Debate en el Senado

Mano derecha de Bullrich en Diputados sobre Ley de Tierras: "Hay dificultad porque hay un Congreso balcanizado"

El diputado nacional repasó los fundamentos de la propuesta oficialista para elevar al 25% el límite a la venta de tierras a extranjeros y analizó la complejidad legislativa para construir consensos en un Congreso fragmentado. Asimismo, fundamentó la necesidad de confluir en un espacio electoral común hacia 2027 y mantuvo un tenso cruce sobre los límites entre la diplomacia y las afinidades personales, en un contexto donde Patricia Bullrich debió acordar modificaciones con bloques dialoguistas tras el rechazo de gobernadores aliados para avanzar en el recinto, manteniendo el resto del proyecto sobre expropiaciones, desalojos y manejo del fuego.

Damian Arabia Foto: X @DamianArabia

En una entrevista en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190)., el diputado nacional Damián Arabia —referente del equipo técnico de Patricia Bullrich en la Cámara baja— analizó el proyecto oficial que modifica la Ley 26.737 de Régimen de Protección al Dominio Nacional sobre la Propiedad, Posesión o Tenencia de las Tierras Rurales. Frente a un Congreso fragmentado en múltiples bloques, el legislador defendió la apertura constitucional a las inversiones extranjeras e hizo una lectura crítica sobre el sistema de partidos en la Argentina. Asimismo, ratificó el proyecto de reelección del presidente Javier Milei y fijó postura en relación con los condicionantes geopolíticos y el vínculo bilateral con Brasil.

Daminán Arabia es licenciado en Ciencias Sociales por la Universidad de Palermo y dirigente político. Se desempeña actualmente como diputado nacional por la Ciudad de Buenos Aires. Durante el gobierno de Mauricio Macri trabajó en el Ministerio de Seguridad como director de Control de Integridad de las Fuerzas Federales. Fue miembro del PRO, pero en 2025 se integró plenamente al oficialismo de La Libertad Avanza. Desde febrero preside la Comisión del Mercosur de la Cámara de Diputados.

Damián, muy buenos días. Faltaría decir, además, una de las personas de más confianza de Patricia Bullrich, quien enfrenta el debate por la ley de tierras. El equipo técnico del Ejecutivo presentó modificaciones a la Ley 26.737, pasando del 15% al 25% el tope máximo de tierras que podrían ser adquiridas por extranjeros. Me gustaría conocer tus múltiples evaluaciones sobre la ley en sí misma y sobre las dificultades. ¿Qué es lo que lleva Patricia Bullrich al Senado para lograr que se apruebe? Te escuchamos con atención.

¿Qué tal, Jorge? Muy buenos días. Bueno, antes que nada, gracias por escucharme y por invitarme a conversar contigo. Te lo abordaría desde dos perspectivas: la primera, si se quiere, una más legal, jurídica y técnica; y la otra, un poquito más política. Desde el punto de vista legal y jurídico, lo primero que hay que decir es que la actual discusión sobre la ley de tierras es sobre una norma del año 2011, que fue sancionada durante el gobierno de Cristina Kirchner. Dicho de otra forma, durante casi 200 años la Argentina no tuvo un régimen nacional de limitación a la propiedad de extranjeros, y no por eso fuimos menos soberanos, ni la patria se vendió, ni se llevaron el agua, ni ninguna de estas cosas. Muy lejos de eso, el artículo 20 de nuestra Constitución Nacional establece explícitamente que los extranjeros gozan, en el territorio de la Nación, de todos los derechos civiles: pueden poseer bienes raíces, comprarlos, venderlos y llevar adelante sus actividades. Así que creo que, desde el punto de vista constitucional y de las bases de nuestros padres fundadores, la Argentina siempre fue un país abierto al mundo. Muchos de nosotros tenemos abuelos, tíos, bisabuelos o tatarabuelos que alguna vez fueron extranjeros y vinieron a poblar nuestro país, a trabajar nuestra tierra. Me parece que eso, desde un punto de vista jurídico, técnico y también filosófico, es importante rescatarlo. Luego estaba la cuestión que vos mencionabas, que es la dificultad política. Hoy el Congreso de la Nación es un Congreso balcanizado: en la Cámara de Diputados tenemos 25 bloques y en el Senado de la Nación la senadora Bullrich enfrenta una situación similar, donde el oficialismo cuenta con 20 senadores, la Unión Cívica Radical con 10 y el PRO con 3, además de los bloques provinciales. Naturalmente, llegar a consensos es difícil en un Congreso tan balcanizado. Lo que termina dándose es una negociación política en donde vos, de lo ideal a lo posible, terminás eventualmente cediendo, independientemente de que quizás la voluntad sea otra.

