TABLERO GLOBAL

Andrés Serbin y el nuevo orden mundial: “Tras la derrota de Trump en Irán, entramos en un mundo multipolar”

El analista sostiene que las tensiones estratégicas y el interés por las materias primas están reconfigurando la geopolítica global, forzando a la región a navegar entre su influencia histórica y una creciente dependencia del gigante asiático.

Donald Trump, presidente de EE UU Foto: AFP

En medio de un conflicto prolongado frente a Irán que ha desgastado la estrategia de la Casa Blanca y acelerado el ascenso de China como actor dominante en América Latina, el escenario internacional atraviesa una reconfiguración estructural de sus ejes de poder. Ante este contexto de declive de la hegemonía estadounidense, y en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), el especialista Andrés Serbin analiza las fallas de la administración de Donald Trump y sentencia: “Tras la derrota de Trump en Irán, entramos en un mundo multipolar”.

El antropólogo, politólogo y analista internacional, Andrés Serbin, está especializado en relaciones internacionales, geopolítica y estudios sobre Eurasia y América Latina. Se desempeñó como presidente de la Coordinadora Regional de Investigaciones Económicas y Sociales (CRIES), un think tank influyente en América Latina, y también es autor de numerosos libros y artículos académicos sobre política global. Apenas hace días, ha sumado a su obra el libro "Room Service en la Selva" (Editorial Dunken), cuya presentación oficial se realizará el próximo miércoles 20 de mayo a las 19:30 hs en Presidente Bar (Avda. Presidente Quintana 188, CABA). 

La jugada no le salió bien ni a Estados Unidos ni a Israel, al menos por lo que se puede apreciar a partir del impacto económico y también electoral que va a tener Trump en pocos meses. ¿Cómo se ve el escenario?

Sí, definitivamente creo que no hubo una planificación de una estrategia adecuada, con objetivos muy claros, por parte de la administración Trump en el caso de la guerra con Irán. Fueron arrastrados, de alguna manera, también por Israel, que fue el que picó adelante en el conflicto.

Pero más allá de quién empezó todo esto y cómo se viene desarrollando, yo creo que en este momento, si hacemos un balance, vamos a ver que ninguno de los objetivos que se propuso Trump en relación a Irán se ha cumplido. Muchas de las cosas que dice están distorsionadas, pero no se corresponden con la realidad.

Y, por otro lado, tiene una situación doméstica dramática a raíz, entre otras cosas, de lo que está pasando en el estrecho de Ormuz, que incluye una inflación de más de 3,8% y el galón de gasolina ya sobrepasó los 5 dólares, lo cual para el consumidor estadounidense es muy fuerte.

Entonces, esto frente a las elecciones de medio término que se aproximan, donde evidentemente va a haber una baja del apoyo a los republicanos y a Trump. La combinación de estos dos factores —la guerra con Irán y la situación doméstica—, sumado al hecho de que no ha logrado los éxitos tan prometidos en distintos frentes, incluyendo el arreglo entre Rusia y Ucrania, hacen que ahora se esté jugando una carta muy fuerte con esta visita con Xi Jinping.

Los temas están claros en la agenda: aranceles, Taiwán, tecnología y posiblemente una conversación sobre Irán, porque China sí tiene influencia sobre Irán. Pero mi impresión es que, de todas maneras, no va a lograr volver a Washington con resultados muy tangibles, más allá de lo comercial.

Por eso está llevando al secretario del Tesoro, Scott Bessent, a esta reunión, junto con el secretario de Seguridad. Entonces, este es el cuadro general de situación.

Todo se va a terminar definiendo por el bolsillo. Ya sea por el petróleo, por China —que junto con la India queda con problemas serios para poder transportar, sobre todo, productos básicos que necesita para su economía— y por la elección en Estados Unidos, atravesada por el petróleo y el precio del combustible. Ahora, si el tema pasa por el dinero, ¿cómo queda políticamente la situación y la figura del propio Estados Unidos a nivel mundial?

