Gustavo Córdoba: “Hay 40% antiperonista, 45% antikirchnerista y 54% antimileísta”
El analista y politólogo explicó cómo se encuentras el escenario electoral de cara a las elecciones presidenciales 2027, cuestionó la eliminación de las PASO y aseguró: "hoy Milei está mucho mejor de lo que va a estar mañana".
El consultor político Gustavo Córdoba analizó el escenario electoral argentino y advirtió sobre las dificultades del Gobierno de Javier Milei de cara a las próximas elecciones presidenciales. En diálogo con Jorge Fontevecchia, reveló los últimos datos de su consultora sobre el rechazo a las principales fuerzas políticas: el 40% de los argentinos es antiperonista, el 45% antikirchnerista y el 54% antimileísta.
Durante la entrevista en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), Córdoba también cuestionó la decisión del oficialismo de eliminar las PASO y explicó por qué podría convertirse en un error estratégico para La Libertad Avanza. Además, se refirió a la posibilidad de construir una alternativa de centro, el papel de los gobernadores y los desafíos del peronismo para recuperar competitividad electoral y volver al poder.
Gustavo Córdoba es licenciado en Ciencia Política por la Universidad Católica de Córdoba y magíster en Comunicación Política por la Universidad Austral. Es el director de la consultora Subán Córdoba y Asociados, una de las firmas de investigación y encuestas más citadas por los medios y el arco político del país.
Yo diría, además, que tiene una ventaja adicional, que es que nosotros estamos padeciendo la Argentina ambacéntrica. Entonces, todas nuestras miradas y todas nuestras perspectivas siempre están hechas desde la Ciudad de Buenos Aires y ustedes aportan una mirada mucho más federal. Bueno, recién vi que se cruzaron con Ernesto Sanz, que está tratando de construir algo que no implique caer prisionero de los dos polos. Obviamente, el interior y los gobernadores, o gran parte de ellos, son los sectores que mejor representan ese no sentirse cómodos ni con el kirchnerismo ni con el mileísmo. ¿Ves alguna posibilidad de que se cree un escenario de tres, de cuatro, de cinco, o creés que inevitablemente vamos camino a dos y a una polarización entre Milei y antimileísmo?
Mirá, primero, agradecerte. Es bueno estar acá. Creo que el momento electoral conspira contra la posibilidad de creación de ese espacio en el centro que amortigüe, que dé gobernabilidad, que dé previsibilidad al vértigo que vivimos en esta era de alta polarización. El problema, ¿sabés cuál es, Jorge? Que los protagonistas de esta historia, los que deberían ser los que construyen el centro, que son los gobernadores, han tomado la decisión de adelantar todas sus elecciones. Es decir, si hubiese una construcción realmente seria en esa dirección, los gobernadores votarían el mismo día de presidente y trabajarían una alternativa. Es el primer punto que habla a las claras de la dificultad de la construcción de ese centro, porque yo te diría que, en este esquema de polarización, los que se atreven a pararse en el centro, bueno, Ernesto es uno, al llegar al momento de la primera vuelta, los van a acusar de ambos lados de ser funcionales al otro lado. Y funciona así, el momento electoral tiene esa complejidad. Hasta te diría que es previsible. Lo que por ahí debería funcionar es un momento de construcción de una coalición electoral, pero también con anclaje en la gobernabilidad. Ahí, creo, estaría la puerta abierta para que el centro tenga un protagonismo y dé previsibilidad a cualquier armado electoral.
Bueno, Pucharo le contestó inmediatamente a todos los gobernadores que fueron a París con desdoblamiento y pasó en la provincia de Santa Fe. ¿Qué da la posibilidad de que esos gobernadores que desdoblan también estén enviando un mensaje: “Después de mi elección, me siento libre para construir una alternativa contra tuyo”?
Yo creo que no hay, en la mirada actual de los gobernadores, una mirada nacional. Creo que es una mirada absolutamente provincial, regional eventualmente, pero no nacional. Fijate, Jorge, qué interesante, que probablemente lo vayamos viendo con el transcurrir de estos días o semanas. Es decir, casi la totalidad se van a dar antes de junio. ¿Qué significa eso? Primero, que quieren estar liberados al momento de la definición de las candidaturas nacionales. No quieren tener nada que ver. Yo creo que hay una certeza: ellos saben que hoy Milei está mucho mejor de lo que va a estar mañana. Entonces, tratan de garantizarse su pago chico, su distrito, su gobernación, y después eventualmente verán qué posibilidades hay de participar. Pero que estén pensando hoy en la idea de armar un esquema nacional, yo lo veo muy lejano.
