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MODO FONTEVECCHIA
Giro político en la región

"En 2022 los brasileños hincharon por Argentina y ahora en contra, por Milei y Trump"

La especialista en Relaciones Internacionales Amanda Harumy analizó el impacto de Javier Milei en Brasil y aseguró que su discurso radical puede favorecer a Lula y perjudicar a Bolsonaro. Además, explicó por qué los brasileños cambiaron su mirada sobre Argentina desde el Mundial de Qatar 2022.

Milei en el acto en Brasil, en apoyo a Flávio Bolsonaro.
Milei en el acto en Brasil, en apoyo a Flávio Bolsonaro. | AFP

En Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190), la especialista en Relaciones Internacionales Amanda Harumy analizó el impacto de Javier Milei en Brasil y su influencia en el escenario político de cara a las próximas elecciones. La experta sostuvo que el discurso del presidente argentino puede favorecer a Lula y perjudicar a Jair Bolsonaro.

Además, Harumy explicó cómo cambió la mirada de los brasileños hacia Argentina en los últimos cuatro años, al punto de que la rivalidad futbolística quedó atravesada por las diferencias políticas. Según la especialista, la imagen de Milei y su alineamiento con Donald Trump modificaron la percepción sobre el país en Brasil y en la región.

Amanda Harumy es licenciada en Relaciones Internacionales por la Universidad Federal de São Paulo. Cuenta con una maestría y un doctorado de Integración de América Latina por la Universidad de São Paulo. Se desempeña como asesora de Relaciones Internacionales para la Asociación Nacional de Dirigentes de Instituciones Federales de Educación Superior en Brasil.

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—Amanda, muy buenos días. Jorge Fontevecchia la saluda. ¿Le puedo hablar en español?

—Hola, buenos días. Sí, hablamos español. Un gusto estar con ustedes.

—Muchísimas gracias, Amanda. Ayer entrevistábamos a un colega suyo que nos decía que el Gobierno de Brasil podría haber impedido el ingreso al país de Milei y no lo hizo, presuponiendo que la irascibilidad de Milei iba finalmente a jugar en contra de Flávio Bolsonaro y a favor de la campaña a la reelección del presidente Lula. Independientemente de que esto haya sido así, de que la intención haya estado o no, ¿benefició lo que sucedió a Bolsonaro o benefició a Lula?

—En este momento queda claro el extremo ideológico que tiene Milei y que tiene un acuerdo con el campo bolsonarista. Entonces, para los que ya votan a Bolsonaro es un refuerzo ideológico y él tiene como un 30% de las intenciones de voto, pero para un campo democrático que conoce Brasil y también que conoce la importancia de la relación estable entre Argentina y Brasil, creo que se demostró muy radical. Y esto, para Brasil, no sé si suena bien, a los brasileños que valoran mucho la democracia, valoran mucho la capacidad de diálogo pacífico entre los Estados. Entonces creo que los que ya votan a Bolsonaro sí aprueban este contenido ideológico, pero para un campo que está en disputa es un discurso muy radical.

Lula rompió el silencio tras las críticas de Milei y lo ninguneó

—O sea que, casualmente, para ganar las elecciones, Bolsonaro necesita a los que no están decididos y, por lo tanto, para los que no están decididos, el mensaje de Milei termina siendo negativo para Bolsonaro. O sea, es negativo para Bolsonaro en carácter transitivo.

—Exacto. Nosotros necesitamos conocer Brasil. Brasil tiene una capacidad industrial que comparte mucho económicamente con Argentina, principalmente en San Pablo. Esta es una élite que sí es de derecha, pero no es negacionista y tampoco va a poner en riesgo sus trabajos, su capacidad de cooperación financiera con otro país por un contenido ideológico. Entonces, creo que este voto sigue en disputa para Lula, pero para Bolsonaro se parece un discurso muy radical que puede comprometer los beneficios económicos.