Yo creo que hay un debilitamiento muy grande del rol de Estados Unidos. Obviamente se acabó la idea del mundo unipolar con un actor hegemónico como Estados Unidos.

Estamos entrando en un nuevo orden mundial, probablemente de carácter multipolar, aunque la interpretación de qué es multipolar es distinta entre los principales actores. Rusia piensa una cosa, China piensa otra y Estados Unidos piensa otra, pero lo cierto es que sí estamos en esta transición.

Es una transición extremadamente compleja y, en el marco de ella, Estados Unidos va a tener que aprender a manejarse con otros iguales para establecer algún tipo de orden internacional.

De hecho, la administración Trump ha venido violando sistemáticamente, en los últimos meses, normas internacionales, no solamente por la guerra con Irán, sino también por una cantidad de decisiones, desde las arancelarias hasta otras que van en contra del derecho internacional en general.

Entonces, sí, Estados Unidos se ve probablemente debilitado en su rol dentro de un sistema unipolar, pero por otro lado está la doctrina “Don-roe”, como la doctrina Monroe pero con Donald Trump agregado, que consiste básicamente en replegarse a su área de influencia y consolidarse ahí.

Trump llega a China para una cumbre clave con Xi Jinping

Y el área de influencia es el hemisferio occidental, que abarca desde Groenlandia hasta Argentina y Chile.

Se habla, por primera vez en mucho tiempo, de que la Casa Blanca, que Estados Unidos, volvió a mirar su patio trasero, como históricamente definió a América Latina. Y es cierto, porque guste o no, lo vemos en Venezuela, incluso en el involucramiento fuerte en Argentina y también en Cuba, que siempre aparece en ese ida y vuelta. ¿Qué puede ocurrir con nuestra región a partir de este nuevo escenario?

De hecho lo que está planteándose, por lo menos dentro de la doctrina de seguridad nacional de Estados Unidos, es esta idea de que el hemisferio es la prioridad en términos estratégicos para Estados Unidos.

Y por lo tanto ahí puede sumar elementos, algunos muy dramáticos y graves, como el planteamiento no solamente de la anexión de Groenlandia, sino también de lo que se hablaba en estos días: la conversión de Venezuela en el estado 51 de Estados Unidos, o una invasión o algún tipo de agresión contra Cuba.

Ahora, está bien, eso en el ámbito más cercano de Estados Unidos puede suceder. Pero más hacia el sur, cada vez que bajamos por América Latina, lo que estamos viendo es que la presencia china es cada vez mayor.

En algunos casos es prácticamente el primer socio comercial de algunos países. Entonces aquí hay una tensión permanente entre esa aspiración de mantenerse como el actor hegemónico, por lo menos en lo que llama su área de influencia, y la realidad de que la influencia china —no necesariamente en términos bélicos— se está expandiendo en América Latina.

Ese socio chino busca fundamentalmente dos cosas: comprar materias primas, algo que le resulta muy difícil garantizar como autoabastecimiento por su propia lógica, pero también vender. Porque te compran si les comprás. Ahí me parece que también hay un tema comercial. Habrá que ver qué rol juega Estados Unidos, porque también podría comprar o incorporarse de lleno en algunos productos que esta región del mundo —sobre todo como commodity, como materia prima— ofrece constantemente.

Para comprar está claro que China está. Entre otras cosas, la negociación y esta reunión con Trump seguramente van a tocar la compra de soja por parte de China y que se autorice nuevamente.

Obviamente China es una especie de máquina de absorber materias primas para su propio desarrollo.

Ahora, en términos de colocar sus propios productos, eso varía porque, si las condiciones del mercado al que se apunta —supongamos hipotéticamente que sea el de Estados Unidos— se deterioran y las compras se reducen, las posibilidades de colocar productos manufacturados tienen que ir a otro lado.

Por eso yo creo que hay un problema muy serio en los análisis que nosotros hacemos.

Estamos tan fijados en la relación transatlántica y en lo que es Estados Unidos y Europa, que perdemos de vista que en este momento hay un gran desarrollo del intercambio comercial.

MV