Salir de la dependencia financiera

Daniel Marx explica por qué hay voluntad y solvencia pero eventualmente podría llegar a faltar liquidez con la deuda

El economista distingue entre la decisión política de pagar, la capacidad estructural y la disponibilidad inmediata de fondos: “Los números de solvencia en general dan bien, pero hay que desarrollar fuentes de financiamiento más normales”.

Daniel Marx Foto: Cedoc Perfil

En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), Daniel Marx trazó una distinción clave para entender la situación de la deuda argentina: aseguró que existe “voluntad” de pago y que “los números de solvencia en general dan bien”, pero advirtió que el verdadero riesgo puede aparecer en el frente de la liquidez. “Ahí es donde vamos a la liquidez”, señaló, al explicar que, más allá de la capacidad estructural, el desafío pasa por “ir preparando las fuentes a las cuales uno va a recurrir” para afrontar los vencimientos en el corto plazo.

Daniel Marx es licenciado en economía por la Universidad de Buenos Aires, experto en finanzas internacionales y reestructuración de deuda soberana. En la función pública ocupó cargos estratégicos en diversos períodos: estuvo al frente de la Secretaría de Finanzas entre 1999 y 2001, durante la presidencia de Fernando de la Rúa; fue negociador de deuda entre el 87 y 93, participando activamente bajo las gestiones de Raúl Alfonsín y Carlos Menem, siendo una figura clave en el plan Brady en 1992. En 2022 integró un comité para el seguimiento de la deuda pública bajo la gestión ministerial de Sergio Massa. Actualmente se desempeña como director ejecutivo en Quantum Finanzas, firma de asesoramiento financiero y económico. 

Conversábamos con colegas tuyos estos días, que mencionaban el vencimiento de deuda que va a haber concentrado previo a las elecciones del año próximo ¿Encontrás algún riesgo desde el punto de vista de la solvencia de honrar su deuda pública de la Argentina en el año electoral y tan próximo a las elecciones?

Yo dividiría esto en tres planos. Uno: la voluntad; segundo, la solvencia; tercero, la liquidez. Si es por la voluntad, mi impresión es que este gobierno, pero además, más importante en Argentina, uno quisiera evitar los defaults y todos los traumas, por los cuales ya pasamos varias veces, vinculados a desconocer los contratos. Entonces me parece, desde ese punto de vista, que no debería depender tanto del resultado electoral si se decide pagar o no pagar, porque la inclinación general es evitar costos asociados a un no pago.

Segundo viene, la solvencia. Por el lado de la solvencia, Argentina tiene, por ejemplo, una relación deuda-producto, yo diría, promedio, comparable con otros países emergentes. Ocurre, que tiene una historia, pero también tiene una dependencia extraordinaria de deuda en moneda extranjera, cuando los ingresos en general fiscales son en moneda local, y tiene también una dependencia no menor de fuentes extraordinarias de financiamiento, tipo el Fondo Monetario.

Si bien los números de solvencia en general les dan bien, las fuentes de financiamiento, yo creo que hay que ir desarrollando cosas más normales. Y ahí es donde vamos a la liquidez. El gobierno está buscando desarrollar más el mercado local, decidió no ir al mercado internacional, y bueno, el ministro figura que ya están previstos todos los pagos para este año y el año que viene de los vencimientos de intereses y algo de capital que existe en moneda extranjera.

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Yo creo que los números son manejables, no sé si está todo previsto, no sé si vamos a ir más a fuentes extraordinarias o no, a veces se insinúa eso. Pero de una u otra forma, los vencimientos que se juntan para octubre del año que viene no son importantes. Son muy menores dentro de la economía argentina y dentro de los ingresos fiscales en particular.

Sí, hay otros números que son enero y julio, que son superiores, del año que viene, y estos se van a repetir en el 28 y crecer algo, y ahí es donde me parece son números manejables, pero hay que ir preparando las fuentes a las cuales uno va a recurrir.

¿Puede haber algo parecido a Hernán Cortés, de que yo te coloco, aunque no sean los más relevantes, vencimientos en octubre, justo antes de las elecciones, con la búsqueda de que pase algo similar a lo que pasó en las elecciones de octubre el año pasado: que el miedo a que pierda el gobierno haga que la economía tenga una caída importante que finalmente oriente a los votantes a un voto conservador?

