Día 1025: Milei, los gobernadores y la traición como cuestión de fechas
Entre la urgencia de fondos y el cálculo electoral, el viaje a París de Milei y 13 gobernadores expone un pacto frágil donde la economía y los votos definirán quién traiciona primero.
“La traición es una cuestión de fechas”, inmortalizó una de las figuras más célebres de la política moderna, el francés Charles Maurice de Talleyrand. Quien traiciona demasiado pronto puede quedar aislado y estigmatizado, y quien traiciona demasiado tarde se puede hundir junto a un barco averiado. Esta máxima histórica de la realpolitik es una de las claves de la política local.
Hoy, el presidente Javier Milei viaja a la segunda edición de Argentina Week en París con 13 gobernadores. Ninguno se pasó a las filas libertarias y la mayoría tiene diferencias políticas e ideológicas bastante notorias con el Gobierno; sin embargo, lo acompañan a mostrar gobernabilidad frente al capital internacional en París.
Además, hay negociaciones para que estos mandatarios provinciales presten sus votos en ambas cámaras para eliminar las PASO. El objetivo es que no surja un nuevo Juntos por el Cambio que reúna a la oposición en su contra. O un frente amplio, donde el peronismo logre incorporar el centro, a lo Lula en 2022 que pueda aspirar a superar los 40 puntos y lo derrote, inclusive en primera vuelta.
Ellos, a cambio, piden que el Gobierno no les presente un candidato libertario en sus distritos y les envíe más fondos coparticipables. Algunos de ellos son peronistas, otros radicales, otros de espacios provinciales y los hay del PRO. ¿Por qué se prestan a estas negociaciones cuando no quieren la misma Argentina que Milei?
La realidad es que Javier Milei nació como un fenómeno eminentemente del interior. Es donde obtiene los mejores resultados y los gobernadores saben que comparten votos con el Gobierno nacional. De alguna manera intentan surfear la ola hasta que se termine sin que se los trague el mar. Es decir, acompañar a Milei hasta que este pierda el favor del electorado y en ese momento diferenciarse. En ese sentido, es esperable que, si quieren retener el poder, no tengan una política de enfrentamiento directo. Además, está el problema de la coparticipación.
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Por la forma en la que está diseñado el envío de fondos a las provincias, el presidente tiene una poderosa arma de extorsión y los gobernadores, si quieren poder pagar los sueldos todos los meses y hacer algunas obras, necesitan poder sentarse a negociar con el Gobierno. Sin embargo, ellos saben que el Gobierno los puede traicionar. Ya ha sucedido que no llegaron fondos prometidos en otras negociaciones y, por su lado, Milei también sabe que los gobernadores prestarán su ayuda mientras sople el viento político a favor. Ya vio cómo se dieron vuelta y le votaron leyes en contra, provocándole fuertes derrotas políticas.
Ambos saben que el otro en algún momento los va a traicionar, pero parte de la habilidad de cada bando estará en saber quién traiciona primero, luego de obtener lo que necesita.
La Argentina Week, que arranca formalmente mañana en París y es la primera edición europea, funciona como una vidriera internacional para atraer inversiones en sectores estratégicos. La agenda estará enfocada en energía, minería, agroindustria, tecnología y salud. Participarán CEO de gigantes globales como Total Energies, Glencore y Eni, junto a directivos de YPF y Pampa Energía. El programa incluye paneles clave en la sede de la OCDE dedicados a Vaca Muerta, la exportación de gas y el potencial del litio y el cobre.
Los gobernadores que viajan con el Gobierno son: Marcelo Orrego (San Juan), Raúl Jalil (Catamarca), Carlos Sadir (Jujuy), Gustavo Sáenz (Salta), Claudio Vidal (Santa Cruz), Rolando Figueroa (Neuquén), Alberto Weretilneck (Río Negro), Alfredo Cornejo (Mendoza), Ignacio Torres (Chubut), Gustavo Valdés (Corrientes), Rogelio Frigerio (Entre Ríos), Leandro Zdero (Chaco) y el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri (CABA).
¿Quién traiciona a quién? Dependerá de para dónde sople el viento. Podemos separar, en este sentido, los vientos locales de los vientos internacionales.
Es decir, ¿estamos en el inicio de una era en la que la extrema derecha es una fuerza hegemónica y quienes no piensan así deben aprender a resistir y a negociar cómo pueden? ¿O, por el contrario, estamos ante el fin de un ciclo de larga decadencia de ajustes y austeridad que empezó con Thatcher, Reagan y el laboratorio chileno en los setenta, tuvo una segunda fase en los noventa y ahora una final, más decadente?
