Fuego cruzado

Día 838: Adorni, de candidato a pararrayos

De candidato ganador a escudo de tormentas, el ahora jefe de Gabinete quedó en el centro de una estrategia que busca contener el desgaste del Gobierno. Pero mientras absorbe los golpes, crece la duda: ¿está protegiendo al poder o exponiendo su punto más débil?

Día 838: Adorni, de candidato a pararrayos Foto: NetTv

Manuel Adorni pasó de candidato apararrayos”. Esta frase fue un comentario en off de alguien del entorno de Casa Rosada: “perdimos un candidato pero ganamos un pararrayos”. Lo comenta Claudio Jacquelin en su columna de esta mañana y resume perfectamente lo que está ocurriendo con el jefe de Gabinete.

Hace menos de un año, Manuel Adorni era el rostro del triunfo libertario en la Ciudad de Buenos Aires: encabezó la lista de La Libertad Avanza y ganó con más del 30% de los votos, quebrando décadas de hegemonía del PRO y proyectándose como una de las figuras con mayor futuro electoral del oficialismo. 

Hoy pasó a convertirse en elpararrayosdel Gobierno. Así como un pararrayos metálico, ubicado en lo más alto de un edificio, atrae las descargas eléctricas. Los escándalos de Adorni en lo más alto del poder concentran la atención y evitan que el foco pase a la criptoestafa $Libra, por ejemplo. El Gobierno sabe que sin el “pararrayos” Adorni, las descargas caerían directamente sobre él y Karina. El problema es el costo político que puede traer al Gobierno sostener un funcionario que ya cuenta con una amplia desaprobación social, porque a la vez es la expresión más cabal de la hipocresía del oficialismo: una gestión que puso una altísima vara moral, que vino aterminar con la casta”, y terminó envuelta en los hechos de corrupción más escandalosos.

En la Casa Rosada, Adorni recibió el respaldo de figuras centrales del Gobierno: se reunió con Patricia Bullrich y con ministros como Juan Bautista Mahiques, Sandra Pettovello y Diego Santilli, además de mantener contacto con Karina Milei. El respaldo se profundizará con una aparición conjunta junto a Javier Milei, en un intento de escenificar apoyo político en medio de la crisis. El acto será la inauguración de un centro de formación dependiente del área de Capital Humano, y contará también con la presencia de Karina Milei y Sandra Pettovello. 

La aparición conjunta con Milei puede ser una jugada de doble filo: mostrar fortaleza en el corto plazo, pero al mismo tiempo reforzar la idea de que el destino político de ambos está cada vez más atado. Si el desgaste de Adorni sigue creciendo, el costo ya no será individual sino compartido, y lo que hoy funciona como contención puede transformarse en un canal directo de erosión para todo el Gobierno.

Podría pasar que la sociedad empiece a percibir aquello que la militancia libertaria cantaba en el acto de cierre de campaña de 2025: “Adorni es Milei”. Quizás esto ya esté empezando a pasar en parte. Una encuesta de la consultora Innova muestra un fuerte impacto del escándalo patrimonial de Adorni en la percepción pública: el 70% de los encuestados cree que es corrupto. Al mismo tiempo un 60% considera que el gobierno también lo es, lo que golpea directamente el discurso oficial de superioridad moral y de diferenciación de lacasta política”. 

Además, la encuesta reveló que el 59% tiene una valoración negativa, el 58% rechaza su reelección y más de la mitad percibe al gobierno como ineficiente. El desgaste se vincula tanto a los escándalos como a la situación económica, con salarios, inflación y tarifas como principales preocupaciones.

En el mismo sentido, AtlasIntel, de Bloomberg LP​, midió la aprobación del Presidente y, según sus sondeos, el 61,6% desaprueba su desempeño. Las maniobras para defender a Adorni fueron varias. Una de ellas insólitas: El Gobierno dejó trascender ahora que Manuel Adorni cobra cerca de $7 millones mensuales, tras un aumento del 100% dispuesto por el Decreto 931/2025, justo cuando se multiplican las dudas sobre su patrimonio. 

Esto lo hizo porque uno de los principales cuestionamientos fue un nivel de gastos y propiedades completamente incompatible con sus ingresos. El dato apareció en medio de tres causas judiciales en Comodoro Py, la declaración del broker del vuelo privado a Punta del Este y nuevas revelaciones sobre bienes no informados, como el departamento en Caballito que figura a su nombre pero no en su última declaración jurada. También se sumó la viralización de un reloj Rolex valuado entre 9.000 y 14.000 dólares.

Sin embargo, el monto salarial revelado tampoco alcanza para justificar sus gastos. Además, las primeras declaraciones ante la justicia complican todavía más la situación del funcionario.

Por otra parte, la conferencia de prensa expuso todavía más a Adorni. Donde evitó responder con precisión, se refugió diciendo “los periodistas no son jueces” y mostró un tono confrontativo. 

