justicia y política

Aníbal Fernández: “El kirchnerismo parece haber entendido que el cartelito de 'Cristina libre' no resuelve nada”

El exministro sostuvo que la consigna "Cristina libre" fue una "declamación" que "no hace nada más que declamar" y afirmó que el objetivo debe ser demostrar la inocencia de la expresidenta. Además, respaldó la estrategia de recurrir a organismos internacionales y consideró que Axel Kicillof es, por ahora, "el único" candidato del peronismo que visualiza para 2027.

Anibal Fernandez Foto: CEDOC

"Hay que trabajar en serio, no con un cartelito", resumió Aníbal Fernández al explicar por qué considera que la campaña de "Cristina libre" perdió fuerza en los últimos meses en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). El dirigente sostuvo que la expresidenta "tiene que estar libre porque es inocente", pero remarcó que esa consigna "no resuelve nada" y que el camino pasa por demostrar la falta de sustento de la causa en los ámbitos judiciales correspondientes.

Aníbal Fernández es un contador público, abogado y dirigente político que cuenta con una extensa trayectoria en la función pública. Fue intendente de Quilmes entre 1991 y 1995; se desempeñó como ministro de Gobierno y ministro de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires durante la gobernación de Carlos Ruckauf. Además, fue secretario general de la Presidencia y ministro de la Producción durante la gestión de Eduardo Duhalde, siendo ministro del Interior durante la gestión completa de Néstor Kirchner entre 2003 y 2007. También fue ministro de Justicia, Seguridad y Derechos Humanos en el primer tramo del gobierno de Cristina Fernández de Kirchner y jefe de Gabinete de Ministros, ocupando ese cargo en dos oportunidades. Su último cargo fue el de ministro de Seguridad, ejercido entre 2021 y 2023 bajo la presidencia de Alberto Fernández; mientras que en el ámbito legislativo fue senador nacional representando a la Provincia de Buenos Aires en el Congreso de la Nación entre 2011 y 2014. 

—Me gustaría que compartiera con nuestra audiencia sus últimas declaraciones sobre que defender la inocencia de Cristina Kirchner es un horror y una estupidez. Me gustaría que usted compartiera lo que dijo en otros medios.

—No, así no. Eso no es lo que dije yo. Lo que yo dije es: aparecieron con un afiche que decía "Cristina libre" y que yo no iba a hacer esa estupidez, porque eso es una estupidez, una declamación que no hace nada más que declamar. Yo lo que estoy planteando es que Cristina debería estar libre porque es inocente, porque nada de lo que se dice tiene que ver con la realidad. Bueno, en algún momento se va a demostrar eso, y cuando se demuestre, usted me llamará y volvemos a hablar del tema, y yo se lo vuelvo a explicar, pero ya con las cosas arriba de la mesa. En el mientras tanto, yo con un cartelito que diga "Cristina libre" no, porque me parece una estupidez.

—Horror y estupidez, exactamente. Eso es lo que a usted le parece el cartelito "Cristina libre". No que Cristina esté libre.

—No. Pero la nota, muchos medios la tienen; levántenla y van a ver, ahí está todo explicado. Se lo digo con un poquitito más de profundidad porque sino no se comprende: ella no tiene que declamarse, lo que tiene que suceder acá es que alguien analice realmente lo que sucedió y que vea realmente cómo son las cosas y cuál es la situación en la que se encuentra ella, y se van a dar cuenta que ella tiene que estar libre porque es inocente, no porque alguien haga un cartelito porque tiene un amigo que no tenía trabajo.

—Quedó claro que lo que es un horror y una estupidez es el cartelito. Pero bueno, al decir que es un horror y una estupidez el cartelito, dado que ese cartelito es el emblema, el isotipo de todo un sector del kirchnerismo...

—No el mío.

—Por eso, que no es el suyo, estoy diciendo que es un horror y una estupidez lo que hacen todos los seguidores de Cristina Kirchner por carácter transitivo...

—No sé si todos los seguidores. Si hay alguien que creyó que se podía hacer un programa o una cosa por el estilo con esa expresión, que lo haga, yo no estoy negando la posibilidad. Ustedes han visto ahora los carteles, no han desaparecido misteriosamente... ¿Qué será? ¿Qué habrá sido?

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—¿Y a qué lo atribuye? ¿Cuál es su conjetura?

—Primero, no trabajo con conjeturas. Mi análisis formal es que algo tiene que haber pasado o le llamó la atención como para que alguien diga "se levanten del caballo con este tema y laburemos otra cosa". Porque si realmente queremos trabajar ayudando de la mejor manera, hay que ponerse a trabajar en serio. Yo me acuerdo que unos años atrás, iban a los actos y decían "si la tocan a Cristina, ¡qué quilombo se va a armar!". Bueno, a Cristina la toquetearon por todos lados... ¿y cuál es el quilombo que se armó? ¿Quién es el que planteó algo? ¿Alguien hizo algo que no sea una estupidez en un cartel que diga "Cristina libre"? No he visto nada. Entonces, hay que proponerse realmente trabajar para hacer conocer las cosas como son y reclamar en los ámbitos adecuados.

