La iglesia católica como CGT de los pobres según uno de los triunviros de la CGT, Jorge Solá

Jorge Solá respaldó el mensaje del arzobispo Jorge García Cuerva y sostuvo que tanto la Iglesia como la CGT deben intervenir frente al deterioro social: “Necesitamos interlocutores válidos en la política”.

La reforma laboral impulsada por el gobierno de Javier Milei en 2025 busca modernizar y flexibilizar el régimen laboral argentino Foto: Noticias Argentinas

Jorge Solá coincidió con la idea de que la Iglesia Católica se está convirtiendo en una “CGT de los pobres” y aseguró que existe una mirada compartida entre ambas instituciones frente al deterioro social. “Coincidimos en el diagnóstico respecto de las realidades de los que menos tienen”, sostuvo en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190); y remarcó que tanto la Iglesia como el movimiento obrero tienen “responsabilidades para tratar de conciliar caminos de diálogo, pensando en la amistad social y en el bien común”.

Jorge Solá es dirigente sindical que se desempeña como secretario general del Sindicato del Seguro e integra el triunvirato de conducción de la CGT junto a Octavio Argüello, de Camioneros, y Cristian Jerónimo, del Vidrio. Es abogado graduado en la Universidad Nacional de Rosario, con un posgrado en Sociología y Ciencias Políticas en Flacso. También se ha desempeñado como profesor en Ciencias Biológicas. Recientemente participó de la presentación de la primera Feria de Libros Sindical y del Mundo del Trabajo organizada por Incasur. 

En la columna de hoy, dedicada a la homilía del Tedeum de ayer del Arzobispo de Buenos Aires, decíamos que la Iglesia Católica se está convirtiendo en la CGT de los pobres. Me gustaría su reflexión sobre la homilía de ayer del Arzobispo.

Hay una coincidencia respecto de esa mirada. Nosotros, con García Cuerva, habíamos tenido una reunión en la conducción de la CGT hace poco más de dos o tres meses, donde efectivamente coincidimos en el diagnóstico que estábamos viendo respecto de las realidades de los que menos tienen, pero sobre todo con las responsabilidades que ayer, en la homilía, lo dejó muy claro el Arzobispo: que es la de la política y la de las instituciones sociales, entre las que nos sentimos parte, tanto la Iglesia como el movimiento obrero, la Confederación General del Trabajo, con responsabilidades para tratar de conciliar en eso que llamó caminos de diálogo, pensando en la amistad social, en el bien común.

Y en esas coincidencias me parece que ahí tenemos mucho para transitar. Volvemos a insistir con esto, que en eso es coincidente con lo de ayer: necesitamos interlocutores válidos en la política. Especialmente en el partido gobernante, muy especialmente, respecto del diálogo como herramienta, y también en todo lo que es la oposición, para construir un país que incluya no solamente a aquellos que tienen mayor poder adquisitivo, sino también, y muy especialmente, a los que menos tienen.

El ministro de Economía postergó el FAL, el Fondo de Indemnizaciones, hasta 2027 porque su implementación iba a generar un bache fiscal superior a 4,5 billones de pesos a la ANSES. O sea, el artículo más importante de la reforma laboral se postergó para el año siguiente. ¿Qué le indica? 

Es una consecuencia de un proyecto de ley que, en este punto como en tantos otros, no tuvo el análisis de los sectores que van a recibir los perjuicios, más que los beneficios, de una ley. Ahí no estuvieron sentados la mayoría de la inversión productiva, que son las pequeñas y medianas empresas, y mucho menos el sector de representación de los trabajadores. Por lo tanto, se tomaron decisiones sin mirar hacia qué iba a terminar golpeando. Y lo que termina golpeando es el salario diferido de los trabajadores que en el Fondo de Asistencia Laboral, le saca alrededor de 3.000 millones de dólares por año a los futuros jubilados.

