Rusia moviliza su arsenal nuclear con el "Chernóbil volador" y advierte sobre un choque "catastrófico" con la OTAN
En medio de crecientes tensiones por la guerra en Ucrania, el Kremlin inició este martes ejercicios militares masivos con más de 65.000 soldados. Mientras Moscú exhibe sus temibles misiles "apocalípticos", Putin viajó a China para blindar su alianza estratégica con Xi Jinping.
El riesgo de un enfrentamiento directo y frontal entre Rusia y la OTAN crece a un ritmo alarmante y amenaza con desencadenar consecuencias "catastróficas" para el planeta. La dura advertencia la lanzó este mismo martes la cúpula diplomática del Kremlin, blanqueando el nivel extremo de tensión que atraviesa el conflicto. Con esas palabras como telón de fondo, el presidente Vladimir Putin puso en marcha una serie de ejercicios militares masivos que involucran directamente el uso de armas nucleares.
El despliegue sobre el terreno, que arrancó hoy y se extenderá durante tres días, incluye la movilización de más de 65.000 efectivos, submarinos atómicos, aviones y unos 200 lanzamisiles. Las autoridades señalaron a la agencia TASS que en las capitales europeas se habla abiertamente de una "amenaza inminente de una guerra de alta intensidad". Frente a lo que Moscú lee como provocaciones directas y descaradas de Occidente, el gobierno decidió marcarle la cancha a sus rivales sacando a la calle su armamento más temido para realizar pruebas reales.
Lejos de esconder sus cartas, el Ministerio de Defensa ruso exhibe con estas maniobras su catálogo más peligroso. La joya de la corona es el misil balístico intercontinental Sarmat, conocido popularmente como "Satan-2". Se trata de un monstruo de 208 toneladas y catorce pisos de altura que, según precisó Putin, vuela a más de 25.000 kilómetros por hora y puede perforar cualquier escudo defensivo. El arsenal se completa con el torpedo Poseidón, capaz de generar maremotos radiactivos, y el misil de crucero Burevestnik, apodado en la jerga militar como "un Chernóbil volador".
El radio de acción de estos ejercicios traspasó las fronteras rusas y salpicó de lleno a Bielorrusia. Los entrenamientos actuales contemplan el uso de misiles Oreshnik con capacidad atómica desplegados en el territorio de este aliado histórico, que comparte límites directos con los países de la OTAN. Semejante movimiento encendió las alarmas en Kiev: el presidente ucraniano Volodímir Zelenski denunció que las tropas enemigas preparan una inminente ofensiva desde el norte y ordenó reforzar de urgencia su frontera para evitar ataques sorpresa.
Las fuertes condiciones que hoy exhibe Rusia son el resultado directo de la caída de los acuerdos internacionales que históricamente mantuvieron “la calma”. La ruptura definitiva del tratado Nuevo START con Washington, ocurrida en febrero, liberó formalmente a las dos mayores potencias mundiales de sus restricciones y permitió a Moscú expandir su capacidad. Desde entonces, el gobierno ruso determinó que el desarrollo de sus fuerzas nucleares es una "prioridad absoluta" e innegociable.
Empeora la situación en los territorios ucranianos ocupados por Rusia
Un salvavidas económico y político en Beijing
Mientras los misiles se preparan, Putin buscó oxígeno del otro lado del mundo. Horas después de ordenar el inicio de las operaciones militares, el líder ruso aterrizó en China para una cumbre clave con Xi Jinping. Aislada de Occidente y fuertemente sancionada, Rusia encontró en Beijing a su principal comprador de petróleo y a un socio vital para sostener su economía en medio de los gastos imparables que demanda la guerra.
En el marco de los 30 años de asociación estratégica entre ambos países, los mandatarios intercambiaron cartas formales para reafirmar sus lazos comerciales y políticos. Putin le remarcó al mandatario chino que la relación bilateral alcanzó un nivel " sin precedentes" y celebró que el volumen de negocios siga creciendo, desafiando los bloqueos financieros impuestos por Estados Unidos y la Unión Europea a sus principales empresas.
De esta forma, la alianza busca mostrarse sólida y desafiante frente a sus rivales. "La estrecha relación estratégica entre Rusia y China desempeña un papel fundamental de estabilización a nivel mundial", subrayó el mandatario ruso en un mensaje oficial. Sin mencionar de manera directa a Washington o a la OTAN, remató asegurando que este bloque busca la paz y la prosperidad universal.
TC
LT
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