La Sala de Periodistas “Decano Roberto Di Sandro”, ubicada en el primer piso de la Casa Rosada y custodiada de forma permanente por la Casa Militar, fue violentada por desconocidos durante la noche. Sin forzar las cerraduras, revolvieron escritorios y lockers personales y se llevaron elementos de escaso valor, como paquetes de yerba y cajas de leche. Además, según pudo saber PERFIL, fueron abiertos cajones y revisadas distintas pertenencias de los periodistas acreditados.
Ante lo ocurrido, los trabajadores de prensa expresaron su preocupación, principalmente por tratarse de una sala ubicada dentro del edificio gubernamental y sometida a controles de seguridad. Según agregó Pablo Varela, periodista de política acreditado en la sede del Ejecutivo, los periodistas se encuentran en contacto con el área de Comunicación para ver qué medidas se tomarán.
De momento, no está claro quién ingresó al lugar ni bajo qué circunstancias.
Tampoco se determinó si se trató de un robo común o si el episodio tuvo alguna otra motivación.
La preocupación se da, además, en un contexto particular para la prensa acreditada en Casa Rosada. Desde hace meses, los periodistas deben atravesar controles de seguridad para ingresar al edificio y tienen limitada su circulación por distintos sectores.

A partir de la gestión de Manuel Adorni, las medidas comenzaron a profundizarse y continuaron bajo la conducción del actual secretario de Comunicación y Prensa, Fabián Fernández, y del vocero presidencial Adrián Ravier.
Dentro de estos controles, para acceder al recinto los comunicadores deben atravesar múltiples filtros, entre ellos control de DNI, escáner de bolsos, detectores de metales y un riguroso registro en la comisaría de acceso.
Caputo pidió una ley para sancionar publicaciones “sin sustento”
El ministro de Economía había vuelto a cuestionar a un sector del periodismo y planteado la necesidad de avanzar con una ley que estableciera sanciones frente a publicaciones que considerara falsas o acusaciones sin pruebas.
Su reacción se había producido a partir de una nota periodística titulada “Recrudece el ataque al periodismo: más de 300 mensajes con insultos y acusaciones sin pruebas”, que hacía referencia a los cuestionamientos del presidente Javier Milei hacia periodistas y medios de comunicación. A eso, Caputo había respondido invirtiendo el planteo del artículo: “El título debiera ser exactamente el opuesto: ‘Recrudece el ataque DEL periodismo’”, había escrito en su cuenta de X.
Allí, había afirmado que “un sector del periodismo se atribuye el derecho a mentir e injuriar” y había considerado que quienes ocupan cargos públicos no deberían limitarse a responder a esas publicaciones.

El funcionario había profundizado su cuestionamiento en otro mensaje, en el que había tomado como ejemplo una publicación que lo vinculaba con empresarios y compañías que, según afirmó, desconocía. “Nunca en mi vida escuché ni siquiera hablar de un Grupo Lenor, ni de un empresario Made. Pero pareciera que para ciertos periodistas, mentir es un derecho adquirido”, había sostenido.
En el mismo intercambio, el ministro había ido un paso más allá y planteado que la Justicia debería intervenir ante este tipo de situaciones.
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