Milei está hoy mejor de lo que va a estar mañana. Y eso lo sabemos todos. Compartí con la audiencia los argumentos.
Mirá, después de ver diez días de aumento del riesgo país, que es el parámetro que toma el Gobierno para ver el grado de credibilidad que tiene en el mercado, yo creo que estamos atravesando hoy un momento muy difícil, donde el riesgo país se dispara por la falta de previsibilidad que tiene el Gobierno. La idea de la bazuca de los 100.000 millones de dólares creo que fue una idea desafortunada del Gobierno. Porque, digamos, dime de qué te jactas y te diré de qué careces. Creo que el Gobierno, en este punto, está mostrando muchas más debilidades que fortalezas, y eso es muy visible. Creo que, además, tiene un escenario muy complejo porque los mercados también van a ver el grado de apoyo que le queda a Milei después de que Trump pase el escenario de la elección de medio término. No creo que cambie mucho la política exterior norteamericana, pero lo que sí puede cambiar es el margen de maniobra financiero de Milei. Y esto me parece que los mercados lo están viendo. Entonces, vemos el desempeño de ayer, por ejemplo, del Presidente, y no despeja las dudas ni las incertidumbres, sino que, por el contrario, las multiplica, las aumenta. Y esto me parece que es lo que estamos viendo en la política doméstica, donde hasta aquellos sectores más del núcleo duro, cercanos al presidente Milei, están realmente muy preocupados.
Entonces, ¿es el peronismo?
Yo creo que la alternativa es el peronismo. Lo que pasa es que hoy es imposible determinar qué peronismo.
Claro, ¿qué es ese peronismo? ¿Qué queremos decir cuando hablamos del peronismo?
Lo que pasa, Jorge, es que estamos acostumbrados a anticipar y pedirle a la oposición, en este caso, un programa o candidatos potables para los mercados. Y, en realidad, la operación no es así, con alguna excepción que ya te voy a aclarar. En general, cuando se trata de la reelección de un gobierno, no se plebiscita el modelo opositor ni tampoco se plebiscita el candidato opositor. Es el Gobierno de turno el que pone en juego su plan económico, su modelo económico, y la gente vota a favor o en contra en función del rendimiento, en función de si, por ejemplo, las familias argentinas mejoramos el nivel de ingreso o la capacidad de compra.
Ahora, ¿la excepción cuál sería?
Lo que vimos en la elección de primera vuelta en Brasil, lo que vimos en la elección, por ejemplo, de octubre del año pasado en la Argentina, es un voto contra la evidencia, un voto contra la empiria. Lula bajó la inflación, sacó a millones de la pobreza, mejoró la clase media en Brasil y, sin embargo, hubo un voto castigo a Lula en la primera vuelta. Acá también, el año pasado, tuvimos una elección en la cual, a priori, la economía estaba muy mal y la gente quería aplicar un voto castigo a Milei y, a último momento, votó a favor, contra toda evidencia. Creo que ese es el punto, quizás, que me lleva a la reflexión y a la duda, y además a administrarla como una eventual hipótesis electoral. ¿Cuánto de ese voto contraintuitivo o contraidentitario vamos a tener el año próximo? Esa es la raíz del voto del núcleo duro de Milei. Ya no es un voto que originalmente Milei se caracterizaba por tener o contener: el voto antipolítica, anticasta, anticorrupción. Hoy, el voto de Milei diría que es en un 90% antiperonista puro, que se va a guiar, básicamente, por la potencialidad que tenga Milei de ganarle al peronismo, sin poner en juego, por ejemplo, la economía.
Y, en ese sentido, ¿el antiperonismo es más fuerte que el antimileísmo? ¿Se dice antiperonismo o anticorrupción? ¿O antikirchnerismo?
Mirá, primicia para vos.
Dale.
