"Los países árabes el golfo se dieron cuenta que tener bases norteamericanas no los protege"
En diálogo con Jorge Fontevecchia, la politóloga e investigadora Susana Mangana analizó el impacto del conflicto en Oriente Medio, la crisis energética tras el bloqueo en el estrecho de Ormuz y el escenario político tras las intervenciones militares de Estados Unidos e Israel. "Es una victoria pírrica en lo militar, pero un fracaso estrepitoso en lo político", advirtió.
Las ramificaciones de los conflictos bélicos en Oriente Medio continúan desestabilizando los mercados energéticos y proyectando incertidumbre sobre la economía global. En esta entrevista para Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), la especialista en geopolítica del mundo árabe e Islam, Susana Mangana, ofrece un análisis crítico sobre la efectividad de las recientes acciones militares impulsadas por Estados Unidos e Israel frente a Irán y en la Franja de Gaza.
Susana Mangana es politóloga, docente e investigadora, experta en geopolítica de Oriente Medio, el mundo árabe y el islam. Desarrolla su actividad académica y de consultoría entre España y Uruguay, siendo una voz de referencia en los principales medios de comunicación de ambos lados del Atlántico.
Susana, muy buenos días, Jorge Fontevecchia la saluda. Muchísimas gracias. No sé si llegó a escuchar la parte final de la entrevista que estábamos realizando con el conductor de una de las fundaciones más importantes económicas de la Argentina, que asignaba a determinados problemas de la economía argentina la guerra, la continuación de la guerra y el aumento del petróleo. Y él era optimista respecto del futuro. Queremos consultarla a usted si mantiene ese optimismo y cómo se ve desde el otro lado del Atlántico realmente lo que está pasando.
Buenos días, Jorge. Bueno, efectivamente uno quiere ser optimista, pero evidentemente vemos que estas negociaciones, tanto entre la administración encabezada por Trump como también el gobierno o el régimen de los ayatolás en Irán, están muy estancadas. Por otro lado, tenemos también el sempiterno conflicto palestino-israelí con la situación dramática de crisis humanitaria en Gaza, pero además el rechazo ahora de Netanyahu al plan de 15 puntos presentado por Estados Unidos que comprometía a Hamas para un desarme, no incondicional, un desarme gradual. Bueno, pues esto todo hace pensar que realmente estamos en una situación una vez más de mucha volatilidad en Oriente Medio y eso acaba reflejándose en los mercados, sobre todo en los mercados energéticos, como hemos visto a raíz de esta guerra contra Irán y lo que ha sido el cierre, el bloqueo del estrecho de Ormuz, primero por parte de Irán y luego el bloqueo impuesto por Estados Unidos. Con lo cual yo soy un poquito más cautelosa, no veo con tanto optimismo el futuro cercano porque me parece que todavía hay vaivenes por llegar. Estamos muy atados a lo que son las fechas electorales, tanto de medio término para Trump en Estados Unidos como también ahora en octubre para el premier israelí, con lo cual habrá que ver qué resultado arrojan esas urnas primero que nada, Jorge.
Eso iría a preguntarle. Si imaginemos un escenario donde Trump pierde las elecciones a fines de octubre, comienzo de noviembre —día 3 de noviembre para ser preciso—, y Netanyahu lo mismo, ¿cómo se modifica el cuadro de situación en ese caso?
Bueno, a ver, yo creo que aquí hay que tener claro que Estados Unidos, más allá de si tiene una administración demócrata o republicana, Jorge, va a seguir apoyando a su aliado en Oriente Medio, que sigue siendo Israel. Después tienen excelentes vínculos, también muy interesados, con países árabes, monarquías petroleras, como por ejemplo Emiratos Árabes Unidos o Arabia Saudí, o por ejemplo el propio Catar, mediador en toda esta crisis y toda esta situación que hay entre palestinos —en Gaza sobre todo, Hamas— e Israel. Pero yo creo que esencialmente no va a cambiar la política exterior de Estados Unidos hacia Israel y hacia Oriente Medio; no va a cambiar drásticamente, sea un presidente demócrata o republicano. Otra cosa son las formas. Ya sabemos que Trump adolece de las mismas, y además es un hombre que prefiere negociar bilateralmente y no acudir al multilateralismo. Pero en ese sentido yo no creo que vaya a haber un gran cambio si no hay una ruptura entre lo que es Israel... Netanyahu ahora rechazando ese plan de paz estadounidense presentado con esos 15 puntos, que como digo, hasta ahora parecía que siempre la pieza clave era el rechazo de Hamas al desarme. Ahora Hamas se compromete a ese desarme, no incondicional, pero sí gradual, a inutilizar sus armas, a dejarlas en un depósito... Pero claro, a falta de un inventario de saber qué armas tiene y cuáles no, pues evidentemente todo esto está en el aire. Pero yo no avizoro, Jorge, ningún cambio esencial en la política exterior estadounidense hacia Israel y hacia la causa palestina en Oriente Medio.
