Coautora con Malamud de 'Operación Argentina': "Hoy creo que Milei va a ser elgido"
La politóloga y periodista Astrid Pikielny pasó por Modo Fontevecchia para presentar "Operación Argentina: De la ilusión a la casta". En una amplia conversación, repasó las cuatro décadas de democracia, la brecha entre la macroeconomía y la economía cotidiana, el desconcierto opositor y las agresiones presidenciales hacia la prensa.
La periodista y politóloga Astrid Pikielny recorrió las cuatro décadas de democracia argentina y analizó las razones que llevaron a Javier Milei a la Presidencia. En ese marco, se refirió a la desilusión de parte de sus votantes, el escenario de la oposición y las posibilidades de una reelección del mandatario.
En diálogo con Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Pikielny sostuvo que Milei enfrenta una sociedad que realizó “un gran sacrificio” y que todavía espera que ese esfuerzo tenga resultados en la economía cotidiana. También analizó el futuro del peronismo, la posibilidad de que aparezca un nuevo outsider y la relación del presidente con el periodismo y quienes lo contradicen.
Astrid Pikielny quien es una destacada periodista y politóloga argentina, reconocida por su gran trayectoria en medios gráficos, radiales y digitales. Participa habitualmente analizando la realidad sociopolítica, económica e histórica de la Argentina. Presentó este año, junto al politólogo Andrés Malamud, el libro Operación Argentina de la Ilusión a la Casta, diálogo sobre cuatro décadas de democracia.
Astrid, un gusto tenerte acá. ¿Y finalmente fue pitonizo el libro, finalmente, de la Ilusión a la Casta. Cada día se comprueba más aún de que es así?
Algo así. Sí, es una linda experiencia que encaramos con Andrés. A finales de diciembre de 2023, el año en el que se cumplen 40 años de democracia, el año en el que asumió Milei. Y nos propusimos recorrer esas cuatro décadas para preguntarnos qué pasó en esas cuatro décadas y, sobre todo, el libro que se esconde detrás del libro es también una pregunta sobre por qué Milei, por qué Milei y no otro, qué es lo que llevó a Milei al lugar al que llegó, qué tipo de impugnación encarnaba, qué narrativa moldeaba. Así que es un libro que tiene perspectiva histórica, porque hay un análisis de las distintas estaciones, desde Alfonsín hasta hoy, y tiene mucha perspectiva comparada, que es un poco el ADN de Andrés a la hora de comparar. Y es un diálogo, que a mí me parece un género delicioso. Reivindico mucho la entrevista, la conversación. Me parece que es una herramienta excelente para pensarnos, para repensarnos, para trabajar contra nuestros propios sesgos, para asomarnos a las ideas de los otros y a las razones de los otros, para rectificar posiciones y para que haya algo abierto, una propuesta abierta que genere nuevas preguntas.
¿Hay una desilusión de la ilusión a la casta? Ahora es de la casta a la desilusión.
Hay una desilusión. Yo creo que, salvo el núcleo duro, liminal de Milei, que lo apoya haga lo que haga y diga lo que diga, en el resto ha habido mucha gente que ha hecho un gran sacrificio y ha intentado darle sentido a ese sacrificio que hizo. Y lo que se ve es que, más allá de la baja de la inflación, un cambio de perfil productivo del país y una macro más ordenada o más estable, no llega a la micro. Entonces, ahí uno se pregunta qué va a pasar en este largo año, si va a asomar alguien que pueda politizar esa insatisfacción, esa demanda y encarnar una opción atractiva, o habrá gente que, a desgano, seguirá votando esto, incluso para ratificar el sacrificio que hizo, a la espera de que, bueno, estamos cruzando el desierto con las cantimploras vacías, en algún momento dado esto va a cambiar. Así que es un gran enigma qué es lo que va a pasar.
En ese análisis, ¿le asignás escenario a que gane el peronismo?