Nosotros lo medimos todos los meses, pero este mes el antiperonismo cotiza en un 40%, el antikirchnerismo cotiza en un 45% y el antimileísmo cotiza en un 54%. Es decir, si se definiese por las antinomias, yo te diría que Milei tiene serios problemas para una eventual segunda vuelta. Conserva una chance en primera, siempre y cuando se dé que Milei pueda estar en el 40% o un poquito más y la oposición dividida, sin llegar al 30%.
¿Y cómo ves el peronismo? Cuando decís la oposición dividida, ¿es decir, nuevamente el peronismo dividido?
Mirá, veo que, sin duda, es una alternativa electoral. Creo que la unidad, en principio, debiera ser el camino el año próximo. Yo he aprendido con el paso de los años y la experiencia: el peronismo en los años pares se pelea y en los impares se arregla. Es como que la idea de estar cercano al poder amalgama, le da cohesión. Eventualmente, tendríamos que esperar algo parecido. Lo que pasa es que todavía no sabemos si se va a votar con PASO o sin PASO, que es una herramienta, yo te diría, crítica tanto para el peronismo como para el oficialismo. Pero para el peronismo más, porque unas PASO les permitirían, de alguna manera, determinar ganadores y perdedores sin demasiado trauma. Creo que eso sería algo interesante. Por eso el Gobierno quiere bloquear las PASO. Pero el Gobierno no se da cuenta de que también se puede autoinfligir un daño importante.
Bueno, ahí va, Gustavo, porque en esa contraevidencia aparece todo el Gobierno detrás de que no haya PASO. Ahora, esto lo puede colocar en una situación de perder en primera vuelta, aunque parezca contraintuitivo, porque lo que estamos viendo en todas las elecciones es que, cuando hay una diferencia entre primera y segunda vuelta, o sea, un mes o menos de un mes entre una elección y otra, el resultado de la primera elección genera miedo y una contrarreacción para la segunda. Es decir, en líneas generales, quien pierde en primera mejora su situación en segunda. Concretamente, lo vemos en el caso de la provincia de Buenos Aires, en septiembre del año pasado y luego en octubre, y hoy lo estamos viendo con Lula. Perdió por dos puntos de diferencia y hoy parece que están codo a codo. Es decir, el miedo que genera Bolsonaro empieza a ser un elemento electoral. ¿Puede ser que, si hubiese PASO y el Gobierno, por ejemplo, no perdiese en las PASO, se produjera un efecto como el de octubre del año pasado? Y si, al revés, fuera a debutar en primera vuelta, ¿podría perder esa primera vuelta, con el riesgo de que, si el peronismo pierde en primera vuelta, después...?
El problema que tiene el Gobierno es que cree que el artefacto del miedo es factible de moverlo de un lado al otro a piacere. Y, en realidad, hoy el que genera más temor, más miedo, es el propio Gobierno, Jorge. Ahí veo yo una dificultad, porque cuando el peronismo no avisa que viene ganando, el votante antiperonista, por lo general, tiene una tendencia a estar tranquilo. Ahora, cuando el peronismo te avisa en una primaria que puede ganar, o que te puede ganar, bueno, ahí el votante antiperonista se activa de una manera importante. Fijate vos, porque las dos experiencias presidenciales previas, 2015 y 2023, fueron así. El peronismo amenazó en las PASO y, en primera y en segunda vuelta, el antiperonismo impuso condiciones. Ahora, ¿cuál es el riesgo que corre el Gobierno? El Gobierno puede tener un escenario muy parecido al de 2019. Imaginate, Jorge, si fuésemos a votar el año que viene sin PASO,¿Cómo le hubiera ido a Macri en agosto de 2019, directamente votando en octubre? Una derrota por 15 puntos...
Hubiera sido irremontable.
No solamente irremontable, sino además catastrófico para la gobernabilidad de su gobierno. Y creo que, en este caso, la gente que está alrededor del Gobierno, que está pensando en términos estratégicos, no tiene en cuenta esta opción. Creo que se lo escuché a Ritondo como una de las pocas voces dentro del oficialismo planteando: “Che, mirá, esta herramienta, las PASO, a nosotros nos sirve”. Las PASO sirvieron para ganar dos veces. Entonces, me parece que ahí hay un elemento que el Gobierno no está teniendo en cuenta. Insisto, quieren bloquearle al peronismo la posibilidad de que armonice su identidad electoral, pero no se dan cuenta de que se pueden perjudicar de una manera bastante importante también.