Y finalmente, Susana, de suceder todo esto, ¿habría sido inútil desde el punto de vista de Estados Unidos —e inclusive no sé si desde el punto de vista de Netanyahu— todo este proceso militar bélico iniciado a principios de año, si finalmente el saldo que les deja es más una derrota que un empate?
¿Nos estamos refiriendo ahí, Jorge, a la guerra contra Irán o te estás refiriendo a la ocupación de Gaza? ¿A la guerra con Irán, verdad?
Y finalmente las dos cosas.
Bien. Empecemos, Jorge, con la guerra con Irán. Evidentemente esta guerra ha sido una guerra por elección, lanzada por Estados Unidos conjuntamente con Israel, pero es una guerra que puede ser una victoria pírrica en lo militar, pero evidentemente ha sido un fracaso estrepitoso en lo político. Porque no han conseguido ninguno de los objetivos declarados el 28 de febrero pasado: ni han derrocado al régimen de los ayatolás, ni han producido un cambio de gobierno en el país, tampoco han ido a salvar a las mujeres ni al pueblo persa, con lo cual todo eso que sabíamos que eran meros pretextos no se han cumplido, sino que ha habido un cierre de filas de la sociedad iraní en torno a su bandera. Es decir, lo que están defendiendo ahora es la integridad territorial del país, la soberanía, y no tanto ya los ideales de la revolución islámica, que pasaron a un segundo plano. Los persas —porque los iraníes son herederos de la cultura persa— son tremendamente orgullosos de su pasado, por lo cual no quieren ver su país bombardeado por Estados Unidos, por más que haya una mayoría silenciosa que no está a favor ni de los bombardeos, pero tampoco está a favor del régimen de los ayatolás. En cualquier caso, por ahora, lo que se mantiene es una resiliencia del régimen de Irán, que ha sabido adaptar el cuerpo, reconstruirse, y por tanto se han estado preparando casi cinco décadas para esta situación. En ese sentido, es una derrota política para Trump y por eso es que está buscando desde hace mucho tiempo una rampa de salida, Jorge. Otra cosa... que tampoco todo es victoria ni de color rosa para Irán, porque la semilla del cambio está bien plantada. Lo hemos visto con las masivas y muy abultadas protestas que ha habido, sobre todo de jóvenes, a raíz de la muerte de Mahsa Amini, la joven kurdo-iraní, en el 2022. Pero posteriormente en el 2025, cuando también el Mossad informó a Trump de que estaba la sociedad iraní lo suficientemente madura en la protesta como para poder derrocar al líder y entonces promover ese cambio de régimen, cosa que no ha ocurrido. Ha sido un fracaso. Pero por eso yo digo que estamos enquistados en una situación de ni guerra ni paz, y también muy engañado Trump por una diáspora, sobre todo iraní en Los Ángeles, que vitoreaba a Reza Pahlaví, al príncipe Mohammad Reza Pahlaví, el hijo del último Shah, del último emperador, que lleva 47 años en el exilio, que es un outsider para el país y que realmente se ha tirado varios tiros en el pie porque ahora es un traidor para la patria. Esa diáspora tampoco es homogénea. No todos los iraníes piensan igual. Hay 100 millones, prácticamente entre 90 y 100 millones de persas residiendo dentro de Irán, y como digo, no todos están a favor del régimen, pero por supuesto ninguno está a favor de ser bombardeado. Y miran con muy malos ojos a esta diáspora iraní que estaba vitoreando y jaleando esos bombardeos lanzados por Israel y por Estados Unidos. Para empezar, eso en cuanto a la guerra con Irán. Y tenemos la situación de incertidumbre en el estrecho de Ormuz, porque ya sabemos que Irán conoce su geografía, no la ha descubierto ayer con la guerra y por tanto sabe cuál es el grifo, cuál es la manija, cuál es la forma de presionar, ¿verdad?, tanto a Occidente como a la propia administración estadounidense que ya descartó tempranamente una invasión. Con lo cual, solamente con bombardeos aéreos no puede ganar esta batalla, esta guerra contra Irán. Y luego tenemos la situación caótica en Oriente Medio con lo que es la causa palestina. Es decir, tenemos entre un millón y medio, dos millones —tampoco tenemos un censo al día de hoy de cuántos son los palestinos que quedan dentro de la Franja de Gaza que está ocupada—, dos tercios de esa estrecha y pequeña Franja de Gaza está ocupada militarmente por las fuerzas israelíes. Con lo cual, están allí atrapados. Contra el mar, contra el Mediterráneo, pero realmente viviendo una situación muy indigna y en lo que ya se conoce a nivel internacional —y así hay declaraciones muy fuertes de informes de Naciones Unidas— como un genocidio y como masacres perpetradas contra el pueblo palestino. Como una limpieza étnica, porque ha habido voluntad de terminar con la cultura, con la identidad, y obligar al traslado forzoso de esas personas a otros países, sea Jordania, sea Egipto, cosa que rechazan los países árabes.
