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Padre Pablo Viola: “la pregunta es cómo llegamos antes que un arma a la vida de los chicos”

El sacerdote cuestionó el debate sobre la baja de la edad de imputabilidad y advirtió que el problema de fondo es la falta de oportunidades, educación y contención. Sostuvo que el Estado y la sociedad “llegan tarde” a la vida de los adolescentes y reclamó políticas de prevención y acompañamiento en los barrios.

16-02-2026-Padre Pablo Viola
El padre Pablo Viola fijó su postura respecto a la propuesta de bajar la edad de imputabilidad. | CEDOC PERFIL

En medio de la discusión por la baja de la edad de imputabilidad, el sacerdote Pablo Viola planteó una mirada crítica desde el trabajo territorial con jóvenes y personas en recuperación de adicciones. El religioso advirtió, en diálogo con el programa “6 en punto”, con la conducción de Julio Kloppenburg, que el debate público se centra en respuestas punitivas mientras se desfinancian políticas de prevención y contención.

En ese sentido, sostuvo que el desafío central es “llegar antes que la droga, el narco o el arma a la vida de los chicos”.

—Monseñor Rossi advirtió sobre la necesidad de una mirada distinta sobre los menores. ¿Cómo observa el debate por la baja de la imputabilidad?
—En primer lugar, me parece que es un modo de operar que la política tiene desde hace mucho tiempo y que roza la hipocresía. El mismo Estado y la misma sociedad que arrojan a los jóvenes —sobre todo de sectores vulnerables— al delito, luego reaccionan con dureza cuando esos jóvenes hacen algo que no nos gusta. Se habla de adolescentes y en realidad se habla de adolescentes pobres, de barrios populares. Entonces la pregunta que tenemos que hacernos es cómo hacemos para llegar antes a la vida de los chicos que un arma.

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—¿A qué se refiere con esa hipocresía?
—A que hoy es más fácil que un chico acceda al consumo, al narco o a un arma que a la escuela o a un club. Vemos el crecimiento del narcotráfico en los barrios y después nos sorprendemos cuando un adolescente aparece armado. La noticia termina siendo que tenía un arma y no que murió un adolescente. Eso se usa para justificar leyes y criminalizar a todos los jóvenes, sin abordar los problemas de fondo.

—¿Cuál debería ser la prioridad?
—Nosotros hablamos del círculo virtuoso de la prevención: colegio, capilla y club, las “3C”. Un niño más en la escuela es un niño menos en la calle. Creer que bajar la edad de imputabilidad o aumentar penas va a resolver los problemas estructurales es una mirada superficial que no aborda la realidad de la infancia y la adolescencia.

Jóvenes, soledad y redes sociales

—Hoy también se habla mucho de fenómenos virales como los jóvenes que se autoperciben animales. ¿Qué lectura hace?
—Ese fenómeno habla de la enorme soledad de los chicos. Si un niño cree que es un perro, lo que muestra es que no hay adultos acompañándolo. Es el fracaso del mundo adulto y del Estado para dar sentido y oportunidades. Después decimos que no nos vamos a hacer cargo de nada, pero sí les caeremos con todo el peso de la ley.

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—¿Cree que faltan políticas públicas en esta área?
—Claramente. Se han desfinanciado políticas de niñez, adolescencia y adicciones. En nuestro centro tenemos 250 personas en recuperación y el 80% no terminó el secundario. ¿Qué nos está pasando que no contenemos a nuestros jóvenes? El dinero que se piensa usar para perseguir o encarcelar podría destinarse a prevención y asistencia.

—¿Qué reflexión final le deja el debate legislativo?
—Estas leyes generan la sensación de que estamos haciendo algo, pero en el fondo no hacemos nada. Si hoy la punibilidad es a los 16 y la bajamos a 14, ¿en 20 años qué vamos a hacer? ¿Condenarlos antes de nacer? Es un círculo vicioso que responde al enojo social, pero carece de racionalidad. Todos los que trabajamos en los barrios decimos lo mismo: hay que fortalecer la comunidad y llegar antes que la droga y la violencia.