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Claudio Loser: “El shock del Medio Oriente es favorable en cierto sentido para la Argentina”

El exdirector del FMI hemisferio sur, destacó el impulso energético, aunque advirtió sobre el riesgo país, la falta de reformas y el impacto social del ajuste.

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Medio Oriente | Noticias Argentinas

La guerra en Medio Oriente reconfigura el escenario económico global, y Argentina no queda al margen. Para Claudio Loser, el impacto es dual: hay oportunidades, pero también riesgos. “el shock del Medio Oriente es favorable en cierto sentido para la Argentina”, afirmó, destacando el rol creciente del país como exportador energético.

En esa línea, explicó que la lejanía geográfica del conflicto y la capacidad exportadora local generan ventajas comparativas. “siendo uno de los exportadores de energía… eso le ayuda muchísimo”, sostuvo, aludiendo también al potencial agrícola y de materias primas.

Sin embargo, advirtió sobre el otro lado del escenario: “el financiamiento se va a hacer más caro en este momento”, producto de un mercado internacional más tensionado. A esto se suma el impacto interno en precios, lo que genera presión sobre los consumidores.

Riesgo país alto y reformas pendientes

El economista explicó que el riesgo país argentino responde tanto a factores globales como locales. “aunque las cosas van bien, todavía estamos mal”, resumió, en referencia a una economía que muestra avances pero aún arrastra debilidades estructurales.

Entre los principales problemas, mencionó la fragilidad del ajuste fiscal, el bajo crecimiento económico y la falta de reformas pendientes. “todavía queda mucho trabajo por hacer”, remarcó, señalando también el peso de la deuda externa.

Además, introdujo un factor clave: el clima social. “la gente… se está cansando”, advirtió, marcando que el contexto político también influye en la percepción de riesgo y en la confianza de los mercados.

Energía, agro y el desafío del empleo

Loser destacó el potencial estructural del país en sectores estratégicos: “la Argentina… tiene toda la capacidad extraordinaria”, dijo sobre el agro, al que sumó energía y minería como motores de crecimiento.

No obstante, planteó una limitación central: “no es generador de empleo”, en referencia a estos sectores, lo que abre un problema de distribución de beneficios, especialmente en áreas urbanas como el AMBA.

Sobre la crisis de las pymes, fue directo: “estamos teniendo los dolores de la operación de abrir la economía”, describiendo el proceso de ajuste. En ese sentido, defendió la necesidad de integración internacional: “la industria argentina… tiene que integrarse a la economía internacional”.

Aun así, reconoció el costo social de la transición y la necesidad de acompañamiento estatal. “es importantísimo… apoyar a la gente de menores recursos en este momento de transición”, subrayó.

Finalmente, se mostró moderadamente optimista sobre el futuro cercano. “yo creo que sí puede haber un repunte”, anticipó, confiando en la capacidad de adaptación de la sociedad argentina frente a los cambios económicos.