Si efectivamente es esta segunda opción, es probable que las elecciones internacionales que se desarrollarán en los siguientes días y meses terminen configurando una nueva coyuntura.
Si Lula ganara el domingo en Brasil, Netanyahu perdiese con el centro en Israel y Trump perdiera en el Senado además de en Diputados en Estados Unidos, puede que se perciban nuevos vientos, sumado a la visita del Papa, que reunirá a millones de personas en misas contrarias a la agenda de Milei. En esa coyuntura, los gobernadores pueden ser quienes traicionen primero y voten en contra de eliminar las PASO, se sumen a un frente opositor y terminen inclinando la cancha contra Milei en 2027.
Si todas esas elecciones salen favorables a la extrema derecha, puede ser que los gobernadores teman quedar en minoría en sus propias provincias y quieran ir a un acuerdo con Milei, que probablemente, una vez que tenga sus votos para eliminar las PASO, quiera ir por todo, arme listas propias en sus provincias y continúe con la motosierra sin enviarles los fondos prometidos.
La dinámica es así de cruel porque Milei no los puede tolerar como intermediarios permanentes si quiere avanzar en sus reformas estructurales, y los gobernadores no pueden vivir extorsionados por el Gobierno nacional.
Además, habíamos planteado los cambios de viento internacionales. ¿Qué pasa con los cambios de viento locales? ¿De qué depende que Milei pierda el favor de la gente? Esencialmente de la economía. Ayer, el analista Facundo Nejamkis explicó algo muy interesante en este programa; vamos a escucharlo.
Nejamkis plantea que, si la situación económica tiene un desempeño más bien mediocre, como viene sucediendo, con sus altas y sus bajas, es natural que la oferta electoral se agrupe en dos grandes bloques políticos. De un lado Milei y del otro el peronismo, con Kicillof a la cabeza. Ahora, si se desarrolla una crisis económica más vertiginosa, como se está observando con el alza del riesgo país y la caída de los indicadores de actividad económica, pueden surgir candidaturas de Macri o Bullrich que dividan el escenario antiperonista y ahí, gobernadores como Sadir de Jujuy, Nacho Torres de Chubut, Zdero de Chaco y Frigerio de Entre Ríos pueden agruparse en otro espacio opositor al Gobierno.
Ahora, vamos a ver unos gráficos de una encuesta de CB Consultora, que publicó ayer un trabajo muy interesante. Midió a Milei con Kicillof provincia a provincia, midiendo quién gana en cada una. Los resultados son sorprendentes. Hay 13 gobernadores que viajan a París y 11 que no, y hay 13 provincias en las que gana Milei y 11 en las que gana Kicillof. La mayoría coinciden y algunas otras no. Vamos a analizar algunos casos para tratar de entender qué sucede.
De esta placa, todos los gobernadores viajan a París, salvo Pullaro de Santa Fe y Llaryora de Córdoba. Vamos a dejarlo anotado para analizarlo en particular.
En esta placa, solo Passalacqua de Misiones no viaja, pero la diferencia es estrecha.
Acá están las provincias que lidera Kicillof. Solo Jalil de Catamarca viaja, también de diferencia estrecha, pero puede ser que ahí haya una traición si el peronismo le tiende una mano.
Esta placa es interesante. Zdero de Chaco viaja a París y en esa provincia Kicillof le gana a Milei, según esta encuesta. Probablemente en estas cosas piensa el gobernador bonaerense cuando habla de un frente amplio contra el Gobierno. Lo mismo Río Negro. Weretilneck también viaja a París y Kicillof tiene una leve ventaja. Ahí hay conversaciones pendientes.
Esto hace recordar a una entrevista que le realizamos en este programa a Ignacio Fidanza, editor de La Política Online. Fidanza contó que en las reuniones que los gobernadores tienen con el Gobierno para hacer estas negociaciones, muchos amenazan, cuando no obtienen lo que quieren, con romper los acuerdos y acompañar a Kicillof en una fórmula presidencial.
Sumado a esto hay que analizar la ausencia de Maximiliano Pullaro de Santa Fe, Claudio Poggi de San Luis y Hugo Passalacqua de Misiones.
Las ausencias de Maximiliano Pullaro, Claudio Poggi y Hugo Passalacqua en la comitiva de París exponen un matiz pragmático dentro del ecosistema de aliados de la Casa Rosada. No implican una ruptura abierta ni el pase a la oposición dura, pero sí revelan una clara redefinición de prioridades donde el cálculo territorial pesa más que la alineación simbólica con el Ejecutivo nacional.
