+Perfil

Trump, Putin y Xi Jinping quieren discutir el futuro de Ucrania sin Ucrania

Donald Trump impulsa una reunión con Vladimir Putin y Xi Jinping para discutir la guerra sin la presencia de Volodimir Zelensky. La escena me recuerda inevitablemente al Pacto de Múnich: grandes potencias decidiendo el destino de un país ausente de la mesa.

Trump, Putin y Xi Jinping Foto: +Perfil

Tal como adelanté, Donald Trump está ideando una reunión con Vladimir Putin y Xi Jinping para discutir un tema bastante particular: Ucrania. Lo llamativo es que Ucrania no estaría invitada. Zelensky no forma parte de la convocatoria.

Es decir, tres grandes potencias aspiran a discutir entre ellas el futuro de un país cuyo presidente directamente no estará sentado en la mesa. Naturalmente, esto tiene espantados a los ucranianos y también a los europeos, que tampoco fueron invitados.

El papa León XIV llamó a Zelensky, en medio de un escenario en el que Ucrania aparece cada vez más abandonada por Trump.

Por eso, cuando escucho hablar de los supuestos valores occidentales de Trump y de Milei, francamente no entiendo demasiado de qué están hablando. Porque estamos frente a una situación en la que Estados Unidos, Rusia y China pretenden discutir entre ellos cómo resolver la guerra en Ucrania sin Ucrania.

Y esta escena me recuerda algo que vengo diciendo desde el primer día de la invasión rusa.

Esto me recuerda al Pacto de Múnich

Cuando Rusia invadió Ucrania y me tocó comentar la guerra por primera vez para CNN, planteé una comparación que sigo sosteniendo. Esto me recuerda a Chamberlain. Me recuerda al Pacto de Múnich. Me recuerda a una traición a Ucrania.

En aquel momento fueron las potencias europeas las que decidieron negociar y repartirse espacios sin que los países afectados pudieran determinar plenamente su propio destino. Primero Checoslovaquia. Después Polonia. Ahora tenemos a Estados Unidos, Rusia y China intentando discutir el futuro de Ucrania.

Naturalmente, la historia juzgará si esta comparación resulta acertada. Pero la imagen es difícil de ignorar: las grandes potencias negociando sobre un país que no está en la mesa.

Todavía no existe una fecha confirmada para esta eventual reunión y, por lo que entiendo, Xi Jinping tampoco confirmó definitivamente su participación. Pero la idea está planteada. Discutir el futuro de Ucrania sin Ucrania.

Trump siempre termina volviendo al mismo lugar

Trump está presionando a Ucrania para que acepte las condiciones que impulsa. Y yo tengo una impresión respecto de su posición que vengo sosteniendo desde hace tiempo. Trump siempre estuvo mucho más cerca de la posición rusa. Por momentos parecía adoptar una postura zigzagueante. Iba de un lado hacia otro. Parecía acercarse a Ucrania y después volvía a acercarse a Rusia. Pero finalmente siempre terminaba en el mismo lugar.

Ahora, a mi juicio, eso empieza a quedar mucho más claro. 

Incluso algunos de los personajes que Trump utiliza para sus negociaciones internacionales han formulado afirmaciones muy llamativas respecto de Ucrania. Entre ellos aparece uno de sus enviados, Steve Witkoff, un empresario inmobiliario al que Trump utiliza en conversaciones con rusos, ucranianos e iraníes, que llegó a plantear que Ucrania no era realmente un país.

Una sucesión de decisiones favorables a Rusia

Este zigzagueo de Trump ahora se desenmascaró. Ahora, como consecuencia de que está complicado con las elecciones, no tuvo más remedio que sacarse la careta. Que es lo que hizo al anunciar un acuerdo para comprar gasoil ruso, por lo cual le llena el arca de dólares a Putin.

Está también el admirado Elon Musk que le corta los satelitales Ucrania para que los misiles rusos puedan ser más precisos. 

Y luego, Trump impulsó el levantamiento o la modificación de sanciones votadas por el Congreso de Estados Unidos contra Rusia.

Ahora aparece, directamente, la presión sobre Ucrania para que acepte condiciones y termine la guerra. Esto, para mí, siempre estuvo presente. La diferencia es que ahora aparece de una manera mucho más explícita.

Trump está atravesando además un problema interno vinculado con el precio de los combustibles y con las elecciones. Y ahí aparece una observación de Thomas Friedman que me pareció particularmente precisa. 

Friedman planteó que Trump está cambiando unos litros de gasoil por la democracia. Yo coincido con esa idea.