—Tema de humor, Aníbal. Porque yo le dije "¿cuál es su conjetura?" y usted me dice "yo no hago conjeturas en mi análisis formal". Un análisis formal es una conjetura.

—No estoy diciendo nada agraviante. Lo que digo es que no trabajo con conjeturas.

—Usted está enojado, nada más, pero con el mejor ánimo...

—No, juro que no, Jorge. Lo que digo es que no trabajo con conjeturas, no quiero pensar si yo dijera o lo pusiera pata para arriba o pata para abajo cuál es el resultado que da; no quiero hacer la conjetura. La causa la conozco bastante y sé que es inocente. La conozco, sé como ha trabajado. Creo que le corresponde ese tema; en algún momento lo van a tener que revisar eso y va a tener que dar la respuesta que tiene que dar. Y no es un cartel el que va a resolver ese tema como si ya hubiéramos hecho todo: "¡Ah, hicimos el cartel, lo pegamos, lo blandimos! Entonces ya cumplimos con nuestra parte". No, me parece que no.

—En estos días aparecieron las noticias de que un abogado que defendió a Lula e inclusive un miembro del Poder Judicial están trabajando internacionalmente para conseguir la libertad de Cristina a través de un tribunal internacional, como por ejemplo el de San José de Costa Rica, que pudiera ordenar un cambio en la decisión de la Corte Suprema argentina. Y hoy Cristina está publicando un artículo en distintos medios, creo que El País. ¿Cuál es su opinión respecto de los foros internacionales como mecanismo para lograrlo?

—Excelente posibilidad. Porque si hay elementos de sobra —como se dice, que en las causas que se han exhibido no hay elementos, en algunos casos no se respetó el derecho al non bis in idem, a dos veces la misma causa no; en algunos casos la situación que se exhibe no es otra cosa que mostrar un expediente en el cual ni siquiera tiene una firma de su persona—, todas esas cosas en algún lugar va a tener que verla. Bueno, si en la Argentina no se revisó esa situación y no se vieron elementos más que suficientes como para poder dar por tierra con esa situación, habrá que recurrir a los organismos internacionales y me parece eso inteligente y trabajarlo fuertemente.

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—Y obviamente eso lleva un tiempo, un período que trasciende el calendario de 2027. ¿Puedo inferir que el hecho de que esos carteles ("Cristina libre") hoy estén menos exhibidos que hace un par de meses es un reconocimiento del sector de Cristina —que plantea incluso hasta eventualmente su candidatura— de que no es el camino conducente, y de alguna manera reconocerle a Kicillof, a quien se le reclamaba que no levantaba ese cartel, que su posición era correcta?

—No tengo duda. Porque además pienso lo mismo que decía Kicillof en aquel momento; yo no me estoy sumando a lo de Kicillof. Creo que lo dije antes también, pero no me importa eso: creo que los dos pensamos lo mismo. No es un cartelito el que resuelve las cosas. Ahora resuelve una discusión de otro color en otros ámbitos o en otra jurisdicción que realmente tenga capacidad para poder sostenerlo, eso y en este caso pedirle al Estado argentino que actúe en consecuencia. Si es que uno puede demostrarlo como es, como yo creo que se puede demostrar como es, entonces trabajemos en serio, no con un cartelito.

—Esa es una conjetura. Una conjetura es exactamente la posibilidad de poder construir una hipótesis sobre la base de algunas inferencias que resulten deductivas, y es el proceso con el que razonamos. Y, Aníbal, ¿qué piensa usted entonces de la candidatura de Kicillof? Usted estuvo reunido con Kicillof y con Bianco.

—No, con Bianco solo. Con Carli Bianco, sí. Porque nos habíamos hablado, siempre hablo con él y también lo hablo con Kicillof. Con Kicillof no hace mucho tiempo que estuve, no era un mes o una cosa por el estilo, un poquito más a lo mejor. Hablamos una hora larga de un montón de cosas y con Carli quedamos en encontrarnos y hablar también de un montón de cosas que nos interesaban, y lo hicimos. Eso fue lo que motivó mi presencia en La Plata. Me conocen los policías, me conocen los periodistas quienes están destacados en la Casa de Gobierno, seguramente estarían sabiendo que yo iba a estar ahí y me hicieron una nota, y de esa nota surge esta charla que estamos teniendo con usted.

