OPINIóN
Análisis

El riesgo Milei

El oficialismo obtuvo media sanción a la ley de inviolabilidad de la propiedad privada. Pero debió renunciar a dos capítulos clave del proyecto. El difícil momento del Gobierno, a un año de las PASO (si se hacen)

Congreso Manifestación por la ley de tierras 06082026
Congreso Manifestación por la ley de tierras. | Pablo Cuarterolo

Hernán Lacunza participaba el jueves como invitado de un programa en horario central del canal TN, mientras el Senado debatía el proyecto de Ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada y, en los alrededores del Congreso, la policía aún seguía a la caza de manifestantes aislados, después de largas horas de enfrentamientos.

El conductor, Diego Sehinkman, contó que en abril de 2018, poco después de la recordada sesión de Diputados que trató una revisión del cálculo de los haberes jubilatorios, la de las toneladas de piedras en la calle, un funcionario del macrismo mantuvo una reunión con inversores en Nueva York. Uno de los participantes le dijo: “¿Por qué deberíamos poner plata ahí si ustedes no manejan la calle?”.

Hoy candidato a presidente por el Pro, Lacunza reveló inmediatamente que aquel funcionario del que hablaba el conductor era él. Redondeó, algo incómodo, pero decidido, cómo fue esa historia. “Yo era ministro de la Provincia. El inversor me dijo: '¿En la Argentina alguna vez las reformas las van a intentar hacer por las buenas, o siempre va a ser por las malas?'”. Lacunza contó que volvió a la Argentina y le advirtió a la entonces gobernadora María Eugenia Vidal: “Tenemos que juntar los recursos para los dos años que quedan. No hay más margen. Se cortó el crédito”. Fue allí donde vislumbró el fin. La Argentina de Mauricio Macri se deslizaría desde entonces por una pendiente que lo llevaría al naufragio, un año y medio más tarde, su proyecto de reelección.

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La historia es muy reveladora para entender qué está sucediendo en estas horas en la Argentina.

El Senado acaba de dar media sanción al proyecto del oficialismo por una diferencia de 37 votos a favor contra 33 en contra, con el voto afirmativo de sus 21 legisladores y el de senadores de partidos provinciales, del Pro y la UCR. El oficialismo logró la aprobación no sin pagar un elevado costo: debió resignar dos de los siete capítulos del proyecto por diferencias con sus aliados sobre las reformas a la Ley de Tierras y la Ley de Manejo del Fuego.

El Senado dio media sanción a la Inviolabilidad de la Propiedad Privada: el Gobierno tuvo que ceder en la Ley del Manejo del Fuego

Los cambios a la ley de Tierras -buscaban eliminar los límites de “extranjerización”- y a la del Fuego -apuntaban a flexibilizar las restricciones ambientales en tierras afectadas por incendios-, no tenían destino.

El Gobierno no solo volvió a tropezar con su inclinación por sancionar, como la llamó un senador, otra “ley panfleto”, el tipo de proyecto ómnibus que superpone múltiples iniciativas y esconde desde manifiestos ideológicos y deseos, hasta intereses inconfesables.

Además, y se ha dicho ya, el Gobierno falló en la instalación en el debate público de cuestiones como la propiedad en manos extranjeras en el contexto del resurgimiento de un espíritu, digamos, “soberanista”, dominado por el desempeño de la Selección en el Mundial de fútbol, los mensajes agraviantes contra la Argentina en las redes sociales y la bandera por Malvinas.

Los gobernadores amigos vieron un estrecho margen para maniobrar en este escenario. Se insiste en que el desprecio con el que el senador libertario Joaquín Benegas Lynch trató a los aliados del oficialismo en el recinto -los llamó “tibios del centro”- agravó el cuadro. Sin embargo, no debería subestimarse el momento de acelerada caída que atraviesa el Gobierno en las encuestas de opinión pública en el ánimo de la oposición amiga.

A la caída en materia de imagen del Presidente, en la confianza en el Gobierno, optimismo ciudadano y confianza de consumidor que circularon en las últimas semanas, se sumó este jueves una encuesta de Atlas Intel-Bloomberg que detectó que la desaprobación de la gestión pasó del 58,2% en junio a 62,4% en julio (+4,2%); que un 70% califica como “mala” la situación económica del país (+8% respecto del mes anterior), y que un 56% cree que va a empeorar (+7%)

La misma encuesta reveló que tres de los cuatro principales problemas que identifican los argentinos son de naturaleza económica: desempleo (+7% respecto de junio), inflación (+16%) y situación económica general (+3). Lo que más preocupa, muy cerca de la desocupación, es la corrupción.

El Gobierno parece no ser consciente de su debilidad relativa y ha decidido, tras el receso, atiborrar el Parlamento con una serie de iniciativas que sólo buscan fortalecer su capital simbólico, sin que representen ningún beneficio sobre la vida cotidiana. El proyecto de reforma de la Carta Orgánica del Banco Central, por ejemplo. Fuera del ámbito parlamentario, la fallida desregulación del practicaje marítimo y fluvial, con el conocido impacto en el comercio exterior.

Ley de Propiedad Privada: qué senadores votaron a favor y cuáles en contra

Aquí volvemos al cuestionamiento que el inversor del comienzo le hizo a Lacunza. ¿En la Argentina alguna vez las reformas van a intentar hacerlas por las buenas, o siempre va a ser por las malas? Hoy esta inquietud puede expresarse de otra forma: el cambio de régimen económico, o más ampliamente, del sistema de creencias que propicia Milei, ¿puede llevarse adelante sin un acuerdo político? ¿Puede reformularse la matriz productiva de la Argentina insultando a los industriales?

A un año de las elecciones primarias, todavía vigentes, en las que Milei jugará su futuro, el riesgo político de la Argentina ya no responde a un solo factor. Hoy se ven solapadas la posibilidad de que el péndulo vuelva a dirigirse hacia el otro extremo con las tensiones que genera un Gobierno que ha perdido, una vez más, el rumbo. El riesgo Milei.