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Me resulta muy interesante el calificativo de "balcanización" de los bloques, tanto en Diputados como en Senadores. ¿Es un espejo de lo que sucede en el campo político? ¿Es una especie de adelanto de lo que puede suceder en 2027, esta fragmentación en tantos bloques?

A mí me parece que, más que lo que puede suceder a futuro, tiene que ver con lo que sucedió en el pasado. Es decir, la cantidad de bloques y esta fragmentación son producto de lo que ha ocurrido en la Argentina: hasta el año 2001, de una forma u otra, la Argentina tuvo —no un bipartidismo en el sentido más clásico ni politológico— dos grandes partidos. A partir del 2001, uno de esos grandes partidos, que fue básicamente la Unión Cívica Radical, se fragmentó: bajó la cantidad de senadores, gobernadores y diputados. Hubo una fragmantanción muy fuerte y el peronismo, en cambio, se hegemonizó. Entonces el Partido Justicialista dejó de ser uno solo para pasar a tener muchos espacios, y todavía nos cuesta recomponer ese sistema bipartidista o bicoalicionista. Esto le pasa a muchos países de la región: es el caso chileno, es el caso brasileño; no así el uruguayo, que es una excepción a la regla. A mí me parece que uno de los desafíos que tenemos en la política argentina es lograr recomponer el sistema de partidos políticos. Esto es algo que vengo discutiendo hace muchos años: tenemos más de 450 partidos en la Argentina, entre nacionales y provinciales, y eso, lejos de fortalecer el sistema de representación, lo debilita y confunde a la hora del momento electoral.

Siguiendo con tu formación académica y política: ¿imaginás que al momento de las elecciones el año que viene, más que una foto del pasado o una proyección del futuro, se van a alinear en esas dos coaliciones, en una especie de bicoalicionismo como dos formas de tener una representación de lo que es la Argentina?

Más que lo que creo que puede llegar a pasar, te digo lo que desearía que pasara: que, por lo menos de este lado del muro, eso ocurra. Yo creo que todos los que pensamos más o menos parecido —aún con matices, diferencias y discusiones, pero compartiendo la idea de una Argentina abierta al mundo, que comercia y que no tiene estas discusiones de un nacionalismo berreta, sino que quiere que la gente venga a invertir y que el país progrese— estemos todos juntos. No es una locura pensarlo, creo que es factible y que hay que trabajarlo. También requiere de humildad y de grandeza, lo cual no siempre es fácil en la política ni en ningún ámbito de la vida. Pero, como decía Churchill, soy optimista; no tiene mucho sentido ser otra cosa. Así que soy optimista.

En eso comparto, Damián. Recientemente, hace un par de semanas, apareció la idea de que el peronismo podía ir fragmentado. Vos dijiste: "Por lo menos deseo que vaya unido de este lado del muro". Del otro lado aparecieron ideas de que podía ir dividido, y entrevistamos a una persona muy cercana a Mauricio Macri, quien dijo que si el peronismo fuera unido, obviamente el PRO se alinearía con La Libertad Avanza; pero que si el peronismo fuera dividido, podrían llegar a considerar tener un candidato propio. Es decir, si el peronismo va unido y resulta una amenaza en el balotaje, eso empujaría a la unión de este lado del muro. ¿Compartís que la posibilidad de unión de todo el espacio del centro a la derecha depende de que el otro espacio del centro a la izquierda plantee una alternativa competitiva y, por lo tanto, reduzca las diferencias internas del centro a la derecha para unirse?

