Reforma laboral

Gerardo Martínez: “No obstruimos la modernización, siempre que no quite derechos”

El secretario general de la UOCRA y referente de la CGT defendió el paro nacional y reclamó una mesa de diálogo junto al Gobierno y el empresariado. "Lo importante aquí es no fanatizarse", sostuvo.

Gerardo Martínez, secretario general de la UOCRA. Foto: X @gmuocra

Gerardo Martínez, secretario general de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina (UOCRA) y secretario de la CGT, afirmó que el sindicalismo no obstruye la modernización, "siempre que no quite derechos” y defendió la huelga convocada por la central obrera. En diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), cuestionó la falta de diálogo institucional y pidió conformar una mesa entre el Estado, el sector empresario y los trabajadores para "discutir un nuevo contrato social".  

Gerardo Martínez es actual secretario general de la Unión Obrera de la Construcción de la República Argentina y secretario de Relaciones Internacionales en la Confederación General del Trabajo. Ocupó puestos políticos como diputado nacional en el período 1997 a 2001, donde se desempeñó en la presentación de proyectos de ley de índole laboral.  

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Agustino Fontevecchia¿Qué detalle tenés de la efectividad de las medidas de hoy? ¿Cómo está la calle y cómo están las distintas entidades obreras en torno del paro?

Estamos viendo una jornada de lucha que forma parte de las condiciones fundamentales que tenemos los trabajadores, el derecho de huelga. Esta es una acción convocada por la Confederación General del Trabajo ante una ley y ante la situación planteada en la Argentina, que se presenta con un modelo económico que no está vinculado con el desarrollo, la producción y el trabajo.

Nosotros hemos recorrido las distintas obras de la Capital Federal y del Gran Buenos Aires. Lo mismo se está haciendo en el interior, y creo que esto se da en la misma situación en otras actividades productivas y comerciales. Consideramos que el paro ha sido acatado, alog que forma parte de una decisión de orden político convocada por la CGT, con un acatamiento óptimo por parte de nuestras trabajadoras y nuestros trabajadores, y con sectores de la sociedad no sindicalizada que han apoyado también esta decisión.

Indudablemente, no estamos encontrando un rumbo que se apueste a las fuentes de trabajo, al desarrollo productivo, al crecimiento, que esto es el resultado de un modelo económico que podrá estar funcionando en algunos aspectos en la macroeconomía, pero en lo que es lo micro y lo que tiene que ver con la necesidad de generar fuente de trabajo, no. No solamente para los trabajadores, sino también de generar visiones óptimas para el sector productivo, el sector comercial, por el nivel de impuesto que hay y el costo argentino, que no tiene nada que ver con el salario.

Creo que hay un acatamiento importante que ojalá pueda ser considerado, atendido por quienes tienen la responsabilidad gubernamental en Argentina como para poder generar una mesa de diálogo, una mesa que nos dé la oportunidad de ser escuchado en un momento donde creo que la sociedad argentina está buscando la cultura del trabajo.

AF: En la apertura del programa hablábamos de casos en los cuales hubo transiciones económicas, como el caso de Australia o los tigres asiáticos, donde a través de un trabajo en conjunto entre el Estado, los trabajadores y los sindicatos, se logra plantear políticas de Estado que van a ser una modernización de las matrices económicas de países tradicionalmente industriales o países que no tenían industria, las desarrollaron y pasaron a servicios. Parecería que en Argentina vivimos constantemente en un péndulo de polarización y agrietamiento. ¿Cómo imaginás que se puede salir de eso para plantear algo que sea positivo para los empresarios y para los trabajadores y finalmente para el país?

Hay otro ejemplo que no lo mencionaste, que se llamó "el milagro portugués". Portugal estaba pasando por una situación de crisis, a tal punto de que estaban evaluando sacarlo de la Unión Europea. Hicieron un proceso de cambio, de modernización y ajuste, pero todo acordado sobre una mesa de trabajo donde estaba el sector empleador, comisiones obreras y la UGT de Portugal. Fue un ejemplo de lo que significa el diálogo como llave maestra para resolver los problemas estructurales de los países.

En el caso de Argentina, nosotros seguimos insistiendo que para resolver los problemas estructurales que vienen de hace mucho tiempo y que no son parte de los ciudadanos argentinos para vivir mejor, para tener producción, trabajo, competitividad y ganar mercado, lamentablemente no hemos tenido la oportunidad de ser escuchado.

AF: ¿Te parece que los actores políticos, incluso el sindicalismo, los políticos y la sociedad que vota, están en condiciones, después de tantos años, de encontrar una serie de variables de las cuales se pueda poner de acuerdo y que no sea todo disputa constante a imponerle el que en un momento coyunturalmente tiene más poder las condiciones al otro?

