Gabriel Ben Tasgal puso el foco en Irán: “Para evaluar el dominio del radicalismo islámico lo primero es ver la situación de la mujer”
El islam introdujo en el siglo VII reformas que reconocieron derechos inéditos para las mujeres, como el matrimonio propio y la administración de bienes. A la par, figuras como Aisha bint Abi Bakr tuvieron un papel clave en la transmisión religiosa y en la vida política de la época.
Las mujeres en el Islam cuentan con derechos reconocidos en el Corán y en la tradición profética, como la propiedad de sus bienes, la dote bajo control propio y la igualdad espiritual ante Dios, aunque su aplicación varía según los contextos culturales y políticos. A partir de ese escenario, el analista Gabriel Ben-Tasgal abordó la crisis que atraviesa Irán y sostuvo en Modo Fontevecchia, por Net TV, Radio Perfil (AM 1190) que “para evaluar el dominio del radicalismo islámico lo primero es ver la situación de la mujer”, entre tensiones identitarias, deterioro económico y un creciente reclamo.
El periodista, analista político y conferencista internacional, Gabriel Ben-Tasgal, radicado en Israel desde fines de la década de 1980 y especializado en el conflicto de Medio Oriente, el antisemitismo y la geopolítica regional. Se desempeña desde 2010 como director de la ONG de diplomacia pública Hatzad Hasheni (La Cara de la Verdad) y es autor de libros como “300 Preguntas en 300 Palabras”. Además, brinda conferencias, participa en encuentros internacionales y escribe sobre la dinámica política, el terrorismo islámico y el antisemitismo contemporáneo.
Nos interesa su análisis sobre lo que está sucediendo en este momento en Irán. Por primera vez la Guardia Revolucionaria ya no es suficiente para contener el descontento de la población allí.
Lo que estamos esperando es ver si parte de la Guardia Revolucionaria y también parte de las fuerzas Basij, que son fuerzas semivoluntarias que disparan de forma clara contra la población de manera deliberada y que han causado, por lo visto hasta ahora, más de 2000 muertos, registran deserciones que puedan envalentonar a los manifestantes.
Irán fue el país más prooccidental durante gran parte del siglo XX en la región. De hecho, la idea de la raza aria, la primera lengua, el esperanto, la asociación con Israel, el país que tenía la mejor relación en aquella época, el más pronorteamericano. Recuerdo incluso un embajador de Irán en Argentina que hoy parece hasta políticamente incorrecto: el hombre había sido editor de Playboy en Irán en la época del Sha. ¿Cómo se tuvieron que transformar, adaptarse, a la nueva era religiosa de los ayatolás? ¿Queda un Irán, podríamos decir, profundo de aquel Irán de siempre todavía vivo, más allá de todos estos cuartos de siglo y un poco más de los ayatolás?
Es que Irán es parte de lo que está ocurriendo. Pasamos de Bolsonaro a Lula y de Kast a Boric. Lo que sucede específicamente en Irán es que desde hace años ese péndulo también se viene moviendo, porque existen dos identidades básicas del pueblo iraní. Una es verse como descendientes de Ciro el Grande, Ciro el Persa, del gran imperio persa. Es decir que, ante todo, son persas. Su nombre remite al pueblo que vino desde Asia en aquella migración indoeuropea y por eso el nombre original es Ariana, que significa la ciudad de los arios. De ahí su nexo con Alemania, por ejemplo, que también se presenta como aria. Eso por un lado. Por otro lado, son musulmanes chiitas.
A lo largo del último siglo vimos de manera constante ese movimiento pendular. Cuando el Sha de Irán, de la dinastía Pahlavi, quiso impulsar una reforma muy prooccidental, la reacción fue de moderación. Ahora observamos que, después de muchos años intentando imponer la religión, la reacción es justamente una occidentalización. Creo que un punto intermedio sería algo beneficioso y representaría a toda la población. De lo que sí estoy convencido es de que el pueblo iraní es mucho más laico y mucho más prooccidental que la dirigencia que se le impuso desde el año 79.
Y la cultura, es decir, cuánto pesa aquí la cultura por sobre la religión.
Lo que ha despertado la ira de la población son condiciones fácticas concretas. Cuando no hay agua y cuando el rial, la moneda nacional, supera ya el millón y medio por cada dólar, por cada dólar un millón y medio de riales. Y cuando la capital, Teherán, se hunde a 30 centímetros por año porque están quitando las aguas de los acuíferos. Todo eso despierta la ira del centro neurálgico del país, que son los bazares. Pero los temas económicos se agravaron con varias cosas. Uno, el varapalo que recibieron de Israel hace pocos meses cuando fue atacada. Dos, la caída de Assad y la sensación de que Irán está invirtiendo un montón de dinero en gente que no son los iraníes.
¿Sabe lo que cantan en este momento en las calles de Irán? “Basta de Gaza, basta del Líbano, queremos Irán”, porque, entre otras cosas, Irán ha invertido 80.000 millones de dólares en mantener en pie a Assad de Siria. Entonces la población lo siente. Cuando la presión económica es tanta, reflotan nuevamente sentimientos nacionales.
¿Tiene alguna posibilidad esa hipótesis de que el regreso sea de la monarquía del Sha Reza Pahlavi?
Por ahora él sirve como catalizador de los descontentos. Y te voy a dar el ejemplo de por qué te lo digo: por ejemplo, la minoría baluchi, la minoría kurda, todos pensábamos que, ok, cae el régimen y se desarma el país por las minorías étnicas que conforman el país. Y, sin embargo, todos están pidiendo “queremos al Sha”. Ojo, el Sha puede llegar a volver y transformarse en una figura similar a lo que es en España o en Inglaterra. No tiene que volver a gobernar de forma directa. Es más, si lo hace, es probable que cometa un gran error y que todo lo que estamos viendo no sirva para nada.
