aumentaron un 14,1% interanual

Las exportaciones chinas se disparan en abril a un ritmo mayor del esperado y pese a la crisis global

Potencia económica. Las exportaciones de productos chinos a Estados Unidos también dieron un importante salto en abril, con un 11,3% interanual. Foto: cedoc

Las exportaciones de China se dispararon a un ritmo mayor de lo esperado en abril, según datos oficiales publicados este sábado, a pesar de la crisis económica global provocada por la guerra en Oriente Medio.

Los envíos desde la potencia industrial asiática aumentaron un 14,1% interanual el mes pasado, según informó la Administración General de Aduanas (GAC). Este crecimiento superó la previsión del 8,4% de los economistas encuestados por la agencia financiera Bloomberg.

También aceleró significativamente frente al aumento del 2,5% registrado en marzo. 

El auge del comercio ha representado un salvavidas para Beijing en los últimos años, ante el estancamiento de una economía con un gasto lento y una crisis de deuda persistente en el sector inmobiliario que lastran la actividad.

Los datos oficiales mostraron este sábado que las exportaciones de China a Estados Unidos también crecieron un 11,3% interanual en abril, volviendo a los números verdes tras caer bruscamente un 26,5% en marzo.

Los economistas sostienen que el gigante asiático debería orientarse hacia un modelo de crecimiento impulsado más por el consumo de los hogares que por los motores tradicionales, como la inversión inmobiliaria y en infraestructura. 

En una señal positiva para el gasto interno, las importaciones de la segunda economía mundial escalaron un 25,3% interanual el mes pasado. Esa cifra rebasó la previsión de Bloomberg del 20%, pero fue ligeramente inferior al aumento del 27,8% registrado en marzo.

Por otro lado, los analistas esperan con interés la reunión que se celebrará la próxima semana en la capital de la potencia asiática entre el presidente chino, Xi Jinping, y su homólogo estadounidense, Donald Trump. 

Más allá de las cortesías diplomáticas, y a puerta cerrada, Beijing buscará logros pequeños y concretos, según analistas, pero se mantendrá “realista y pragmático” dada la naturaleza impredecible de Trump. Para el presidente estadounidense, el enorme superávit de China en el comercio bilateral ha sido un importante punto de fricción. 

China desea un reinicio general de las relaciones, pero sabe que eso es poco probable, afirmó Benjamin Ho, de la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam de Singapur.

Beijing y Washington se habían enzarzado el año pasado en una guerra comercial, en la que los aranceles estadounidenses sobre muchos productos chinos alcanzaron un desorbitado 145%.

La escalada de represalias se enfrió después de que Trump y Xi acordaran en octubre una tregua de un año, y los expertos afirman que el objetivo básico de China para la próxima reunión será prorrogar ese acuerdo.

“Lo que China necesita es que Trump cumpla su promesa de comprometerse, con al menos algunos resultados concretos discutidos al más alto nivel”, consideró Yue Su, de la Economist IntelligenceUnit (EIU).

China, asegura el analista,  se dará por satisfecho con resultados “específicos”, como reducciones arancelarias limitadas que justifiquen una retirada mesurada de sus propios gravámenes o restricciones a la exportación.

Lo cierto es que la economía china se proyecta robusta, lo que ubica a Xi en una posición de privilegio.