Exembajador en Brasil: “Quirno no tiene formación para ser canciller”
El exembajador cuestionó la falta de experiencia del actual canciller y advirtió que el viaje de Javier Milei a Brasil "se transformó en un viaje de Estado" al asistir junto al ministro de Relaciones Exteriores. Además, sostuvo que el Presidente actuó con una "mezcla de impulso e ignorancia".
El exembajador argentino en Brasil, Juan Pablo Lohlé, cuestionó con la conducción de la política exterior del Gobierno y apuntó directamente contra el canciller Pablo Quirno. "Pueden venir del área que sea, pero tienen que tener formación", sostuvo, y remarcó que el funcionario "cree que su función es agradar a lo que dice el presidente". En Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), definió el viaje de Javier Milei a Brasil como un episodio marcado por una "mezcla de impulso e ignorancia" y advirtió que la decisión de asistir junto al canciller convirtió la visita en "un viaje de Estado", con posibles consecuencias diplomáticas y comerciales para la Argentina.
Juan Pablo Lohlé es abogado, graduado en la Universidad Católica Argentina, y licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidad de Belgrano. Se desempeñó como embajador de Brasil durante una larga gestión iniciada en el año 2003, destacándose por su rol en la integración y el vínculo bilateral. También ejerció como embajador en España entre los años 1992 y 1993, y fue embajador de Argentina ante la Organización de los Estados Americanos entre 1989 y 1991, período en el que presidió la Comisión de Trabajo de la Iniciativa para las Américas. Además, se desempeñó como asesor del Ministerio de Justicia de la Nación en los años 1994, 1995 y 1998. A la par de sus cargos políticos, se ha dedicado a la enseñanza y la investigación, trabajando como profesor titular y conferencista en diversas universidades nacionales e internacionales.
—¿Cómo evalúa el viaje de Javier Milei a Brasil y sus declaraciones contra Lula?
—Creo que hay una mezcla de impulso, impulso e ignorancia, que es una combinación realmente fatídica. Porque yo entiendo que haya impulso de apoyar a un partidario político, ideológico, de otro país, porque esto ya es cada vez más usual. Pero si ese marco que se da lo pone como actor al presidente y como contradictor al presidente de otro país, eso sí es nuevo. Eso no existía. No existía acá ni en ningún otro país, además. Entonces, frente a eso, es un hecho grave.
Lo grave es el desconocimiento de lo que se hace. No es lo que se hace. Porque si uno lleva un discurso escrito y, en el medio del pronunciamiento del discurso, con una audiencia que no comprende fácilmente el castellano, ahí la gente entiende lo que puede. Pero cuando esto va acompañado de improperios a un presidente que está en ejercicio, eso ya es ignorancia más impulso. Y esto es una consecuencia política, porque si no, no estaríamos hablando de lo que estamos hablando. O sea que es grave.
Día 959: ¿Cuándo dar vergüenza dejó de dar vergüenza?
—¿Hay un error de la Cancillería también?
—Total, total, total, total. ¿Qué es lo que no puede hacer un canciller? Callarse la boca frente a una situación de este tipo. Y es más grave que se haga grabar riéndose. Eso es ignorancia pura. No se sabe para qué está ahí. Porque él cree que su función es agradar a lo que dice el presidente. No. Él es el ministro de Relaciones Exteriores de la República Argentina. Y el presidente no es el ideólogo de la revolución liberal mundial. Es el presidente que representa hoy a 45 millones de argentinos, los que lo votaron y los que no lo votaron. Esto está fuera de esquema. Está totalmente fuera de esquema. Por eso no se entiende, ni afuera ni adentro, esto.
—¿Es el resultado de colocar cancilleres que no tengan experiencia diplomática?
—Bueno, eso es clavado. Ni siquiera, yo diría, no tienen experiencia diplomática ni política. Porque la política también te ayuda a entender cosas. La política internacional. No todas, porque en primer lugar es en otro idioma. Por lo menos hay que conocer el idioma.
—Hay una repetición en la elección de personas que, de cancilleres, pasen a ser una especie de economistas, o de comercio exterior, o secretarios de Comercio Exterior. Es de larga data, con distintas calidades de funcionarios. Uno podría decir: Redrado había primero sido funcionario importante del Ministerio de Economía; posteriormente fue presidente del Banco Central. Podríamos decir que en la elección de Werthein también había la elección de un presidente de la Cámara de Diputados. Hay un empresario que dinamizara las relaciones internacionales desde una perspectiva económica. En el caso de Quirno, exfuncionario del J.P. Morgan; el propio embajador argentino en Washington, un emprendedor exitoso. ¿Hay un error en creer que, para profundizar los vínculos comerciales, hay que elegir cancilleres que vengan del área económica?