¿Qué papel juega Trump en este proceso?
Y lo que ocurre es que Trump ha hecho varias cosas que sí han dañado a Irán. No solamente favorecer y proteger a Israel en su ataque de hace pocos meses, sino también reimponiendo sanciones. Cuando reimpones sanciones y no puedes trasladar dinero a través del SWIFT, por más que Irán sea un país extremadamente rico —es verdad, muy rico en energía y en recursos naturales—, tiene infraestructuras que son nefastas. Y cuando te imponen sanciones de la forma en que lo hizo Trump, no puedes ni siquiera comprar repuestos para mantener esa infraestructura. Fíjate el accidente que tuvo el presidente Ebrahim Raisi por viajar en un helicóptero en mal estado. Entonces, las sanciones tienen efectos. Y además envalentona el hecho de que Trump, al transmitirle al mundo que está dispuesto a ir a secuestrar a Maduro, también les transmite a los iraníes que él no es Obama, que va a hacer algo concreto para imponer un nuevo orden. En Irán ese tipo de mensaje lo creen y por eso en este momento le piden a Trump que los venga a rescatar.
Entonces, un país donde, por la naturaleza de su religión, las mujeres no trabajan, desde el punto de vista de su potencia económica termina siendo infinitamente menos capaz. China, por el contrario, junto con Mao, fue uno de los primeros países que colocó a la mujer al mismo nivel de capacidad de producción que el hombre. Y tengo entendido que, en Irán, en las manifestaciones las mujeres son la mayoría o las más aguerridas. ¿Cómo juega en este contexto no simplemente la occidentalización, sino, podríamos decir, la revolución femenina?
Yo tengo un problema con todas las definiciones que acabas de nombrar, y es que yo me eduqué y defiendo posturas en donde la economía no explica todo, sino que, ante todo, la política y la ideología, siendo que la economía es parte de eso. Entonces, si tú me dices a mí cuál es lo más importante del Medio Oriente, lo más importante son los clanes y la religión.
Arabia Saudita, teológicamente, considera que una mujer no puede salir de su casa sin chaperón desde el punto de vista de su ideología, del wahabismo propiamente dicho. Está bien, y hay ciertas conductas de vestimenta de la mujer. Ahora bien, eso es lo que dice la teología. Y durante años, cuando tú tienes una economía muy buena y floreciente, lo puedes mantener. Ahora bien, cuando la economía va mal o cuando el rey, en este caso el rey de Arabia Saudita, quiere hacer una reforma como el plan Visión 2030, se da cuenta de que no puede mantener a la mitad de la población sin trabajar y no puede seguir contratando un millón de choferes para llevar a mujeres. Entonces tiene que hacer una reforma.
El tema es si la economía lo que hizo fue provocar transformaciones, pero lo que estaba detrás era la religión. Dicho todo esto, la mujer iraní, la mujer chiita, es más progre y más occidental. Lo que pasa es que las reformas que intentó hacer el Sha, el padre del actual pretendiente al trono, fueron reformas que le pegaron especialmente a las ciudades grandes y en las periferias no. Entonces, la oposición al Sha, ¿quiénes eran?: los clérigos conservadores.
La mujer siempre es una manifestación de la existencia o no de radicalismo islámico. Cuando tú quieras ver si una sociedad tiene radicalismo islámico, lo primero es ver cómo tratan a sus mujeres. Y en el caso de Irán vemos comportamientos en los que, justamente, la mujer es la manifestación más evidente. Por ejemplo, Ebrahim Raisi quería imponer el uso del velo mucho más fuerte porque él decía que una mujer sin velo es como que vaya desnuda por la calle. Cuando se dio cuenta de que la población estaba especialmente enojada, decidió ordenar al Majles, al parlamento iraní, que no lo ejecutaran. Fíjate cómo el gobernante entiende perfectamente hasta qué punto puede desatar, en el trato a la mujer, la ira de por lo menos la mitad de la población.
Yo también adhiero a la idea de que es la superestructura la que produce la infraestructura y no al análisis marxista de que es la economía la que produce la cultura. Por eso te preguntaba si el tema crucial en el problema económico no terminaba siendo países en los que la mitad de la población no trabaja por cuestiones religiosas. O sea, son religiones atrasadas que producen efecto en la economía. A lo mejor un país como Irán, con enorme riqueza, podía darse el lujo de posponer cierta cantidad de tiempo esa revolución y un país como China, que no tenía los recursos y tenía una población enorme, no podía posponerla más, ¿no?
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Es también el hecho de que mucha población estudió en universidades de relativa calidad, pero no hay trabajo. O sea, cuando el Sha, por ejemplo, hace una reforma y quiere llevar a la gente a Teherán, Teherán fue pensada para ser una ciudad de un millón de personas, no para ser una ciudad de diez millones de personas. ¿Cómo le das trabajo a gente culta que la llevaste a vivir en una ciudad que ni siquiera tiene agua? Ahí tenés. Sí, tenemos el caso de la mujer como emblema real, pero tenemos una frustración psicológica provocada por el hecho de que, además, existe internet. Porque una cosa es mentirle a la población y decirle que vive en el paraíso cuando no hay internet, y otra cosa es que se pueda dar cuenta de que su vecino vive mucho mejor que él y que es mentira lo que le están diciendo sus gobernantes.
MV
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