La volatilidad en los mercados internacionales por la guerra en Medio Oriente convive con tensiones propias de la economía argentina. Para el economista Roberto Cachanosky, el foco de los problemas no está necesariamente en el contexto global, sino en los desequilibrios internos.
En ese sentido, el analista remarcó que la situación económica local muestra señales preocupantes. “La inflación viene ya con nueve meses consecutivos en alza, los problemas políticos internos que tienen dentro del gobierno y una economía que está estancada”, señaló.
Aunque el conflicto internacional puede generar efectos indirectos, especialmente en los precios de la energía y las materias primas, Cachanosky consideró que el impacto directo sobre la Argentina podría ser limitado. “El conflicto va a impactar en el precio de las commodities, en particular en los combustibles, y eso va a afectar los costos de traslado y el índice de precios”, explicó.
Sin embargo, aclaró que el verdadero desafío para el país sigue siendo interno. “Tampoco debería ser un caso de crisis para la economía argentina”, agregó.
Incertidumbre política y presión sobre los mercados
El economista también se refirió a la reciente suba del riesgo país y sostuvo que la explicación principal está vinculada al clima político y económico local. “Me parece que tiene más que ver con la incertidumbre económica que tenemos en este momento dentro de la economía argentina y los conflictos políticos”, afirmó.
Según su mirada, las disputas dentro del propio oficialismo generan señales negativas para los inversores. “Si se están matando entre ellos, obviamente mucha confianza en los inversores no genera”, sostuvo.
Además, advirtió que en un contexto internacional incierto los capitales suelen migrar hacia activos considerados más seguros. “Si escala el conflicto, los inversores pueden salir de los bonos de países emergentes y refugiarse en activos más seguros”, explicó.
Inflación, emisión y dudas sobre el plan económico
Otro de los puntos centrales del análisis fue la política monetaria y su impacto en la inflación. Cachanosky cuestionó la idea de que la suba de precios responda solo a factores de precios relativos. “No hay un problema de precios relativos, hay una expansión monetaria que el mercado no absorbe como mayor demanda de moneda y se va directamente a precios”, afirmó.
En ese sentido, explicó que el crecimiento de la cantidad de dinero en circulación muestra una correlación directa con la inflación. “La M1 creció 33,6% y el índice de precios creció 33%, prácticamente una variable explica a la otra”, detalló.
El economista también advirtió sobre el impacto de las tasas de interés elevadas en la actividad económica. “Tenés una tasa de interés gigante que te paraliza la economía y te hace caer los recursos tributarios”, sostuvo.
Finalmente, planteó que la caída en la recaudación y la desaceleración de la actividad podrían poner en duda la sostenibilidad del programa económico. “Empiezan las dudas de si el plan es sostenible incluso desde el punto de vista fiscal”, concluyó.