La economía argentina enfrenta tensiones crecientes pese a algunos indicadores positivos vinculados al sector energético. La periodista de Perfil, Eugenia Muzio explicó que el contexto global, atravesado por conflictos internacionales, encuentra al país en una posición ambigua. “Lo único que hizo fue elogiar cómo Argentina estaba… pudiendo combatir el shock global… gracias a las exportaciones de energía”, señaló, destacando el cambio de perfil energético. Sin embargo, advirtió rápidamente sobre las inconsistencias: “empezamos el año en 500… y ahora ya tocamos los 600 puntos básicos”, en referencia al riesgo país.
Para la analista, este indicador refleja problemas estructurales más profundos. “Argentina todavía está muy comprometida en dólares en términos de la deuda externa”, explicó, lo que limita la confianza de los mercados.
Además, remarcó la importancia de fortalecer las reservas: “lo que se necesita es… un stock abultado de dólares para poder hacer frente a un shock”, algo que, según indicó, aún no se ha logrado.
Reservas, deuda y la mirada del FMI
El rol del Fondo Monetario Internacional aparece como central en este escenario. Muzio reveló que el organismo sigue de cerca la situación: “en las reservas siempre el fondo va a hacer un alto por este motivo”, en alusión a la debilidad en la acumulación de divisas.
También advirtió sobre las dificultades en la negociación: “si no mostramos algún tipo de voluntad de acumular reservas, entonces también se va a complicar la negociación”.
En este contexto, la suba del riesgo país no responde a un único factor, sino a una combinación de variables: deuda, reservas y vulnerabilidad frente a shocks externos. “Es como un poco más complejo respecto de eso”, sintetizó.
El factor político: Estados Unidos y Donald Trump
Más allá de los fundamentos económicos, Muzio puso el foco en un elemento clave: el respaldo político internacional. “El fondo está convencido de que hay que apoyar a la Argentina… porque el Tesoro de Estados Unidos está convencido”, afirmó.
Esta alineación tiene un nombre propio: Donald Trump. Según explicó, el apoyo del FMI está condicionado por la estrategia geopolítica estadounidense: “hay una bajada de línea… en la que tiene que apoyar a Argentina sí o sí”.
Sin embargo, ese respaldo no está garantizado a largo plazo. “También depende mucho de cuán fortalecido esté Donald Trump”, advirtió, en referencia a su situación política interna. En ese sentido, remarcó la dependencia de Argentina respecto a ese apoyo: “si Argentina no robustece sus propias reservas… sin Trump no va a tener un salvataje tan fácil”.
Finalmente, vinculó esta relación con una estrategia mutua: “es su acceso rápido… y Donald Trump porque quiere tener un pie en América Latina”, concluyó, dejando en claro que la economía argentina también se juega en el tablero político internacional.