Arabia Saudita, Turquía y Pakistán firman un inédito acuerdo de defensa regional
Y lo triste aquí es que la comunidad internacional, empezando por las grandes potencias, no solo Estados Unidos, pero también Canadá, Reino Unido y por supuesto la Unión Europea de los 27 —que está muy desunida, que no ha logrado consensuar una respuesta diciéndole a Israel que no todo vale, que incluso en la guerra hay normas que cumplir y que por tanto no iban a tolerar su impunidad cada vez que aumentaba el nivel de acoso, hostigamiento y de masacres perpetradas en Gaza—... Tenemos más de 75.000 víctimas, 75.000 fallecidos. Esto es un saldo trágico y yo creo que la imagen de Israel en el mundo se ha deteriorado muchísimo. Y eso es algo que también preocupa a buena parte de la sociedad israelí, que ve que realmente ha habido una derechización en la política israelí y sabemos que Netanyahu es rehén de los votos de la extrema derecha, que sí exige no ceder ni un ápice de tierra a los palestinos, no ceder a las presiones de Washington —aunque sea su mejor aliado en el mundo—, y por tanto no quiere una retirada de las tropas de la Franja de Gaza. Con lo cual este plan de los 15 puntos parece que está abocado una vez más al fracaso si no hay una mayor coacción por parte de Trump a Netanyahu, porque es el único que puede presionar a Israel. No lo puede hacer Qatar, no lo puede hacer ni Egipto ni Turquía. Por eso decía yo que no soy tan optimista en cuanto al futuro inmediato.
Susana, ¿qué significa al mismo tiempo —si tiene alguna conexión, si es una consecuencia de esta guerra en Irán y los sucesos en la Franja de Gaza y eventualmente en el Líbano— este acuerdo entre Arabia Saudita (uno de los países que usted mencionaba recientemente en su análisis), Turquía y Pakistán, que comparten la misma parte de la religión musulmana?
Bueno, a ver, aquí hay que entender que Arabia Saudí, como Emiratos Árabes Unidos, o Kuwait, Omán, Qatar especialmente, han constatado que el hecho de albergar bases norteamericanas, Jorge, no les ha evitado la retaliación, la represalia iraní. Y por tanto se han dado cuenta de que son rehenes de esa ayuda en lo militar que le prestaba Estados Unidos, a cambio de ellos suministrar a un precio constante y siempre a un ritmo constante también la llegada de ese petróleo, de ese oro negro; pero ahora lo que están practicando es el hedging estratégico. Esto quiere decir no poner todos los huevos en la misma canasta, sino amplificar sus alianzas con países con los que comparten un vecindario, como es Turquía, como puede ser Irán —porque Irán también es un país vecino—, o Pakistán, que es otro país musulmán que ha ido destacándose por cada vez más querer ejercer un rol como mediador regional. Con lo cual yo creo que estamos viendo que Oriente Medio se vuelve cada vez más multilateral, a pesar de que ese multilateralismo ha sido muy castigado, muy maltratado, en las dos administraciones dirigidas por Trump. Pero esto es lo que quiere decir: que los países árabes se han dado cuenta de que tienen que ampliar su red de alianzas y no solo depender de la ayuda exterior que pueda llegar de Estados Unidos, porque ha sido una trampa mortal. La guerra con Irán ha sido el blanco de la retaliación iraní, que ha atacado bases militares estadounidenses en su territorio, pero también infraestructura vital, sobre todo a nivel de energía.
Susana Mangana, muchísimas gracias. Muy didáctico, muy claro, la felicito. Un gusto escucharla.
Gracias a ustedes por el interés desde Argentina. Y que sepamos que este tipo de crisis y guerras ocurren en Oriente Medio, pero siempre tienen un coletazo que impacta en el Sur Global, también en Argentina o en la propia Unión Europea. Muchas gracias.
Muchas gracias.
MEG
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