coletazo de la crisis migratoria en ceuta

Filtros selectivos en aeropuertos a pie del avión: la nueva rutina en vuelos entre España e Italia

Las fuerzas de seguridad de ambos países han comenzado a realizar controles aleatorios de documentación a ciudadanos extracomunitarios en las pasarelas de desembarque. La medida, de carácter temporal, surge como consecuencia del enfrentamiento entre los gobiernos de Pedro Sánchez y Giorgia Meloni por la crisis migratoria en Ceuta. El eje central de los operativos está dirigido a la verificación de los requisitos exigidos por el Código de Fronteras Schengen a los nacionales de terceros países. Las autoridades de la Unión Europea buscan evitar que la crisis crezca.

Disputa. Controles de la policía española en los aeropuertos debido al enfrentamiento entre Pedro Sánchez y Giorgia Meloni. Foto: cedoc

En medio de la pelea política entre el jefe de Gobierno de España, Pedro Sánchez, y la premier italiana, Giorgia Meloni, los agentes españoles comenzaron este sábado los controles fronterizos temporales a viajeros procedentes de Italia. Se trata de una decisión adoptada en respuesta a las medidas similares impuestas por Roma tras la entrada masiva de migrantes a Ceuta a finales de julio.

Estos controles en conexiones aéreas y marítimas se están realizando “en forma aleatoria”, centrados especialmente “en los pasajeros que sean ciudadanos nacionales de terceros países”, especificó el sábado el Ministerio del Interior español.

En los vuelos revisados, que no son todos, los agentes realizan el control a la salida de la pasarela que conduce fuera del avión, sin causar desviaciones del flujo de visitantes, apuntó Interior. El eje central de los operativos tanto en Italia como en España está dirigido a la verificación de los requisitos exigidos por el Código de Fronteras Schengen a los nacionales de terceros países. 

Mientras que los ciudadanos comunitarios quedan eximidos de la inspección para agilizar el tránsito, los viajeros extracomunitarios deben acreditar que disponen de pasaporte válido y en vigor, visado de entrada en el espacio Schengen ytarjeta o autorización de residencia legal en alguno de los Estados miembros.

En los casos en que se detecten dudas sobre el cumplimiento de las condiciones de entrada o se requiera un cotejo documental en profundidad, el protocolo establece que el pasajero sea trasladado de forma discreta a las dependencias policiales del puesto fronterizo del aeropuerto.

Pelea ideológica. El gobierno español, que preside el socialista Pedro Sánchez, anunció el viernes la medida después de que Italia rechazara el ultimátum lanzado horas antes exigiendo el fin de los controles impuestos tras la crisis de Ceuta.

Las autoridades españolas justificaron la medida por “la persistente presión migratoria irregular” que afronta Italia, adonde llegan cada año miles de migrantes por mar.

Roma cerró temporalmente a España el espacio Schengen, la zona de libre circulación de la Unión Europea, tras la llegada de unos 72.000 migrantes al enclave español en el norte de África desde el vecino Marruecos a finales de julio. El ejecutivo de la primera ministra de derecha Giorgia Meloni jsutificó entonces la medida como “una decisión necesaria para proteger la seguridad” de sus ciudadanos “y defender las fronteras de Europa”.

El viernes, tras la amenaza de Madrid, la oficina de Meloni respondió que no iba a aceptar “el chantaje de Sánchez” y que “Italia no acepta ultimátums”. Por eso, dijo, no iba a “revisar la decisión” antes del 15 de agosto. Frente a  este escenario, España ordenó aplicar el mismo protocolo.

Grieta. La libre circulación de personas, considerada durante décadas el pilar más tangible de la integración comunitaria en Europa, está sufriendo un impacto devastador. Con la activación de controles fronterizos recíprocos, Sánchez y Meloni escenifican la grieta más profunda dentro del espacio Schengen en la historia reciente.

Detrás de este escenario emergen las fuertes diferencias políticas entre los gobernantes de derecha e izquierda. Medios españoles e italianos coinciden en que la crisis de Ceuta y el choque por Schengen sirvieron para consolidar un bloque conservador transatlántico en torno al control de fronteras. La disputa sirve, incluso, para la política exterior del gobierno del estadounidense Donald Trump, quien utiliza el choque entre España e Italia para argumentar que “la falta de cohesión en la política migratoria está debilitando a Europa”.

Las autoridades de la Unión Europea intentan encauzar el diálogo institucional, pero no pueden evitar que la pelea entre Madrid y Roma deje al descubierto las profundas brechas que amenazan el futuro de Schengen y la cohesión del bloque comunitario.

La primera ministra de Dinamarca, la conservadora Mette Frederiksen, se alineó con la postura de Meloni firmando una carta junto a más de una veintena de Estados miembros para demandar una política de control fronterizo exterior mucho más restrictiva en toda la Unión. 

Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, respaldó a Pedro Sánchez,  reafirmando que “la migración es un desafío europeo que exige una respuesta europea y solidaria”. 

El responsable de migración de la Unión Europea, Magnus Brunner, declaró que este sábado mantuvo contactos con los ministros del Interior de España e Italia y que “ambos confirmaron que los controles fronterizos internos son temporales”. Las autoridades españolas, explicó, aseguraron que los sucesos de Ceuta “no tendrán un efecto duradero en el espacio Schengen”, mientras que en Italia “hay indicios de que los controles podrían levantarse pronto”.