En su intensa racha de insulto sistemático, Javier Milei dio vuelta un célebre frase ricotera para elegir otra vez a la prensa como su blanco. En un nuevo exabrupto digital, el Presidente cruzó nuevamente los límites de la institucionalidad para atacar al periodismo, utilizando como excusa un dato económico sobre la generación de empleo publicado por uno de sus ministros estrella.
La chispa que encendió este último mensaje fue un posteo en la red social X de Federico Sturzenegger. El ministro compartió un informe técnico del INDEC correspondiente al primer trimestre de 2026, afirmando sin dar muchos rodeos que durante la actual gestión se crearon más de medio millón de puestos de trabajo. El mandatario reposteó la publicación y agregó su propia firma con letras mayúsculas: "Este posteo pondrá violentos a las mierdas humanas adictos al sobre con micrófonos... Mentir es violencia. Ciao!".

La frase elegida por el líder no pasó desapercibida y encierra una curiosa paradoja cultural. Allá por 1989, el Indio Solari y sus Redonditos de Ricota inmortalizaron el lema "Violencia es mentir" en la icónica canción Nuestro amo juega al esclavo. Casi cuatro décadas después, Milei invirtió por completo la lógica de aquel himno del rock argentino, retorciendo el concepto para intentar justificar su cruzada permanente y grosera contra quienes ejercen el periodismo.
Este estallido virtual es apenas la punta del iceberg de una semana donde la hostilidad presidencial estuvo al rojo vivo. Apenas 24 horas antes de este tweet, el mandatario había transformado una charla sobre Inteligencia Artificial en el colegio secundario ORT en un descargo político a puertas cerradas. Frente a un auditorio lleno de adolescentes, bajó línea contra los medios, sugirió que a los periodistas les vendría bien aprender sobre la propiedad privada y terminó festejando desde el escenario los abucheos y silbidos que los propios alumnos le dedicaron a la prensa.
La agenda de agresiones también había sumado un capítulo denso hace una semana en Santa Fe. Durante su desembarco en la Bolsa de Comercio de Rosario, Milei no tuvo piedad al calificar a los profesionales de los medios como "seres muy precarios intelectualmente". En aquella velada, aprovechó el atril para desmentir con sarcasmo una supuesta noticia falsa sobre el consumo de carne de burro por la crisis económica, acusando a los comunicadores de inventar atrocidades para ensuciar a su gobierno.
Milei: del atril virtual a la censura física en los pasillos oficiales
El patrón de confrontación del Gobierno no se limita a las chicanas de micrófono o los posteos agresivos, sino que ya cuenta con antecedentes de enorme gravedad institucional. El pasado 5 de mayo, el líder de La Libertad Avanza publicó una extensa carta abierta donde acusó al periodismo de esconderse detrás de la libertad de expresión para reclamar financiamiento estatal y evitar pagar los costos de sus opiniones, asegurando, paradójicamente, que nunca hubo tanta libertad en el país como ahora.
Sin embargo, ese encendido discurso libertario chocó de frente contra la realidad en esa misma jornada. Luego de mantener clausurada la histórica sala de periodistas de Balcarce 50 durante más de diez días, el Ejecutivo ordenó una reapertura con filtro ideológico: por orden directa de la cúpula oficial, se le prohibió la entrada a la Casa Rosada a los cronistas Javier Lozano y Nicolás Palermo, de los caneles TN y Eltrece, pese a tener sus acreditaciones formalmente aprobadas.
La estrategia de confrontación constante parece estar fríamente calculada para mantener unido a su núcleo duro de votantes. Al ubicar a la prensa en el lugar del "enemigo público número uno", el Presidente logra desviar el eje de los debates económicos más espinosos y polariza el escenario, transformando cualquier investigación o crítica a su gestión en una supuesta operación financiada por intereses oscuros.
TC