O sea, ¿es un error estratégico eliminar las PASO para el Gobierno?
Sí, para mí sí. Uno más. Uno más porque, además del... Me dirás clásico, ¿no?, en mi postura. Pero toquetear todo el artefacto electoral en la previa de una elección, a mí me parece que tiene mal gusto. En ese sentido, yo estoy con Jorge Macri, que planteó: “Hagamos todo, cambiemos todo, reformemos todo, pero para el 2031, no para el 2027”. Me parece que es interesante empezar a darle esa forma, que tiene que ver con el fondo, a pesar de que el Presidente tenga otra idea.
Gustavo, recién decía Ernesto Sanz: el PRO o los dos Macri tienen que decidir si quieren un partido que consolide ganar la Ciudad o si quieren ser un partido nacional. Si quieren ser un partido triunfante en la Ciudad de Buenos Aires, hegemónico en la Ciudad de Buenos Aires, o quieren ser un partido que, aunque pierda, tenga nivel nacional. Le podemos decir lo mismo al cordobesismo. No sé si preguntarle lo mismo a Pullaro.
Estamos en una era donde no hay más estructuras nacionales, más que el Gobierno. Tiendo a creer que, desde la irrupción de Javier Milei como figura central, las identidades de los ciudadanos, las identidades o la representación política nacional quedaron como suspendidas en el aire, fragmentadas casi como nunca antes en la historia. Y es probable que tengamos una dificultad muy grande en ese sentido para construir una nueva identidad política nacional. Lo vemos. A ver, la única identidad superviviente es el peronismo, pero ya viste los enormes problemas de relación que tienen entre sí. Eventualmente, la identidad es clave. ¿Qué tiene que ver, por ejemplo, la identidad del conurbano del peronismo con la de Salta, con la del peronismo salteño, o con la identidad del peronismo fueguino? Muy poquito. Es muy ambacéntrica esa imagen. Y creo que eso ha quedado ya como una cuestión vieja, anticuada, que no representa prácticamente a nadie. Ese es el desafío de los constructores, de los armadores y de los estrategas del peronismo, que tienen que amalgamar. Mirá, desde Victoria Tolosa Paz, Michel, que me parece que también es una figura interesante, Máximo Kirchner, te diría Sergio Tomás Massa, Cristina Kirchner, aun con la proscripción electoral que pesa sobre su figura política, y Axel Kicillof, que tiene cada vez más nitidez política en términos electorales, hoy el peronismo tiene por delante la posibilidad de regresar al poder. Pero creo que la sociedad argentina, vos sabés, todavía no le ha levantado el perdón, no le ha levantado el castigo que le impuso votando a Milei. Porque creo que la sociedad argentina ve con respeto al peronismo, pero no sé si lo va a votar en términos masivos. Al menos no lo vemos hoy. Nadie está preparado para ganar en primera vuelta, ni los números lo indican. Así que, eventualmente, vamos a una elección...
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A la una te escucho vos, y lo que queda es que parecería que, no sé, que en una escala del uno al diez, hay seis o siete posibilidades de que el Gobierno salga derrotado de las próximas elecciones.
Es más probable eso, sin descartar que Milei pueda conservar el poder.
Claro, digamos, si fuera seis a cuatro, de cualquier forma tiene oportunidades, inclusive si fuera siete a tres. Ahora, esa no es la mirada que tienen los mercados, ¿no? O los empresarios argentinos; no me refiero a los mercados financieros.
Bueno, yo creo que el círculo rojo tiene una mirada muy sesgada, muy aspiracional, de lo que les gustaría y no de la realidad política argentina. Creo que los experimentos apoyados por el círculo rojo no han funcionado bien, justamente porque carecen de esa mirada, de esa bajada a tierra, de ese cable a tierra tan necesario para ver con equilibrio la realidad política. No obstante, yo creo que el círculo rojo también tiene un rol muy importante: construir hacia adelante un posmileísmo que pueda incluir esta mirada tan interesante, tan importante y tan determinante de los mercados, pero sin excluir al 90% de la sociedad argentina.
Gustavo Córdoba, muchas gracias. Y nos quedamos con la primicia.
Hay un 40% antiperonista, un 45% antikirchnerista y un 54% antimileísta.
Muchísimas gracias por la primicia.
Al contrario.
LMM