Alejandro Braña, analista del mercado inmobiliario, aseguró en diálogo con Canal E que el inicio de 2026 muestra señales de reactivación en los créditos hipotecarios, aunque con condiciones aún exigentes para los tomadores.
Según explicó el especialista, “parece que arrancó el año para los bancos, por lo menos para el nivel de crédito hipotecario”, luego de un segundo semestre de 2025 marcado por subas de tasas y retiro de líneas.
En este nuevo escenario, algunas entidades volvieron a competir con tasas más accesibles. “Empezaron a mover un poco el avispero”, afirmó, destacando que ahora se observa una mayor inclusión financiera: “Se acordaron que existen los monotributistas y los independientes y los emprendedores”.
Actualmente, las tasas rondan niveles más bajos que meses atrás. “Hoy estamos en números de 7% más UBA, aproximadamente”, detalló, lo que representa una mejora respecto de los picos cercanos al 10% o más registrados en 2025.
Tasas más bajas, pero sin alivio para todos
A pesar de la mejora en las condiciones, no todos los tomadores se benefician. Braña fue contundente: “Los que ya están pagando y ya firmaron, no les va a variar el tema de la tasa”, lo que genera una sensación de inequidad frente a quienes acceden a mejores condiciones actuales.
Sin embargo, recomendó negociar en caso de estar en proceso: “Los que están por firmar, traten de negociar ese acuerdo nuevo, con la tasa nueva”.
El repunte de las tasas más competitivas llega en un contexto complejo para el sector. “Las escrituras de la provincia de Buenos Aires en febrero cayeron casi un 3,5% y un 26% los créditos cayeron”, advirtió, marcando el impacto de las restricciones previas.
Además, el especialista remarcó que el mercado venía de un ciclo de crecimiento sostenido que se frenó abruptamente: “Tuvimos tres meses, los últimos, con caída en la Ciudad de Buenos Aires”.
Requisitos más duros y acceso limitado
Más allá de la baja en tasas, el acceso sigue siendo el principal obstáculo. “Sigue siendo una barrera complicada”, afirmó al referirse a los ingresos requeridos, que superan los 3 millones de pesos para ciertos créditos.
También se endurecieron otras condiciones clave. “Hoy te diría que casi la gran mayoría es entre el 70 y el 75%” de financiación, explicó, en contraste con el 80% o 90% que se ofrecía anteriormente.
A esto se suma la reducción de plazos: “Han bajado de 30 años a 20, no se pasa de 20”, lo que eleva el valor de las cuotas y limita aún más el acceso.
Pese a estas dificultades, Braña mantiene una mirada moderadamente optimista sobre el futuro del crédito hipotecario. “Yo creo que esto va a hacer que más bancos empiecen a bajar las tasas y a competir”, sostuvo, confiando en que la competencia favorezca a los compradores.
No obstante, advirtió sobre el verdadero costo de estos préstamos: “No, no son baratos”, especialmente al considerar el ajuste por inflación en los créditos UVA.