“Las nuevas generaciones no quieren oír hablar en absoluto del martirio”
En una entrevista realizada por El Grand Continent, el sociólogo iraní Farhad Josrojavar sostiene que la muerte del líder supremo no va a generar un nuevo yihadismo porque “las nuevas generaciones no comparten la visión que dio origen a la revolución islámica en Irán”. El especialista agrega que “en la guerra, el régimen no da señales de colapso, y la recomposición del país podría ser violenta” por la reacción de la Guardia Revolucionaria.
El asesinato del líder supremo iraní, el ayatolá Ali Jamenei, plantea interrogantes sobre la sucesión y el futuro político de Irán. En medio de ataques sobre su territorio y acciones de represalia desplegadas en la región, lo que queda del régimen intentó reunir a la Asamblea de Expertos, el órgano encargado de elegir al sucesor del líder supremo. Sin embargo, la sesión fue interrumpida por un bombardeo israelí, en un intento por mantener desintegrada la línea de mando política y espiritual de la República Islámica.
El sociólogo iraní Farhad Josrojavar brindó una entrevista a la revista El Grand Continent y aseguró que el régimen no está al borde del colapso, al tiempo que descartó una posterior radicalización en el país. Desde el inicio del gobierno de los ayatolás, en 1979, “pronto habrán nacido tres generaciones” en territorio persa, señala. Hoy la sociedad iraní ya no comparte la visión que dio origen a la revolución islámica. Hay un cambio de época: “Las nuevas generaciones no quieren oír hablar en absoluto del martirio”, asegura.
Crisis ideológica. Las protestas en Irán que se iniciaron a finales de 2025 y se extendieron durante enero fueron ferozmente reprimidas por la Guardia Revolucionaria. Pero no fueron una rareza en el país, sino parte de un proceso de secularización social progresiva. Ya hubo protestas en 2009 tras el rechazo a unas elecciones cuestionadas, en las que Mahmud Ahmadinejad fue reelegido presidente. En 2019, continuaron las manifestaciones, esta vez por el encarecimiento del costo de vida. Mientras que en 2022 tuvieron lugar las protestas conocidas por el lema “Mujer, vida y libertad”.
Josrojavar destaca que estos movimientos “denunciaron el chiismo de Estado” y subraya que es algo distinto del chiismo como religión, practicado por gran parte de la población: “Hay un cuestionamiento a la aceptación de la muerte heroica que se extiende desde las manifestaciones de 2009”.
Para Josrojavar, la República Islámica enfrenta una crisis profunda de legitimidad. Durante décadas, el régimen se construyó alrededor de una narrativa de sacrificio y martirio vinculada al chiismo revolucionario. Sin embargo, ese imaginario ya no interpela a gran parte de la sociedad: “La actitud de los jóvenes refleja esta división; frente a la martirología oficial, que ellos denominan ‘lloriqueo’, afirman su alegría de vivir”, sostiene. Y concluye que “casi medio siglo después del derrocamiento del sha, el panorama mental y cultural de la sociedad iraní cambió considerablemente”.
Ruptura generacional. “Hemos pasado a otro mundo”, afirma Josrojavar. Un mundo de la “alegría de vivir”, que busca romper con el de la teocracia, una forma de “dolorismo chiita” en la que se intenta imponer constantemente el luto.
El especialista en martirología chiita también destaca la erosión del régimen y de la figura del clero, que obtuvo –al igual que las milicias– enormes ventajas dentro del aparato estatal. “Al comienzo de la revolución gozaba de una gran simpatía entre la mayoría de la población. Ahora los clérigos se cambian de ropa para vestirse de civil cuando salen a la calle. Incluso en Qom, ciudad religiosa y residencia de los ayatolás, son objeto del acoso de los jóvenes, que les arrancan el turbante”.
También señala la forma de vida del líder religioso como una incongruencia con el credo que predicaba. “El ejemplo de Jamenei es significativo. El guía supremo profesaba una visión martirológica de la existencia, pero al mismo tiempo llevaba una vida que recordaba a la de los multimillonarios. Su estilo de vida era lujoso. Si se puede decir que el régimen del sha era moderadamente corrupto, el suyo lo fue de forma inconmensurable. Muchos altos miembros del clero chiita se enriquecieron enormemente y han llevado un estilo de vida fastuoso”.
El régimen iraní cuenta con entre 150 mil y 190 mil guardianes de la Revolución, que apoyan al sistema y sostienen económicamente a sectores enteros de la población. A cambio de los derechos y beneficios que reciben deben reprimir y movilizar. “Desde el movimiento verde de 2009, el régimen comprendió que necesita tanto un aparato de apoyo en las manifestaciones como un aparato de represión”.
Josrojavar no duda en calificar de “totalitarismo” la forma de gobierno de Irán, aunque la diferencia de las experiencias europeas del siglo XX o, en la actualidad, del régimen de Corea del Norte: el régimen no consigue evitar que la sociedad genere oposición y solo puede reprimirla cuando esta aparece.
Por eso advierte que se trata de un “totalitarismo impotente”: “Los verdaderos totalitarismos impiden el surgimiento de un movimiento social”. Pero en Irán –aclara– “es posible que surjan movimientos de este tipo, y el régimen los reprima, matando si es necesario, antes de que puedan organizarse”.
Futuro incierto. Antes de ser asesinado, el ayatolá tenía 87 años, estaba enfermo y –según relata Josrojavar– delegaba poder. Es posible que Estados Unidos e Israel hayan atacado entendiendo que la combinación de esa debilidad y la protesta social constituía el escenario perfecto para un rápido cambio de régimen. Sin embargo, advierte que “el régimen no da señales de colapsar”.
“Lo que se sabe por el momento es que gobernará un triunvirato formado por el presidente de la República, un miembro de la Cámara encargada de elegir al guía supremo y otro del ámbito judicial. Este triunvirato no incluye a ningún miembro del Cuerpo de Guardianes de la Revolución, salvo de forma indirecta, en la persona del presidente. Sin embargo, son los Guardianes quienes detentan el poder”.
El sociólogo plantea entonces dos escenarios: “Es posible que estos organicen un golpe de Estado para tomar el poder, que ya ejercen, ya sea a nivel de la milicia Basij, del ejército o de la economía. Si el régimen sobrevive, solo será dando un peso desmesurado al Cuerpo de Guardianes y debilitando a las demás instancias”. “Otra posibilidad –añade– sería que los distintos grupos dentro del régimen se enfrenten entre sí, abriendo un espacio para otra cosa”.
También te puede interesar
-
La ONU cuestionó los “ataques ilegales” en Oriente Medio
-
EE.UU. no quiere enviar tropas propias a territorio iraní y apuesta por los kurdos
-
La arriesgada guerra por elección de Trump en Irán
-
Rusia estaría dando información militar a los iraníes
-
El conflicto crece en la región y ya involucra a 16 países
-
Trump exige una “rendición incondicional” de Irán y sus fuerzas para detener la guerra
-
Israel lanzó nuevos ataques "a gran escala" contra Teherán, como respuesta a misiles iraníes
-
Marcos Galperín defendió a Lionel Messi tras su encuentro con Donald Trump
-
Guerra en Medio Oriente, hoy, EN VIVO: Estados Unidos advirtió que "no tolerará ataques iraníes contra civiles"