Yo creo que el peronismo tiene una dinámica que siempre es peligrosa como oferta electoral; nunca se puede pensar que el peronismo ya está terminado. Por la dinámica propia que tiene en la búsqueda del poder, es como una especie de agente vivo que permanentemente busca el poder e inventa fórmulas una y otra vez. Justo cuando pensabas que no tenían la oportunidad de volver a ganar, encuentran una forma y vuelven. Así que yo, independientemente del nivel de unidad que puedan tener —que será un problema que tendrán que discutir entre ellos—, jamás subestimaría su capacidad de ganar. Por eso me parece que lo más importante, más allá de las especulaciones o los partidos, son las ideas. Si nosotros compartimos ideas —y a mí me pasa en la Cámara de Diputados con mis colegas de La Libertad Avanza, pero también con mis colegas del PRO, muchos radicales y algunos provinciales— y votamos juntos las distintas leyes, ¿por qué nos vamos a presentar divididos electoralmente? Nunca creo que los egos personales puedan justificar la separación cuando hay coincidencia de ideas. No debiera ser así, y creo que es importante que, independientemente de lo que haga o no el peronismo, nosotros estemos juntos.

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Avanzo en el planteo. Vos viste que todos los balotajes en Latinoamérica en los últimos años se definen por muy poca diferencia de votos: 1%, 2%, a veces 0, algo. Entonces vos decís que nunca hay que subestimar al peronismo en un balotaje; que si fuera dividido en primera vuelta pero hubiera balotaje, iría sin duda unido. La pregunta es si en 2027 el escenario va a ser peronismo/antiperonismo, antikirchnerismo o antimileísmo. El Presidente tiene un porcentaje de imagen negativa alto y, al mismo tiempo, un núcleo duro muy fiel; tiene un rechazo bastante proporcional a la adherencia de su núcleo duro. Mientras tanto, Patricia Bullrich tiene menos rechazo. En un balotaje, si el planteo fuera antiperonismo/peronismo, o antimileísmo/antikirchnerismo, ¿no sería Patricia Bullrich mejor candidata para representar esas ideas que el propio Milei?

Más que responderte en abstracto o en la teoría, te respondería sobre la realidad: la propia Patricia Bullrich está trabajando por la reelección del Presidente y va a acompañar esa reelección desde el lugar que le toque. Plantear un escenario abstracto, por lo menos yo, no lo voy a hacer. Lo que sí pienso —y es una opinión absolutamente personal— es que los votos del balotaje del presidente Milei, ese 56% que sacó en 2023, se construyeron a partir de una primera vuelta en donde él obtuvo el 30% y Patricia Bullrich el 24%. De una forma u otra, lo han construido entre los dos, y me parece importante tenerlo en cuenta. Sobre todo, no hay que perder de foco que siempre hay núcleos duros y otros más blandos, y que la representación nos exige amplitud. Lo que tenemos que compartir son las ideas troncales; luego puede haber diversidad de opiniones sobre temas secundarios. Todos nosotros estamos trabajando por la reelección del Presidente, no por la persona en sí, sino porque creemos que en su reelección el proyecto político resultará victorioso.

Por último, Damián, vos presidías la Comisión del Mercosur en Diputados. Estamos frente al hecho diplomático más grave en la historia desde Itaipú. Me gustaría tu reflexión sobre los insultos del presidente argentino al presidente brasileño.

Sí, yo la presidí para la aprobación del acuerdo Unión Europea-Mercosur. Ahora no soy más el presidente de la comisión, pero igualmente te puedo dar mi mirada. Creo que, independientemente de los estilos y de las formas —yo tengo otros estilos y otras formas—, hay que recordar que el presidente Lula el año pasado visitó a la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner estando presa en su casa y la respaldó políticamente. Sin embargo, la Argentina no respondió con un gesto diplomático, porque los Estados y sus intereses están por encima de las actividades políticas de las personas y de los gobiernos de turno. A mí me parece que la reacción del gobierno de Brasil y del Estado de Brasil es equivocada. De vuelta: puede haber miradas distintas, yo puedo tener miradas distintas, puedo tener formas distintas y puedo tener interpretaciones distintas, pero una cosa son las opiniones personales de los dirigentes políticos y otra es la relación entre los Estados. La reacción del gobierno de Brasil me parece totalmente desacertada.

Perdóname, pero Lula no insultó al presidente Milei cuando vino a la Argentina, ni tampoco dijo, como dijo Milei de Brasil, que lo acusaba del delito de colocar mil millones de dólares en la campaña. Una cosa es ir y visitar a alguien y otra cosa es acusar al otro de delitos.