—Amanda, yo recuerdo cierta perspectiva de las diferencias culturales entre Brasil y Argentina respecto de que en Brasil, por la herencia de Portugal y, viceversa, Argentina por la herencia española, en Brasil existe la percepción de que los argentinos somos más agresivos. Descendemos del Cid Campeador, que era guerrero y sangriento, y que nuestras calles son rectas y absolutamente lineales, mientras que en Brasil, por la topografía, creo que Fernando Henrique Cardoso decía eso, eran sinuosas porque había que esquivar los morros haciendo curvas. Incluso quiero recordar la escuela mineira de política, que siempre generaba la posibilidad de adaptación y nunca irse a los extremos. Ese prejuicio del brasileño sobre el argentino, ¿sigue existiendo? Y, al mismo tiempo, ¿se lo ve entonces a Milei como un representante de esa agresividad argentina?

—Brasil sí es un país más de la mediación, más del diálogo, pero nosotros vivimos a Bolsonaro, que Bolsonaro representaba lo mismo: la ruptura de las instituciones, un discurso muy negacionista de la ciencia. Y Bolsonaro sí es muy popular en parte de Brasil. Entonces, no puedo hablar de forma genérica de que no hay radicalismo en Brasil. También hay. Es un fenómeno mundial, es la extrema derecha, su capacidad ideológica en este proceso de crisis de las democracias. Pero creo que en este momento ya se hizo un trabajo muy importante de repactación de la sociedad. Hay un sentimiento en Brasil de continuidad, de que no debemos ir a lo extremo. Bolsonaro, de verdad, perdió la elección en Brasil porque fue negacionista con la ciencia y rompió con una institución importante, que es la salud de las personas. Entonces, los brasileños recuerdan que esta política extrema, radical, neoliberal, murieron muchas personas en la pandemia. Entonces, hay este sentimiento un poco más cauteloso, pero visto ahora, después de un trabajo político duro y de un presidente que es el presidente Lula, que tiene una capacidad de diálogo impresionante, incluso el diálogo con el diferente, incluso el diálogo con la oposición. Lula hace todo esto muy bien.

—Amanda, ¿y la selección argentina de fútbol? Las controversias que se generaron alrededor del último partido, el partido con Inglaterra, y ciertas percepciones de que el juego argentino, más que un juego bonito, es un juego fuerte. ¿Contribuyen, son parte de ese imaginario respecto de un argentino menos conciliador, en el cual Milei es un fiel representante llevado al paroxismo?

—Mira, creo que para este Mundial podemos decir que sí, podemos afirmar que sí, y porque pasó algo que fue muy antiargentina. Pero yo recuerdo que en el último Mundial, en Brasil, todos hincharon por el equipo de Argentina. Entonces, ¿qué pasó del último Mundial? Cuatro años hasta ahora. Creo que Argentina se crea esta imagen de liderar un proyecto político trumpista y también de negar el sentimiento latinoamericano de integración. La rivalidad del fútbol con Argentina y Brasil existe, existe, pero me parece que este año fue mucho más intenso y mucho más politizado.

La campaña anti-Argentina

—Entonces, ¿lo que usted dice es que la diferencia entre que los brasileños hincharon por Argentina en el Mundial de Qatar con que hoy fue lo contrario es porque, en realidad, asocian a Milei?

—No sé, no sé, no puedo afirmar así, pero creo que hay un sentimiento distinto. Cuatro años después. ¿Y qué pasó con Argentina cuatro años después? Milei y este proyecto que no es solamente para Argentina, es para el continente.

—Exactamente.

—Entonces, no sé si se puede afirmar con toda certeza, pero algo cambió. Este sentimiento antiargentina se quedó muy intenso, no solamente en Brasil, sino también en todo el continente.

—A ver, entonces, si interpreto más allá de Milei, Milei como significante de Trump o del trumpismo y del no latinoamericanismo, podría decir que una intervención de Trump también, así como la de Milei fue negativo para Bolsonaro y favorable para Lula, una intervención de Trump también es favorable para Lula y en contra de Bolsonaro. Más allá de las alícuotas de derechos de importación de productos brasileños a Estados Unidos, las famosas tarifas. Si, por ejemplo, mañana el presidente norteamericano decidiese intervenir apoyando a Bolsonaro y criticando a Lula, ¿terminaría siendo negativo para las intenciones de voto de Bolsonaro?

—Es que Trump está atacando cosas que el brasileño conoce.

—Comprendemos. Amanda Harumy, muchísimas gracias. Le mandamos unas disculpas por el presidente que tenemos. Muchísimas gracias.

—Ay no... (risas) Gracias.

LMM