Yo creo que el peronismo siempre es una alternativa en la Argentina. Pero el peronismo tiene que hacer una revisión muy fuerte de su pasado y tiene, como todos, todos tenemos que hacernos cargo en la vida, digo, de nuestro pasado, de nuestros errores. Y ahí hay una interna interesante de mirar, con una facción que dice: “Bueno, acá hay que suturar la grieta con el campo, el peronismo tiene que ser una alternativa que no espante a los mercados, tenemos que hablar de equilibrio fiscal”. Y después hay otros peronismos con un nivel de anacronismo que la sensación que uno entiende es que ofrecen más pasado que futuro y más pasado del peor pasado, digamos, ¿no? Porque probablemente hay muchas personas que necesiten, añoren volver a algunas cuestiones del pasado, pero con discursos viejos y con prácticas viejas. Hay fotos de familia que uno ve en algunos escenarios y, bueno, entonces las alternativas son pocas. Yo creo que todavía la oposición, las oposiciones, no salen de su perplejidad, no encuentran un GPS para construir un discurso y una propuesta que enamore, que encante, que encauce la insatisfacción y ratifique lo que está bueno, mantenga lo que está bueno mantener y enmiende lo que hay que enmendar. Pero bueno, es todo un desafío.
¿Creés que va a ser reelecto Milei?
Hoy sí. Pero un año, en la Argentina es mucho. Lo que uno podría pensar es, bueno, si en estos dos años y pico de una oposición grogui, si todavía no se armó nada interesante, bueno, queda un año, digamos. Dirían Gertrude Noff "y ahora la moneda está en el aire". Los tiempos aceleran y pueden pasar cosas, porque también, digo, hay candidatos y presidentes que uno no vio venir en la historia, ¿no? Un año antes decíamos qué pasó y ahora hay un candidato. A Néstor Kirchner hubo que presentarlo en sociedad, nadie lo conocía cuando asumió con el 22% de los votos, por ejemplo. Pero bueno, yo creo que es un enorme desafío para la oposición encontrar un camino que atraiga, que atraiga y que no nos devuelva a un pasado ominoso, porque ese pasado no es un paraíso tampoco.
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Es cierto que un ayudante de Kirchner era absolutamente conocido, pero fue candidato oficial del peronismo. Es probable que eso mismo pudiera repetir un gobernador. No sé, un gobernador peronista que nacionalmente es absolutamente desconocido. O sea, uno puede decir cualquiera de los gobernadores peronistas, fuera de su propia provincia, son absolutamente desconocidos, pero bueno, tendría todo el apoyo del aparato de un partido. Es cierto que un año antes nadie imaginaba que Milei iba a ser presidente, pero Milei ya había sido una revelación en las elecciones como diputado dos años antes de las elecciones. Es decir, esos candidatos impensados, uno puede decir Néstor Kirchner o Milei, bueno, son impensados, pero luego tienen una explicación retrospectiva detrás. Cada uno ya tenía el peronismo, era conocido y Milei era conocido. Un outsider no tendría ni el aparato del peronismo detrás ni tendría el hecho de que ya fue una revelación política en las elecciones de medio término de 2025. ¿Hay posibilidades, por tanto, de que se repita la posibilidad de un desconocido en estas condiciones?
Bueno, viste que Milei rompió muchos manuales. Es alguien, como decís, un outsider desconocido que en poco tiempo saltó de los paneles de la televisión a la política haciendo una carrera meteórica. Llegó sin gobernadores, sin intendentes, sin partido, construyó un partido desde el Estado. Yo creo que sí, que puede haber un candidato. Bueno, tiene que llegar. Y ahí es donde vuelvo a esta cosa de: ¿Habrá gente dispuesta a darle un cheque en blanco a un nuevo desconocido después del sacrificio que hizo? Incluso hasta por cuidado personal, en el sentido de decir: “Necesito darle un sentido a este sacrificio que yo hice y esta apuesta que yo hice y no quemar las naves nuevamente”. Puede pasar, ¿no? Pero quizás hay personas que dicen: “Perseveremos por este camino porque la transformación trae dolor, siempre es dolorosa y esto era necesario hacerlo y, en algún momento, bueno, toleramos los insultos, el escarnio, las humillaciones y llegará”, o volvemos a firmar un cheque en blanco por un completo desconocido para ya el ensayo, para que sea un nuevo piloto de estos tiempos. No lo sé.