Es llamativo además que su respuesta fue idéntica a la que daba Néstor Kirchner cuando se lo consultaba por el aumento de su patrimonio. El paralelismo tiene un episodio más, esta vez en espejo. Es lo mismo que le decía Luis Majul, en la primera entrevista que dio tras los escándalos, cuando él decía que él no había cometido ningún delito.

Existen múltiples antecedentes donde la lógica de “la mejor defensa es un buen ataque” terminó acelerando la caída de quien la utilizó. El caso de Richard Nixon es paradigmático: fue acusado de encubrir el espionaje ilegal a la sede del Partido Demócrata en el complejo Watergate y de abusar del poder presidencial para obstruir la investigación. Frente a eso, eligió confrontar con la prensa, pero aumentó la desconfianza hasta la renuncia. 

En otros casos más recientes, el patrón se repite con matices. Travis Kalanick, al frente de Uber, enfrentó denuncias por promover una cultura empresarial tóxica, encubrir casos de acoso y prácticas desleales en la competencia; su respuesta osciló entre la confrontación y la negación.

El denominador común en estos episodios es que la agresividad puede servir como escudo momentáneo frente al propio electorado o círculo cercano, pero resulta profundamente ineficaz cuando la crisis exige claridad, coherencia y pruebas. Cuando la explicación se reemplaza por el ataque, la discusión deja de girar en torno a los hechos y pasa a centrarse en la credibilidad del protagonista. Y en ese terreno, lejos de fortalecerse, quien elige confrontar suele acelerar su propio desgaste hasta volver irreversible la crisis.

Y la Justicia está avanzando para buscar aclarar cada uno de los hechos. Las últimas novedades son que la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) realizó un nuevo procedimiento, allanando los estudios de la TV Pública para incautar documentación relacionada con los contratos que el periodista Marcelo Grandío tiene con la señal estatal.

El piloto Agustín Issin Hansen declaró en Comodoro Py que el vuelo privado desde Punta del Este no fue pagado por Manuel Adorni, como él sostuvo en la conferencia de prensa, sino por el periodista, quien habría abonado tanto la reserva como el traslado, incluso mediante pagos en efectivo y a través de su productora; además, explicó que la factura se emitió recién cuando el caso se hizo público porque estaba de viaje, aportó documentación y registros.

La declaración del piloto ante la Justicia contradijo la versión de Manuel Adorni porque aseguró que el vuelo privado desde Punta del Este no fue pagado por el funcionario, sino por el periodista Marcelo Grandío. 

Por otra parte, otro escándalo vincula a Manuel Adorni y la TV Pública. El acuerdo para transmitir partidos del Mundial 2026 por la TV Pública, que salió a la luz a partir de la investigación periodística que accedió a los detalles del contrato y a fuentes del sector, reveló que el Estado pagará 4 millones de dólares por un paquete de encuentros de la selección, pese a que el propio funcionario había asegurado que no se usarían fondos públicos.

El convenio con privados establece que la señal estatal solo retransmitirá la emisión de DirecTV sin control editorial ni producción propia, resignando incluso su histórico rol en las coberturas deportivas. 

El punto más cuestionado es ese, que la TV Pública no podrá vender publicidad durante los partidos, ni antes, ni durante, ni después, lo que le impide recuperar la inversión en los momentos de mayor audiencia y valor comercial. 

Manuel Adorni parece hoy atrapado en una encrucijada: convertirse en José Luis Espert, aislado y marginado de la vida política, o lograr sobrevivir como 'Lule' Menem, quien atravesó escándalos sin perder del todo su lugar en el poder. No se trata solo de las denuncias en sí, sino de cómo se gestionan políticamente sus consecuencias.

El caso de Lule Menem es ilustrativo porque, pese a haber quedado vinculado a polémicas como el escándalo en torno a la ANDIS, logró amortiguar el impacto gracias a su bajo perfil público, respaldo político interno y capacidad para replegarse a tiempo. Su supervivencia no se explicó por la ausencia de problemas, sino por su habilidad para no exponerse innecesariamente y dejar que el ruido se diluya.

Para Adorni no existe la posibilidad depasar debajo del radar”. Su rol como jefe de Gabinete, y previamente como vocero presidencial, lo coloca en una posición de exposición permanente mucho mayor a la de un cargo legislativo. Cada aparición pública, cada declaración o conferencia, se convierte en un amplificador de la controversia, y no hay margen para hacer la plancha y dejar que el tiempo diluya el escándalo. En consecuencia, cada gesto, cada respuesta agresiva o evasiva, termina retroalimentando la percepción negativa y consolidando la idea de un funcionario atrapado en su propia lógica confrontativa, sin escapatoria posible.