Pullaro fue explícito al declarar que ausentarse cinco o seis días para un evento internacional podía hacerle "perder el ritmo" del monitoreo diario de la seguridad en Santa Fe, argumentando que prefiere dar prioridad absoluta a la gestión local. Sin embargo, en el trasfondo político pesan los roces recurrentes con la Nación por los fondos previsionales, las transferencias para obra pública y la constante disputa de las provincias productivas frente al esquema centralizador de fondos.
En los casos de Poggi y Passalacqua, las razones no distan demasiado en el fondo. Si bien ambos suelen acompañar al Gobierno en votaciones clave en el Congreso o en la firma de compromisos como el Pacto de Mayo, administrar el día a día provinciano en medio de un contexto socioeconómico tenso vuelve difícil justificar el costo político y financiero de una gira por Europa.
Más que un distanciamiento doctrinario, estas ausencias marcan la consolidación de un "aliado a reglamento": gobernadores que acompañan cuando el intercambio de votos por recursos resulta indispensable para la supervivencia presupuestaria de sus distritos, pero que cuidan celosamente su foto política y su frente interno para no quedar totalmente pegados al costo de gestión del Gobierno nacional.
La ausencia de Martín Llaryora responde a una lógica política con mayor peso estratégico, ya que Córdoba encarna el corazón del "cordobesismo" y del peronismo no kirchnerista.
El faltazo a París se apoya en tres factores clave:
El argumento oficial es no desatender la gestión provincial ni "desacelerar" la agenda local en un momento complejo. Sin embargo, la razón de fondo es evitar una foto de subordinación o alineamiento pleno con Javier Milei ante los inversores extranjeros, cuidando la identidad autónoma del oficialismo cordobés.
A diferencia de los gobernadores del Norte o de provincias más dependientes de la caja porteña, Llaryora lidera un distrito con peso industrial y agroexportador propio que le permite mantener una posición de mayor autonomía. Córdoba sostiene reclamos históricos hacia la Nación por el reparto de subsidios, fondos previsionales y deudas de obra pública.
Mostrar excesiva cercanía con el Ejecutivo nacional genera ruidos hacia adentro del peronismo cordobés. Llaryora necesita equilibrar su relación con el gobierno central para acordar gobernabilidad sin erosionar su propia construcción política de cara a la contienda provincial y a su proyección nacional de mediano plazo.
Ahora, volviendo a ver la encuesta de CB Consultora, se entiende más la falta de definición del peronismo cordobés con relación a un acuerdo con el resto del peronismo para enfrentar a Milei. 52,5% para Milei, 19% para Kicillof. El cordobesismo está en un débil equilibrio.
Charles Maurice de Talleyrand fue un diplomático y político francés del siglo XVIII y XIX que dominó la alta política europea sirviendo a seis regímenes enfrentados entre sí, desde la monarquía de Luis XVI y la Revolución Francesa hasta Napoleón Bonaparte y la restauración de los Borbones. Famoso por su astucia y cínico pragmatismo, entendía el poder no como una adhesión dogmática a un líder, sino como un ejercicio continuo de lectura del contexto.
Su célebre frase sobre la traición como un asunto de fechas sintetiza esa filosofía: romper una alianza demasiado pronto lo convertía a uno en un traidor repudiado, mientras que hacerlo demasiado tarde significaba la ruina política junto a un régimen moribundo. La clave de su supervivencia residía en identificar el momento exacto en que la lealtad dejaba de ser útil para convertir la ruptura en un acto de salvación de la patria o de puro realismo táctico. Así, el tiempo transformaba lo que ayer era deslealtad en una maniobra magistral.
En la misma línea, el escritor británico del siglo XVI Sir John Harington escribió un epigrama muy célebre que resume a la perfección la ironía de la política y el poder: "La traición nunca prospera. ¿Cuál es la razón? Porque si prospera, nadie se atreve a llamarla traición". Es decir, combinándolo con lo que dice Talleyrand, si se hace correctamente y en el momento justo, es simplemente un giro necesario o hasta imprescindible de la historia.
En política no hay manuales; encontrar el momento para la traición, la fecha como decía Talleyrand, es un arte que precisa de mucha maestría. Veremos cómo se desarrolla este duelo entre Milei y los gobernadores que depende, como dijimos, de vientos externos, internos y de la habilidad de cada contendiente.
Producción de texto e imágenes: Matía Rodríguez Ghrimoldi.
MEG