Como esto es un sistema que lo han armado para que sea una búsqueda de inversiones financieras a través de la bolsa de valores, también le genera a ellos un hueco fiscal. Son los manotazos que a veces se hacen sin tener en consecuencia una política que incluya a todos. Está en línea con lo que se planteaba antes. ¿Qué es lo que se plantea? Esa falta de diálogo. El diálogo es lo que no se pone como decisión por parte del Gobierno, y las decisiones se hacen en forma inconsulta con los sectores que tienen que estar sentados allí.

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Por eso no tenemos un círculo virtuoso de la inversión productiva, de las industrias, por supuesto, de la creación de empleo. Es estar encerrado en un despacho, resolver las cosas y creer que con eso se soluciona el problema del país. El poder se tiene por un rato y hay que ser muy cuidadoso cuando se ejerce.

Puede ser también que, independientemente del argumento fiscal, esté un argumento jurídico: que se espera que a lo largo de este año haya una resolución final de los tribunales de primera, segunda instancia, tercera instancia y luego la Corte, para no llevar adelante una medida económica importante que luego tuviera que volverse atrás. ¿Tiene usted alguna expectativa o sospecha de que tenga alguna relación con la definición judicial respecto de la constitucionalidad de este artículo?

Sin duda, porque es uno de los que nosotros estamos cuestionando constitucionalmente ahora en el ámbito del contencioso administrativo, de ese fuero. Y que va a terminar en la Corte Suprema. Nosotros creemos que ahí hay inconstitucionalidad manifiesta, junto con tantas otras normas y artículos de esta ley. Y de tal modo se lo digo que también el empresariado lo ve de esta manera, porque lo que manifiestan es que hay inseguridad jurídica.

¿Por qué digo esto? Y es paradójico. Hay una ley sancionada por las dos cámaras, ratificada por el Poder Ejecutivo a través de la regulación de algunos de sus artículos, pero aun así está con la espada de Damocles de la inconstitucionalidad de muchos de ellos.

Llevarlo adelante, para cualquier empresario, podría significar básicamente pagar doble, como se dice en derecho: cuando se paga mal, se paga dos veces.

Y bueno, a veces, si llevan adelante esta ley que mañana da por sentado que es inconstitucional en algunos artículos, como el FAL, se van a terminar llevando por delante la necesidad de acordar que lo que se sancionó en la Legislatura termina siendo en contra de la Constitución Nacional.

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Usted es representante de una nueva generación de conductores de la CGT. Siempre se planteaba que la conducción de la CGT y de los distintos sindicatos era una gerontocracia, donde estaban las mismas personas que se repetían a lo largo de los años.

Nosotros vamos a tener la oportunidad de entrevistar aquí a uno de los máximos exponentes del movimiento sindical de los últimos 30 o 40 años, que es Luis Barrionuevo. Me gustaría: ¿qué mensaje le transmitiría usted a dirigentes como Barrionuevo desde una perspectiva generacional distinta?

Hay algunas coincidencias que tenemos con casi todos los dirigentes, más allá del tiempo que estén ejerciendo su lugar. ¿Cuál es la coincidencia? Que efectivamente la sociedad a la que representamos, que es la de los trabajadores formales e informales, independientes, ha cambiado. Ese mundo del trabajo ha cambiado y se necesita una mirada pragmática, con cambios discursivos, pero también con cuestiones fácticas para llevar adelante.

Y digo esto en dos cosas concretas. No solamente hay que sentirse interpelado por esta sociedad, que interpeló a la clase política, pero también a la clase dirigencial toda, sino también escuchar muchísimo ese mundo del trabajo que ya no es el del siglo pasado y darle respuesta. Esa respuesta que están necesitando: cómo se llega a ese poder adquisitivo que se tenía, cómo se llega a ese empleo con seguridad social que tiende a achicarse cada vez más, cómo se entienden las nuevas modalidades de trabajo.

Así que, a partir de eso, en ese sentido, y lo puedo decir por el propio Barrionuevo, con el que he hablado, pero también con Hugo Moyano, con Armando Cavalieri y con la gran cantidad también de dirigentes jóvenes, hombres y mujeres que se están sumando, ese es el camino que tiene como desafío la CGT. No es fácil, no es sencillo, pero efectivamente es algo que lo podemos lograr.

RM