—¿Cómo ve la candidatura de Kicillof? ¿Cree que finalmente va a ser la candidatura que termine triunfando eventualmente en una interna si se produjera, o le asigna alguna posibilidad a estas versiones que hay de que el peronismo podría ir separado?

—Lo que yo digo es: por ahora, si uno tiene que buscar candidatos dentro del peronismo, el único que se ve hasta ahora es Kicillof. El único que yo por lo menos veo. Me dicen: "¿Y Massa?". Bueno, no sé, Massa ya fue candidato nuestro... Existe la posibilidad de que pueda hacerlo, ¿y por qué no? ¿Quién le va a decir que no? Y eventualmente, ¿alguien podrá consultarla a Cristina? ¿Y quién le va a decir a Cristina, dos veces presidenta, fue vicepresidenta, senadora nacional, diputada nacional, que no tiene capacidad de hacer también su propuesta? Con lo cual hay elementos.

Ahora, en algún momento va a haber que proponerse sentarse a la mesa y buscar las formas en donde se tome una decisión realmente que involucre a todo el mundo. Si no la podemos encontrar tan fácilmente —que es lo que yo creo que va a suceder, que no es tan fácil resolver esto del acuerdo sentados a la mesa—, va a haber que preparar las PASO y discutir en la interna. Y con los resultados, después de haber metido los votos uno por uno, sepamos quién es el que el pueblo peronista y no peronista quiera que participe en la próxima elección, y listo, se resolvió el tema.

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—¿Cómo imagina la posibilidad de que se consume la intención del gobierno de eliminar las PASO, y si no las hubiera, si ve como posible algo equivalente a lo que fue la interna Menem-Cafiero?

—No se parece a eso. Primero quiero hacer una aclaración previa porque sino alguien va a decir como que si uno se hace el tonto, como perro que volteó la olla: lo previo a la primaria abierta, simultánea y obligatoria eran las internas de los partidos, y yo toda la vida me he manifestado en contra de las internas de los partidos porque siempre fueron amañadas, porque siempre fueron hechas con financiamiento que se desconoce, por un montón de razones que había que cambiarlo en algún momento. Pero no dejo de reconocer que en el año 91, para ser más exacto, el 28 de junio del 91, se inscribió la precandidatura a intendente de mi pueblo, y el día 28, 29 de julio, gané la interna para intendente, y después fui intendente de Quilmes.

Reconozco que yo llegué de esa manera, pero no estoy de acuerdo con esa manera. La mejor forma que se puede ver es aquella en donde todos los que quieran participar tengan el mismo reconocimiento y las mismas posibilidades unos que otros, y que haya limitaciones respecto del financiamiento, porque precisamente las que se fueron saldadas con la PASO. Si la PASO se volteara —cosa que hasta ahora dicen los legisladores que los números no los tienen para poder hacerlo—, hay que ir a la interna; pero de que hay que hacerlo, hay que hacerlo, y una vez que uno haya ganado, ese será el que nos representará a todos.

—Usted está dando la nota, no una nota periodística, sino poniendo en la agenda temas que luego son discutidos por muchos. Hace un par de semanas usted había dicho que había que mantener aquellas cosas que, a su juicio, este gobierno hizo bien, fundamentalmente el tema de capitalizar el sacrificio económico realizado. ¿Qué cosas a su juicio tendría que mantener el gobierno que sea electo si fuera de la oposición, y si usted cree que un candidato como Kicillof podría hacerlo y está dentro de su voluntad?

—Sí, no soy yo el que tiene que decir quiénes y cuáles son los temas, pero no tengo duda que después de haber hecho semejante sacrificio y haber expuesto al pueblo a una situación de acoso oprobioso, ser tan facilista de salir a hacer campaña como "yo saco todo esto y qué sé yo", y dejar de lado el esfuerzo que ya se hizo, me parece torpe. Lo que habría que hacer —y yo no soy candidato, lo tendrían que decir los candidatos cuáles son los temas que se tienen o no se tienen que decir los candidatos, cuáles son los temas que se tienen, o mejor dicho, quedarse con todos los temas y empezar desde adentro hacia afuera: "este no, este no, este no, este no"—, pero no a priori, porque entonces sí que uno pasaría por encima del propio pensamiento del hombre y la mujer común que votó de una determinada manera creyendo que era la solución y después a lo mejor no le salieron las cosas como pretendía.

—Y en ese punto podríamos decir el no tener déficit fiscal, ¿sería uno de esos elementos que el candidato peronista tendría que decir "hecho el esfuerzo de haber..."?