Coincido totalmente en lo que decís, porque creo que tiene que estar la posibilidad de discutir un nuevo contrato social. Hay ciertas condiciones que se dan en el sector productivo y comercial que impactan y que forman parte de un nuevo proceso económico productivo que se da en el mundo y que impacta en Argentina. Nosotros no obstruimos la modernización, siempre que no quite derechos y cuando eso signifique que tengamos la posibilidad de que quienes gobiernan den ecuanimidad tanto al sector productivo, al sector del capital, de la inversión, como la de los trabajadores, porque ambos representamos intereses.

Creo que con el entendimiento que vamos teniendo desde hace años con el sector productivo sobre un sindicalismo de gestión, estamos en condiciones de generar propuestas como para generar un programa. Un programa que indudablemente va a llevar tiempo. Nadie va a poder en la soledad resolver en un año ni en cuatro años los problemas estructurales argentinos. Nosotros somos conscientes de eso. Por eso nos ponemos a disposición, tenemos propuestas y tenemos argumentos sólidos. Hay las necesidades que hay que provocar y producir, pero siempre sobre el diálogo y sin perder derechos.

AF: Y desde el gobierno de Javier Milei, ¿ha habido algún acercamiento? Recuerdo que quizás en la primera mitad del gobierno se hablaba de que había algunas mesas de conversación, que participaban Santiago Caputo y Guillermo Francos. ¿Están teniendo algún tipo de recepción del lado del gobierno?

Creo que eso fue una etapa que se insinuó como que iba a poder ser válida, como que iba a generar una plataforma, una mesa de trabajo de entendimiento, pero no tuvo quizás la profundización o la vocación política para que eso pueda tener continuidad. Nosotros apostamos a que el Gobierno tome conciencia a partir de esta decisión que tomó la CGT, de escuchar al sector productivo y buscar una mesa de trabajo como para considerar los intereses para los cambios culturales que se tienen que dar en la Argentina.

Nadie desconoce que hay un problema macroeconómico y que hay que resolverlo, pero indudablemente si no hay diálogo va a ser muy difícil porque se cometen errores quizás en posturas ideológicas que prevalecen por encima del sentido común y eso trae aparejado decisiones como huelga general que tiene que ver justamente para decirle al Gobierno que es necesario tener una mesa de trabajo y donde el G6, que vendría a ser el sector productivo comercial que representa los intereses empresariales en Argentina, y esta CGT está en condiciones como para poder debatir y generar propuestas que sean válidas para el interés de nuestra sociedad.

AF: Desde el punto de vista del sector empresarial, el G6 y el sector sindical representado por la CGT, ¿vos entendés que hay un diálogo constructivo y que eso, cuando se lo llevan y plantean al Gobierno, termina hoy en día cayendo en oídos sordos?

Sí, porque prevalece la idea de lo ideológico, decir que con la motosierra y para ver quién es más radicalizado en la postura y en la definición y en tener actitudes que no forman parte de las necesidades que tiene Argentina para resolver su problema. Lo importante aquí es no fanatizarse. Me parece que quienes gobiernan tienen que tener ese criterio de comprender, escuchar, dialogar y compartir. Esa es una forma y una metodología que ha resuelto en crisis similares a la Argentina. Por lo tanto, esa fórmula va a tener que funcionar en Argentina y nadie se asusta de los problemas o de los reclamos o de la postura que pueda haber, siempre y cuando exista ecuanimidad en el criterio y que tengamos todas las posibilidades de ser escuchado, cada uno en función de los intereses que representamos.

AF: Escucho tu discurso y me parece centrista, racional y conciliador, pero cuando miro al el ecosistema político y los partidos opuestos al gobierno de Milei, veo una grieta similar a la de otras etapas que es "reforma, reforma no" o "Milei sí o Milei no". Parece más deología de ambos lados, tanto de la oposición como de los que apoyan, que una verdadera búsqueda de consenso.

Sí, yo pienso que esas posturas radicalizadas es como que tenemos que dar una vuelta de página. Creo que nosotros tenemos que actuar con sensatez, no asustarnos de los temas que tenemos que resolver. Sabemos que van a llevar mucho tiempo, pero el hecho de escucharnos, el hecho de que es una oportunidad valiosa y creo que la sociedad que mayoritariamente ha votado el 26 de octubre a este gobierno también comprende eso porque lo vota en función de decir: “Queremos que sigan gobernando, pero entendiendo y comprendiendo de que el diálogo es una llave maestra para resolver los problemas estructurales”.

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AF: Quería preguntarte puntualmente sobre la situación de Fate. Ayer un trabajador que nos decía que ya se habían reducido de cuatro turnos a dos. Luego que el cierre, que muchos dicen que es intempestivo, ocurrió el día que volvían los trabajadores que tenían 21 días de vacaciones, con lo cual parecería que era algo premeditado en un contexto económico en el cual la importación afecta la capacidad productiva. ¿Qué lectura hace de Fate? El Presidente dijo que le están haciendo algún tipo de juego en contra con su reforma.

