN, que consiguió sumar 2 países suplementarios, Finlandia y Suecia, provocando la dependencia rusa de China, y ninguna ganancia estratégica. Y para peor, ha saboteado el comercio fructífero con Europa Occidental, de la cual era el primer abastecedor de energía»
Desde Ginebra, Juan Gasparini
Fuentes consultadas. Rémy Ourdan, «Le Monde», Paris, 22/23 de febrero de 2026, Renaud Girard, «Le Figaro», Paris, 24 de febrero de 2026.