Vos estás refiriéndote a algo más complejo del ser humano, que tiene que ver con la política. Es decir, cuando una persona, desde la cosa más simple, compra una prenda, no mira otra sin necesidad de confirmarse de que eso que compró es correcto. O sea que hay una negación al error, que el primer mecanismo de defensa del ser humano para mantener su integridad es darle sentido, acierto, a aquello que todavía tiene posibilidades de confirmarse. O sea, lo que en finanzas se llama tomar pérdida. La mayoría de la gente se resiste a tomar pérdida y pasar a algo nuevo. A eso te referís, algo que es transideológico, sino que es constitutivo de la identidad de todas las personas.
Sí, yo creo que sí, que es bien interesante esa operación que describís y no sabía que se llamaba así y me parece que trasciende lo político, sí, sí, que es una operación necesaria para seguir adelante. Porque, de vuelta, apostar por otra cosa desconocida cuando ya supuestamente pasó lo peor, o nos dicen que pasó lo peor, bueno, no lo sé. El país está cambiando de perfil productivo, este perfil productivo genera menos empleo, claramente. La pregunta siempre es si habrá una nueva Argentina que incluya a la vieja Argentina, a los que han quedado en la banquina, que son muchos. Tiene que ver con los conurbanos, con la industria, con la construcción, con el comercio. Y ahí, más que un país a dos velocidades, son direcciones casi opuestas. En uno, crecimiento, y el otro es crisis, agonía y ver qué es lo que pasa. Entonces es una transición muy difícil. Habrá que ver si alguien de la oposición logra recoger el guante y politizar eso.
A ver si lo puedo sintetizar bien: salvo que la situación, en lugar de estabilizarse o mejorar, empeorase, vos creés que Milei es reelecto. La única forma de que no sea reelecto y que la gente pase a pérdida el esfuerzo hecho es que vea que la situación empeora. Si se mantiene estable, va a tratar de capitalizar el esfuerzo realizado en la esperanza de un futuro.
Milei, cada vez más iracundo y también a la defensiva
Hoy, 31 de agosto, digo esto. Mañana, quién sabe. No lo sé.
Última, Astrid. El periodismo. El presidente dedica más del 80% de sus insultos —que son múltiples y también incluyen a economistas, a la oposición y a otros colectivos— a los periodistas. ¿Cómo interpretás eso?
El periodismo siempre sufrió un doble asedio, el externo y el interno. Con el asedio externo convive, no hay mucha novedad ahí, aunque esto se combina también con una crisis interna de precarización y un montón de cuestiones de la profesión. Pero yo creo que los insultos teledirigidos al periodismo no hacen más que confirmar el valor y la importancia del periodismo profesional. Es una institución de la democracia, es fundamental, y que lo hayan elegido como blanco confirma que todo eso importa. En algún momento importa; veremos cuándo a la hora de votar. Pero el trabajo del periodismo profesional permanece.
¿Y por qué creés que lo hace? ¿Por qué al periodismo y no a otros?
En realidad, me parece que hay una operación en la que a él no le gusta convivir con la disidencia, con la diferencia, ni con nadie que lo contradiga o piense distinto, lo cual es lo menos liberal del mundo. Un liberal promueve, habita y encarna la tolerancia, la diversidad y la pluralidad de discursos, de miradas y de sensibilidades. No es el caso. Hay un dogmatismo y un autoritarismo. No me voy a meter en el terreno de la psicología, que me resulta ajeno, pero desde lo político no solamente no hay interés, sino que hay un fanatismo y una operación dogmática ejecutada ciegamente. Entonces, cualquiera que mínimamente contradiga el discurso del presidente está en la mira. El periodismo hace lo que tiene que hacer y tiene que hacer lo que hizo siempre. A ver, periodistas corruptos y gente con agendas escondidas hubo siempre; siempre hubo mercenarios y gente que no honra o no dignifica el oficio como corresponde. Pero siempre hubo periodistas profesionales que hacen lo que tienen que hacer.
Astrid, muchísimas gracias.
Gracias a vos, un placer.
CS