—Toda mi vida, toda mi vida pretendí no tener déficit fiscal. Lo he hablado mucho con Néstor Kirchner, y Néstor Kirchner en los dos o tres primeros años lo tuvo, tenía superávit gemelo, con lo cual siempre sostuvimos esa posición en la medida que se vayan dando las condiciones y que sirva para poder cumplir con la búsqueda de elementos nuevos o proyecciones o posibilidades ciertas de un país que necesita un montón de otras cosas. Hasta acá llegamos.

Después de lo que vimos en Brasil el otro día, a uno le hace pensar que estamos con severas preocupaciones respecto de la actitud que toma el presidente; pero además de eso, el propio presidente, cada una de las acciones que lleva algún daño le produce al pueblo: cada vez son menos las empresas que tenemos funcionando, las pymes son hechas pedazos de la peor manera, los intereses de los préstamos son intolerables, imposibles de resolverse. Para las familias de los trabajadores de clase media, media-baja, llegar a fin de mes es toda una aventura.

Son demasiadas las cosas que hay que tener en cuenta para poder ir reparándolas de a poco, de la mejor manera que se pueda, y ojalá haya posibilidades como para pegar saltos y soluciones a cada una de esas cosas; pero no es llegar con una definición específica de lo que uno tiene que hacer para convertir o para volver a lugares decentes y respetables a la economía de los argentinos, para que cada uno de todos aquellos que tienen que estar trabajando no tengan que tener tres o cuatro o cinco trabajos para poder vivir y para parar dos minutos en su casa, aunque sea para ver a sus hijos.

—¿Y usted cree que Kicillof, por lo que lo conoce, estaría dispuesto a asumir eso del equilibrio fiscal es una condición base y puede decir "eso no lo voy a tocar"?

—Sí, no tengo duda. 

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—Y última pregunta, Aníbal, conocedor como usted de la provincia de Buenos Aires en particular —y no sé si es parte de lo que habló con Bianco—, ¿cómo ve quién tendría que ser el candidato a ser el gobernador representando el peronismo en la provincia de Buenos Aires?

—Tuvimos alguna charla al respecto, pero no por el nombre, sino por las condiciones y por las formas. Hay varios compañeros que tienen las condiciones. Lo más importante es que de los nombres que nosotros hemos hablado, que no hay ninguno ni alguno que esté con el objeto de ser vetado por parte de nadie, no soy yo, de ellos que están armando la lista, ni vetado, ni incentivado por hacerlo, la ventaja que tenemos es que todos aquellos que tienen esa posibilidad de competir son avesados en el gobierno, en el llevar adelante la cosa pública provincial en este caso. Y eso es saludable, eso es importante. No estamos hablando de improvisados, estamos hablando de cualquiera de los que le tocara, hombre o mujer, cualquiera que le tocara tuviera la oportunidad de llevar adelante una gestión saludable que empezara a recomponer la catástrofe en la que estamos sumidos en este momento.

—Yo no sé si Bianco es quilmeño; sí sé que era de la Universidad de Quilmes. ¿Le gustaría un quilmeño?

—Yo tengo buena relación y además soy quilmeño. Y además Carli es un hombre de Quilmes Oeste, y en la charla del otro día me contaba que uno de los primeros actos que fue eran los actos en los que yo competía por la Intendencia, con lo cual, sin saberlo, estábamos trabajando juntos desde aquel momento. Hoy se pueden hacer las cosas de la misma manera: si hay vocación de hacerlo en serio, hay que proponerse, ponerse la pilcha de trabajo y laburar fuerte para llegar al momento en el que el electorado, concitando la atención de lo que se ve en la calle, pueda acompañar una propuesta de esa característica.

—¿Y qué tiene Quilmes que genera personas como usted, como el número dos de la gobernación en el caso de Carlos Bianco, y al mismo tiempo Mayra Mendoza? ¿Los quilmeños son aguerridos como sus descendientes que vinieron del norte?

—Es muy probable, sí, es muy probable.

¿Y a Mayra Mendoza no la quiere?

—No. Yo no quiero ni dejo de querer. Primero porque no tengo absolutamente nada para decirle en contra de ella, y cada vez que he podido ayudarla, lo he hecho, la he ayudado. Hemos tenido concejales de nuestra agrupación en el Consejo Deliberante... Pregúntele a Mayra Mendoza si hubo una sola decisión que ella haya tomado que no haya sido acompañada por nuestros concejales, con lo cual ese es el respeto que uno tiene. Ahora, si en algún momento no nos podemos poner de acuerdo y tenemos que confrontar, hay que confrontar. Eso no significa perder respeto; significa que primero hay que tratar de ver cuál es la propuesta que realmente está adhiriendo el pueblo argentino para que uno trabaje sobre ella y pensar cómo es, y qué se puede hacer, y cómo se trabaja. Y bueno, estamos convencidos que tenemos tela para cortar y que volvamos a hacerlo, nada más.

 

RM