Diego Cabot: “CFK repitió el mismo discurso de Vialidad, solo que antes estaba en el poder y ahora detenida”
El periodista de investigación calificó la declaración presencial de la expresidenta como “inoficiosa desde el punto de vista jurídico y procesal” y advirtió sobre la falta de "voluntad" de la política para agilizar los procesos de causas de corrupción.
Luego de la presentación de Cristina Kirchner en Comodoro Py para presatr declaración indagatoria presencial en el marco de la causa Cuadernos, Diego Cabot aseguró que la expresidenta "repitió el mismo discurso de Vialidad". En diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), el periodista de investigación de y referente en el caso cuestionó el contenido de su defensa. "Cristina claramente está transitando ese ocaso de sus palabras, y la efectividad es muy distinta a la que era", planteó.
Diego Cabot es un abogado y periodista de investigación que trabaja para el diario La Nación. Se desempeña como profesor en la Maestría de Periodismo de la Universidad Torcuato Di Tella. Es reconocido por liderar la investigación de la causa de los cuadernos, uno de los casos de corrupción más importantes en la historia reciente de la Argentina. Por su labor en este caso recibió prestigiosos galardones, como el Premio Internacional de Periodismo Rey de España.
¿Cuál es tu reflexión sobre la presentación presencial de la expresidenta Cristina Kirchner ayer en Comodoro Py?
Claramente son momentos bisagra dentro de los procesos, porque hasta ahora era todo como una puesta en escena relativamente lejana en el expediente, con el Zoom, con los famosos cuadraditos. Yo en una nota puse como el formato “foto carnet”, muy alejado de lo que uno quiere ver. Y ayer quedó claro que la presencialidad, los gestos, la gestualidad y la posibilidad de interrogar son fundamentales en un proceso, no solamente para los jueces o quienes lo vemos, sino también para los acusados, para poder defenderse.
Efectivamente, este tipo de audiencias son para eso, para que ellos puedan contar su verdad, si es que tan errada o tan equivocada está. Lo que vimos ayer de Cristina Kirchner está lejos de ser una defensa procesal. Es, básicamente, la repetición de gran parte de sus alocuciones, alguna vez como presidenta, otras veces como vicepresidenta, como senadora y después como acusada: la victimización y el mundo contra ella. Y eso es lo que vimos ayer, y posiblemente lo que veamos en cada una de sus próximas alocuciones.
Ella, más allá de que por ahí le pueda haber servido para su pequeña tropa o para la tropa que tenga ahora y que todavía la sigue, la de ayer fue prácticamente inoficiosa desde el punto de vista jurídico y procesal. Y eso es un problema para ella, que tiene estas oportunidades para defenderse.
Nosotros hicimos una comparación exagerada y simplificación, como toda comparación, con Fidel Castro, donde los discursos de “La historia me absolverá” pegaban de una manera distinta cuando Cuba todavía estaba en condiciones de subsistencia y son absolutamente anacrónicos cuando uno ve la situación que atraviesa la isla. ¿Pasa lo mismo con el discurso de Cristina? ¿Resulta insustancial porque el mismo discurso que hace años estaba interpretado de una manera y hoy luce anacrónico?
Absolutamente. La Argentina y estos últimos procesos de los últimos diez años de Mauricio Macri, Alberto Fernández y ahora Javier Milei han oxidado una cantidad de discursos y de formas políticas. Han oxidado una cantidad de formas que hoy ya no tienen posibilidad de articular, y me parece que esto se encuadra en eso. Fijate que hay figuras políticas que hace dos años tenían una preeminencia muy grande en la opinión pública y que hoy por hoy les costaría encontrar no solamente un espacio para expresarse, sino también un discurso para articular.
Entonces, Cristina claramente está transitando ese ocaso de sus palabras, y la efectividad es muy distinta a la que era. No te olvides del discurso que hizo en el juicio de Vialidad, que prácticamente es la misma línea argumental que esta, con otros adjetivos y otros destinatarios, en aquel entonces era vicepresidenta, pero ahora está muy lejos del poder, está detenida. Ayer nosotros la vimos salir en una apariencia de normalidad, pero ella vuelve a su casa, y no puede salir más por unos cuantos años, salvo para alguna otra situación procesal, judicial o de salud. Entonces, su vida es totalmente distinta a la que tenía, con cercanías muy grandes con el poder. Por otra parte, tenés un peronismo que cada vez la sostiene menos. Ayer eran algunos pocos de la tropa propia en la puerta del edificio y en Comodoro Py.