—Pueden venir del área que sea, pero tienen que tener formación. En el campo internacional, ¿qué es lo que yo creo que significa eso? Hay que tener conocimientos de filosofía, de historia, de geografía, de política. ¿Por qué? Porque uno va a un país y, cuando va a un país, se tiene que imbuir de toda esa realidad para poder entender el país y poder vincularlo con el país que uno representa.
Y eso un canciller lo tiene que tener multiplicado en su haber y en su saber, mucho más de que sea economista o de que entienda de comercio exterior. Es una multiplicidad de disciplinas que uno tiene que, no saberlas en su totalidad, pero por lo menos tener un abordaje a eso y poder comprender al otro. Porque, abordar, ¿qué supone? Comprender al otro. Lo que estamos haciendo es no entender dónde estamos. Esto es lo que yo creo. Y tampoco entendemos lo que somos, que ese es el otro tema. Porque, si entendiéramos lo que somos, no haríamos lo que estamos haciendo.
—Podríamos inferir, que es parte también de la ignorancia del propio presidente. Porque él podría haber ido solo a participar como ciudadano, siempre discutible, en la convención y el lanzamiento de un amigo de otro país. Pero, al llevar al canciller, se convierte en un viaje de Estado.
—Sí. Además, lo paró al cónsul al lado, que es el que se ocupa del Centro de Promoción Comercial en San Pablo. Es el centro de promoción comercial más grande que tenemos en el exterior, con la mayor cantidad de funcionarios. Es una miniembajada, eso.
—De hecho había sido embajador primero.
—Exacto. Había sido embajador en Brasil, exactamente.
—La discusión que se plantea ahora en Brasil respecto de quién financió el viaje de Milei allí, entiendo que lo que tiene por objetivo posterior es determinar si fue pagado por el Estado argentino. Es decir, si fue en un avión presidencial. Entonces, si fue pagado por el Estado argentino, hay una injerencia del Estado argentino en una campaña política brasileña. ¿Creés que la búsqueda de la Justicia brasileña sobre quién financió el viaje de Milei a Brasil persigue como objetivo esto? ¿Demostrar que, en realidad, fue un viaje pagado por el Gobierno y, por lo tanto, por el Estado?
—Bueno, pero si Milei viaja todo el tiempo así.
—Claro, pero bueno, en el caso de Brasil hay elecciones y fue a apoyar directamente al candidato que, dentro de tres meses, compite en las elecciones. Y para la Justicia brasileña eso está prohibido en Brasil. Incluso, por lo que escuché, tiene hasta pena de prisión.
—Y, bueno, entonces se tendrán que atener a las consecuencias legales del país. Bueno, pero este es el otro tema, porque hoy también me preguntaban, Jorge: ¿cómo llega Milei a Brasil? Bueno, llega en el avión oficial. Esto es obvio, porque no viaja en aviones particulares. Y, bueno, ese es un tema. Y cuando usted llega a cualquier lado le piden el documento. ¿Alguien le habrá pedido el documento? ¿Cómo entró? ¿Pasó por Migraciones? ¿No pasó?
¿Qué quiero decir? Todo esto, cuando uno va a insultar al presidente de otro país, se transforma. Todo eso se transforma. Hoy me preguntaban, por ejemplo, de Mendoza. ¿Qué consecuencias puede tener esto para la exportación de vino? No sé qué consecuencias, pero usted, cuando va a vender algo, antes de promover el producto, ¿le dice algo que le desagrada al comprador? Yo te digo porque me están mandando mensajes empresarios de Brasil. Uno que yo sé, efectivamente, que votaba por Bolsonaro. Me dice: "Todo esto es una locura".
—O sea, ¿vos considerás que va a haber una retaliación en temas económicos, independientemente de lo que decía el Gobierno, inclusive de los propios compradores brasileños?
—Yo creo que esto va por etapas. Porque, ¿qué es lo que ocurre? Si el mercado de ida y vuelta de las expo y la impo nos lleva a 31.000 millones y el Gobierno de Milei sigue insistiendo en que todo lo que hizo está bien en Brasil, el ejercicio del poder supone que alguna medida pueden tomar. No sé si la van a tomar al final.
Lo único llamativo es que Quirno ya bajó dos cambios, porque dijo: "Bueno, nosotros no vamos a romper relaciones". Cosa rarísima que no diga el canciller después de todo lo que pasa.
—Juan Pablo, muchísimas, muchísimas gracias. No podemos salir de nuestro asombro compartido, pero, bueno, por lo menos queríamos tener tu opinión, que siempre valoramos.
—No, yo te agradezco el llamado y poder compartir esto, porque la verdad es que es asombroso. Es realmente asombroso. Pero, bueno, esperemos que la diplomacia no diplomática tenga sus efectos.
RM
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