Esto es más para un politólogo, pero me parece que la prioridades de Argentina no está mirando tanto ahí, sino que están mirando otras cosas donde el servicio de la deuda es más bien un tema de prioridad menor y de resultado de cómo funciona el resto de la economía.

Entonces vayamos a temas de economista. Freno en la actividad, cierre de empresas, aumento del desempleo, dificultad para que el consumo mejore, caída del salario real: hay un combo allí que al gobierno le cuesta resolver, incluso con 9 meses ininterrumpidos o  la misma inflación que el mes anterior o superior. ¿Creés que hay un problema estructural en el plan económico del gobierno respecto de la imposibilidad, al mismo tiempo, de bajar la inflación a los números que esperaban y de generar actividad económica?

Hay un desafío no menor dado por el hecho de que, si bien la inflación venía muy alta, también había una serie de distorsiones dentro de lo que puede ser el funcionamiento normal de la economía que había que corregir. Ahora, esta corrección se hace sobre algo vivo, que es la economía misma y la gente que forma parte de eso.

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El desafío es cuidarlo, tratar de minimizar el costo de una transición de una economía que tenía problemas importantes, que hoy no los tiene superados, pero que busca otro rumbo, con algunas cosas que parece que hay que hacerles sintonía fina, y buscar una secuencia, de manera de, por ejemplo, cómo se maneja la política cambiaria en conjunción con la apertura de la economía y la búsqueda de inversiones en un mundo que está convulsionado en alguna forma. Entonces, esto sí: el gobierno ya no es solo la macro, sino que se nota también más cómo importa la micro y cómo se ajusta y coordina una con la otra.

Mencionaste el tema cambiario: el dólar 1400, 20% del techo de la banda, ¿qué indica? ¿Qué síntoma de qué es eso?

No, esto es una situación normalmente más de oferta y demanda. No miraría tanto la banda, pero sí cómo está el mercado cambiario, cuán estable o sostenible es esto. En estos momentos hay una oferta importante de dólares, que vienen tanto de la cosecha fina, que fue fuerte, algunos anticipos de la cosecha gruesa, que también viene muy fuerte y con precios favorables, y empresas que han tomado dinero en el extranjero y que están volcándolo, por ejemplo, para varias inversiones que van del gasoducto a petróleo y gas en particular.

Lo más importante, yo creo, es que no vemos tanto lo que se llama formación de activos externos netos, que es la dolarización de la economía. Entonces esta oferta y demanda deja que el Banco Central pueda acumular reservas. Alguno puede decir: “Bueno, pero se va a acabar en un momento la cosecha gruesa; mejor que las reservas para enfrentar esos momentos”. Ahí la discusión es cuánto, cómo y a qué precio, pero estamos en esa disyuntiva.

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Estuviste en el Argentina Week en Nueva York. Me gustaría que nos transmitieras tu impresión respecto de qué tan importantes creés que van a ser las inversiones en la Argentina, si finalmente son ese dorado que nunca se llega o esta vez sí van a venir inversiones en cantidad lo suficientemente importante para ser trascendentes en el cambio de etapa de la economía argentina.

Yo lo veo como algo que es difusión y sembrar las posibilidades. Lo que estamos viendo en Argentina es que hay muchos anuncios y un ritmo de concreción de inversiones bastante más demorados. Parte es natural: por ejemplo, minería, son inversiones que se efectúan a lo largo de varios años, incluso 5 años, depende del mineral. Hubo este ambiente de difundir y comparar oportunidades y eso ayuda, no detrae de la posibilidad de concretar las inversiones. Pero, bueno, de ahí hay que seguirlo, no hay que esperar.

Si comparás ese clima de inversiones internacionales en la Argentina con el que hubo el primer y el segundo año de Macri, ¿es mayor la convicción hoy, igual o menor?

Creo que al principio de Macri había alguna idea de que esas inversiones podían venir más rápido, rápido, y algunas vinieron más rápido. Hubo mucho énfasis en esa época de buscar  inversiones llamadas de portafolio. Pero ahora se está buscando, yo creo, inversiones superiores de largo plazo y que son más difíciles de concretar. O sea, concretamente, inversiones financieras versus inversiones económicas, es lo que estás planteando: enterrar verdaderamente la inversión y que no sea de corto plazo. Creo que en Argentina Week se buscó eso: las inversiones de largo plazo, especialmente en algunos sectores.