La guerra en Medio Oriente está provocando grandes transformaciones en la región. Uno de ellos tiene que ver con la unión de fuerzas de países de mayoría sunnita contra la República Islámica de Irán, una potencia shiíta.
Este viernes, Arabia Saudita, Turquía y Pakistán firmaron un inédito acuerdo de defensa conjunto en medio de la violencia en la región provocada por los ataques de los hutíes y de la Guardia Revolucionaria de Irán.
La monarquía árabe del Golfo busca fortalecer sus lazos de seguridad en el contexto de la guerra entre Estados Unidos e Irán, que involucró a las naciones vecinas e interrumpió el transporte marítimo a través del estrecho de Ormuz y el mar Rojo.
La guerra ha envalentonado a Irán y a sus aliados hutíes en Yemen, quienes atacaron a Arabia Saudita. Además, según los analistas, Washington es visto ahora como un socio cada vez menos fiable para las potencias regionales.
En un comunicado conjunto, los tres países anunciaron la firma del “Acuerdo Conjunto de Defensa de La Meca”. Declararon un “compromiso compartido para seguir fortaleciendo su seguridad colectiva y para promover la paz, la seguridad y la estabilidad en la región y más allá”.
El Ministerio de Asuntos Exteriores paquistaní afirmó que el pacto implicaba que un ataque contra cualquiera de los miembros sería considerado un ataque contra todos, y que el objetivo era “reforzar la disuasión colectiva”.
Desde el inicio de la guerra regional, Arabia Saudita se acercó a Turquía, Egipto y Pakistán, que han estado presionando para que se produzca una mediación y se resuelva el conflicto.
Umar Karim, experto en política exterior saudita de la Universidad de Birmingham, calificó el acuerdo de “acontecimiento de gran importancia”. Esta alianza “está claramente orientada hacia Irán y tiene como objetivo contrarrestar el nuevo enfoque estratégico de Irán, que busca el dominio de la región del Golfo en general”. El hecho de que Turquía y Pakistán compartan frontera con Irán significa que podrían “ejercer un tipo diferente de influencia” sobre Teherán, remarcó.
Capas de seguridad. Una fuente del gobierno saudita declaró que, si bien el acuerdo llevaba mucho tiempo en discusión, “los últimos acontecimientos en la región lo aceleran”.
Andreas Krieg, del King’s College de Londres, afirmó que el acuerdo demostraba un claro deseo de diversificar las alianzas más allá de EE.UU. “Arabia Saudita, Turquía y Pakistán no pretenden reemplazar a Estados Unidos. Están desarrollando la capacidad para proteger sus intereses cuando Washington no pueda o no quiera hacerlo.”
Riad, en particular, “quiere varios niveles de seguridad en lugar de un único paraguas estadounidense”, tras el impacto de la guerra de Irán. El acuerdo, afirma, respaldará las ambiciones de Arabia Saudita de convertirse en un organizador de la seguridad regional y diversificar su arsenal de defensa, mientras que Turquía y Pakistán ganarán influencia política y acceso a posibles inversiones.