Considero que el modelo económico que nosotros siempre pusimos en tela de juicio es un modelo económico que ya en otras etapas de otros gobiernos se puso en vigencia y que no resultó para el bien de todos. Pero así te puedo hablar de casi 30.000 empresas que están cerrando, más de 400.000 trabajadores que estaban formales y ahora quedaron desocupados. A eso hay que encontrarle una salida. Es decir, yo creo que no hay que fanatizarse en la postura de solamente el aspecto económico o macroeconómico. Es necesario tener un proyecto, una propuesta como para que Argentina crezca también en competitividad, para que Argentina gane mercado.

Supongamos que pongamos a la Argentina al 100% de nuestro PBI. No tenemos un resultado concreto como para darle una respuesta al 100% de nuestra demanda. Nos queda un 20% de nuestra demanda en la nada, en lo ni-ni. Por lo tanto, para poder satisfacer y dar una respuesta a la demanda de los problemas que venimos arrastrando desde hace décadas en nuestro país, es necesario ser un país exportador. Para ser un país exportador se necesita generar una mesa de discusión como para que cada uno de los que formamos parte de esa responsabilidad asumamos un compromiso como para en serio salir a ganar mercado.

Ahora, para eso el Gobierno tiene que convocar a esa mesa para decir: "Señores, nosotros tenemos que salir a competir". Tanto el Estado tiene que ser promotor para generar también las herramientas necesarias, con un cambio de política tributaria. El costo argentino, como está planteado hoy, no es competitivo, pero no por el tema de los salarios. Si uno hace un análisis de la fórmula polinómica que conforma lo que significa el costo argentino, hay muchas responsabilidades que tienen que ver con aquellos que administran el Estado.

Por lo tanto, me parece que eso no es parte de una cuestión ideológica, es parte de una realidad que hay que resolver y estamos dispuestos nosotros a aportar ideas como para lograr y trazar un camino, como para darle una respuesta a nuestra sociedad en su conjunto, para aquel que hoy tiene trabajo, para aquel que hoy está en la informalidad y necesita trabajar en la formalidad. Todo eso lleva tiempo y para eso nosotros, como CGT, estamos dispuestos a sentarnos en una mesa y a tener propuestas sin posturas antagónicas, sin fanatismo, sino teniendo en claro y con la responsabilidad de que a esta Argentina la tenemos que sacar adelante.

Los argentinos no merecemos tener el nivel de pobreza que venimos arrastrando desde hace muchos años. No podemos tener el nivel de informalidad que tenemos desde hace muchos años. Creo que nosotros no somos responsables de eso, los trabajadores, porque somos la voz de la demanda. Por lo tanto, quienes administran los recursos y tienen la responsabilidad de conducir políticamente la Argentina tienen que generar los ámbitos necesarios para que todos aquellos que son representantes de las distintas instituciones que hacen al desarrollo de la Argentina seamos parte de esa fórmula para resolver los problemas estructurales que vive nuestra sociedad.

AF: Uno de los grandes puntos de debate de la reforma es el FAL, el fondo parecido al que se usa en la construcción, para quitar el riesgo administrativo de algo aleatorio para los empleadores y para generar una especie de pool desde el cual se pueden ir pagando las indemnizaciones sin que eso pueda generar un costo totalmente inesperado para una empresa y, a la vez, finalmente que el empleado no reciba su indemnización. ¿Cuál es tu lectura? 

El fondo de cese laboral que tenemos en la construcción es el aporte que hacen mensualmente los empresarios del 12% de lo que gana cada trabajador por mes. Va depositado en una cuenta bancaria a nombre del compañero trabajador o trabajadora. Por lo tanto, cuando ese compañero trabajador quiere renunciar o es despedido, tiene ya su fondo depositado en su cuenta bancaria a nombre de él y eso es lo que representa la indemnización. En la construcción, esto ha sido algo inédito, algo que funciona, algo que apuesta a terminar con la evasión, apuesta a que tengamos una seguridad objetiva, estructural de lo que representa el trabajo y la formación profesional de nuestros trabajadores.

Ahora, indudablemente, lo que se plantea con el FAL es una transferencia muy importante de la seguridad social a un fondo que no sabemos cómo se va a administrar, porque se está sacando mucha plata a la seguridad social. Indudablemente ahí se está generando un bache y yo no sé cómo se va a resolver. La verdad que es poco entendible, no hay certidumbre objetiva. Hemos hablado con distintos especialistas en el tema y es un salto al vacío. Es un capricho en un contexto de generar algo que representa un fondeo financiero, pero que no tiene nada que ver con el proceso y la necesidad que tiene hoy la Argentina.

La ley dice que se va a crear ese FAL con recursos que van a venir de la ANSES, pero ya la ANSES viene con serias preocupaciones por el tema de la falta de recursos que tiene el sistema de la seguridad social. Es una improvisación que no guarda el criterio de la responsabilidad en el momento en que está la Argentina y en la situación que viven hoy jubilados, pensionados y aquellos que se quieran jubilar o que van a tener el derecho de jubilarse en los próximos años.

TV/fl