Reflexionábamos respecto de la invariabilidad de algunos temas en la relación entre el poder y la justicia a partir del fiscal Eduardo Taiano, que entre 2008 y 2010 contribuyó a que la causa de enriquecimiento ilícito del matrimonio Kirchner fuera sobreseída en esa acusación, y al mismo tiempo hoy está acusado de haber mantenido cajoneadas pruebas que, si se hubieran hecho públicas unos meses antes, habrían tenido otra relevancia para el caso Libra. ¿Hay una invariabilidad respecto de la justicia, en el fiscal Taiano como significante, de este proceso que la justicia tiene de ralentizar las causas de aquellos miembros del Poder Ejecutivo que todavía están en el poder?
Con el tema de la justicia siempre digo que empiezo a analizarla desde un poco más arriba. Es decir, la justicia es un poder del Estado que no es elegido por el pueblo, es elegido por los otros dos poderes. La terna la aprueba el Consejo de la Magistratura, luego va al Senado. Entonces, hay = una intervención del Poder Ejecutivo y del Poder Legislativo en la elección de los componentes de la justicia. Está muy lejos de ser el ciudadano.
Los recursos humanos y económicos se los da el Poder Ejecutivo y el Poder Legislativo a través del presupuesto. O sea que la política también entrega los recursos económicos. Recursos humanos, que en el fondo es lo mismo, porque si tenés más recursos económicos podés tener mejores recursos humanos, que es otra de las quejas siempre de la justicia.
Y finalmente las normas, que es básicamente el herramental con el que vos contás para actuar, también se las da la política a través de las leyes que dicta el Congreso. Con lo cual, la justicia es el fiel reflejo de la política. Entonces es muy difícil que la justicia, si la política no se renueva y no decide involucrarse más a fondo en mejorar, por ejemplo, el sistema de financiamiento de la política, mejorar el nivel de ingreso de los políticos para que no tengan la tentación de llevarse dinero a su casa, si no mejorás los organismos de control. Si no mejorás todo, es imposible que mejore.
Yo siempre pongo un ejemplo concreto. Vos recordarás que los argentinos se divorciaban antes de 1983, aunque no hubiera ley, y sucedía de hecho. ¿Qué hace la política en los ’80? Recepta una acción de hecho que se daba en la vida social argentina y hace la Ley de Divorcio. Entonces los jueces empiezan a declarar el divorcio. Esa ley tenía un artículo que establecía que el juez tenía que intentar durante seis meses reconciliar a la pareja. Vos te presentabas y el juez te fijaba una audiencia a los seis meses e intentaba reconciliar a la pareja, algo absolutamente imposible, porque el vínculo ya estaba roto o el amor se había terminado. El juez no tenía herramientas ni estructura de contención ni conocimiento para hacerlo. Eso fue quedando en desuso, hasta que la ley vuelve a receptar esa realidad y establece un divorcio exprés.
¿Qué te quiero decir con esto? Que si vos querés mejorar los procesos, las personas y demás y los legisladores se abocan, mejora. Si querés que los procesos de corrupción sean más expeditivos, tenés que darles más recursos a fiscales y jueces. Muchas veces tienen muy pocos recursos para ir contra estructuras muy poderosas, que tienen todos los recursos del mundo, por ejemplo, tecnológicos. Si querés investigar de verdad cómo se lava el dinero, necesitás una sofisticación muy grande que muchas veces no se tiene. Entonces, si la política quisiera mejorar esos procesos, lo podría hacer. Las cosas se mejoran si hay voluntad.
La política todavía no tiene una voluntad concreta de mejorar los procesos para que los juicios o las investigaciones de corrupción se hagan en tiempo y forma. No hablo de este gobierno, del anterior o del kirchnerismo, sino de la política. Estamos hablando de la causa Cuadernos, que empezó hace ocho años y hace más de seis que podría haber tenido juicio oral.
Gracias por haber instalado el tema en la opinión pública, aunque haya tardado ocho años.
Te agradezco siempre por llamarme y por haber estado presente en algunos momentos donde la causa necesitaba apoyo y había que ir como un pack de rugby y había poquitos alrededor.
La verdad es hija del tiempo y nosotros lo que tenemos que agradecerte a vos como ciudadano por habernos permitido que esto se haga público.
TV / EM
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