Ahí aparece además, su personalidad confrontativa, que lo emparenta con Espert, cuya trayectoria reciente muestra cómo un perfil confrontativo puede volverse insostenible cuando se acumulan tensiones. Su estilo directo, provocador y muchas veces descalificador —especialmente en redes sociales— terminó erosionando apoyos, generando aislamiento político y debilitando su estructura, al punto de enfrentar rupturas internas y pérdida de respaldo profesional, con la renuncia reciente de sus abogados.

Adorni comparte con Espert varios rasgos que hoy juegan en su contra: una comunicación agresiva, una tendencia a confrontar con periodistas y críticos, y una lógica de exposición permanente que dificulta bajar la intensidad en momentos de crisis. Esa personalidad, que en tiempos de ascenso puede rendir políticamente, se vuelve un problema cuando aparecen cuestionamientos que requieren precisión, prudencia y control del daño.

Además, sus descargos fueron prácticamente idénticos. La diferencia clave está en si Adorni logra correrse de ese patrón o insiste en profundizarlo. Para “salvarseal estilo 'Lule' Menem necesitaría bajar el perfil, ordenar su narrativa, delegar vocerías y apoyarse en la estructura política que hoy lo respalda. Para caer en la dinámica de Espert, en cambio, solo hace falta que continúe respondiendo con confrontación, sin aportar claridad y acumulando contradicciones públicas. Ese estilo confrontativo fue el que lo llevó a formar parte del núcleo duro del Gobierno.

Un perfil que construyó antes de ser parte del mileismo. Fue ganando notoriedad como columnista en medios y, sobre todo, como tuitero provocador, donde combinaba ironía, agresividad y una defensa sistemática de las ideas libertarias. En 2023 ese perfil explotó en visibilidad cuando ganó el Martín Fierro Digital a Mejor Tuitero”, galardón en el que compitió con elGordo Dan”. Adorni fue parte del ecosistema de comunicadores digitales que se sumaron al mileismo. Su perfil fue clave para su salto: tras la victoria de Milei en 2023, fue elegido como vocero presidencial. Casualmente, dedicó su discurso a denunciar la corrupción y reivindicar la polarización.

El karma es un concepto central en tradiciones como el hinduismo y el budismo que refiere, en términos simples, a la ley de causa y efecto aplicada a las acciones humanas. No se trata de un castigo o recompensa inmediata, sino de un principio según el cual cada acción —física, verbal o incluso mental— genera consecuencias que, tarde o temprano, impactan en quien las produce. Es una forma de entender que nada ocurre de manera aislada y que todo acto deja una huella en el curso de la vida.

La secretaria del broker que acompañó a Adorni hasta el avión ratificó que el viaje lo pagó Grandío

A diferencia de una idea simplificada de “justicia instantánea”, opera en plazos que no siempre son visibles. Es una lógica de equilibrio: las acciones alineadas con el bienestar y la ética tienden a generar armonía, mientras que aquellas motivadas por el daño o el ego terminan produciendo desequilibrios que eventualmente regresan.

También puede interpretarse como una metáfora sobre la responsabilidad personal y las consecuencias de nuestras decisiones. Invita a pensar que lo que se construye —ya sea en vínculos, reputación o trayectoria— no es producto del azar, sino de una acumulación de actos sostenidos en el tiempo.   

En ese marco, la situación actual de Adorni puede leerse como una expresión concreta de esa lógica: el mismo estilo confrontativo, moralizante y provocador que le permitió crecer, acumular visibilidad y convertirse en una figura central del mileísmo, hoy empieza a volverse en su contra cuando las acusaciones requieren explicaciones consistentes. No es un giro repentino sino una continuidad: las herramientas que construyen poder también pueden, en determinadas circunstancias, acelerar su desgaste.

Adorni se ha convertido en un síntoma del choque entre el relato moral del oficialismo y su práctica real de poder. Su figura condensa esa contradicción y por eso mismo se vuelve imposible de aislar. Pero cuanto más se lo defiende, más se refuerza la idea de que no se trata de un desvío individual sino de una lógica compartida. El riesgo para el Gobierno no es el desgaste de un funcionario, sino que esa erosión empieza a trasladarse al núcleo mismo.

La paradoja es que aquello que protege también puede volverse un riesgo. Un pararrayos funciona concentrando la descarga para evitar daños mayores, pero cuanto más intensa es la tormenta, más exigido queda el sistema y más depende todo de que esa conducción sea efectiva. Si la acumulación de energía supera su capacidad, la protección deja de ser tal y el problema se amplifica en lugar de contenerse.

Trasladado a la lógica política, concentrar los escándalos en una sola figura puede servir en el corto plazo, pero también genera una dependencia peligrosa: todo el sistema empieza a girar alrededor de esa contención. Y si esa figura se debilita, pierde credibilidad o deja de ser eficaz absorbiendo el impacto, lo que parecía un mecanismo de defensa puede transformarse en el punto más vulnerable desde el cual se expande el daño hacia el resto del poder.

Producción de texto e imágenes: Facundo Maceira

 

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