Pero, Jorge, visitar a la expresidenta Kirchner presa, que además no tiene una lógica de visita domiciliaria, sino que todos los días es una cosa distinta... termina no estando presna  siendo una provocación.

 ¿Cómo va a ser una provocación?

Independientemente de eso, no estoy valorando si puede hacerlo o no. De hecho lo hizo y nadie se lo impidió. Pero es una provocación,  y sin embargo el Estado argentino y el gobierno argentino no confundió la provocación personal que cometió el primer mandatario de Brasil con el vínculo que tienen los Estados.

Damián, ¿alguna vez estuviste preso?

No, por suerte no.

: Bueno, es algo distinto cuando uno está preso, y muchas veces preso políticamente. Es comprensible que él sienta, con alguien que fue presidenta cuando él también lo era hace 25 años, y que está presa, es mujer y es viuda, cierta empatía, dado que él también estuvo preso. Mínimamente, un concepto de solidaridad era visitarla, porque el presidente argentino en funciones cuando él estuvo preso, Alberto Fernández, fue a visitarlo.  Una cosa es ir a visitar a un enfermo o a un preso, y otra cosa es una declaración política. Obviamente es mi opinión y respeto la tuya, pero como soy más grande que vos, trato de contarte mi perspectiva porque a lo mejor te sirve para enriquecer la tuya. Ojalá así sea.

Bueno, no. Yo creo que la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner es una condenada porque nos robó a los argentinos, y así lo determinó la Justicia argentina. Por lo tanto, a mí no me merece ninguna consideración especial por ninguna de las características que mencionás. Sobre las consideraciones que tenga el presidente Lula hacia ella, es un problema del presidente Lula. Lo que yo digo es que las opiniones mías o del presidente Milei sobre Lula son opiniones personales; otra cosa es el vínculo entre los Estados. Es muy grave que el gobierno de Brasil, en cabeza del presidente Lula, interrumpa las relaciones normales entre dos Estados por opiniones personales. Esa es mi mirada.

Damián, ¿sos católico?

No, no soy católico.

¿Viste que está llegando el Papa, según se anunció oficialmente, León XIV?

Sí, lo he visto.

Viste que, por ejemplo, el papa Francisco, más allá de su edad, la única actividad que no cortaba personalmente era ir a confesar a los presos, y en líneas generales las más destacadas figuras de la Iglesia van a visitar a los reclusos e intentan que se arrepientan de lo que hicieron. ¿No hay un acto humano en visitar a un preso?

No importa lo que considere o no. Yo no iría a visitar a Cristina Fernández de Kirchner. Y no considero que sea un acto inhumano no ir a visitarla. No importa si todo el mundo va o no; yo no lo haría, porque le robó a los argentinos. Vos me hiciste una referencia de la edad; yo no te la hubiera hecho, pero ya que la hiciste, te hago la otra referencia: ¿sabés qué pasa, Jorge? A nosotros nos robó nuestro presente y nuestro futuro. A los jóvenes, yo vi a mis amigos irse de la Argentina por no tener presente ni futuro. Y eso es imperdonable; no tiene perdón. Ojalá encuentre el perdón en la Justicia Divina, es en  la justicia divina, en la cual entiendo que vos creés. Para mí, en la justicia terrenal, en la justicia argentina, es imperdonable. Así que no tengo ningún motivo para creer que la tenga que ir a visitar nadie. Independientemente de lo que considere Lula, estará en todo su derecho o no, pero es una cuestión personal. No por eso el Estado argentino interrumpió las relaciones normales entre la Argentina y Brasil, que es lo que sí hizo Brasil.

Te constará que estás hablando con quien condujo la redacción más crítica del kirchnerismo y que más lo padeció, mucho más que vos y que todos tus amigos. Simplemente lo que quería era hacerte reflexionar...

Bueno, no sé quién padeció más, Jorge. Yo no hago comparaciones: ni te digo que vos sos grande, ni que yo soy joven, ni quién padeció más.

Te estoy hablando de las redacciones. La que más padeció de las redacciones...

Sí, yo no tengo un periódico, así que seguro que la experiencia es distinta. Lo que vos viviste es tu experiencia y lo que yo viví es la mía. Pero te estoy hablando de otra cosa: no se interrumpen relaciones entre Estados y países hermanos, que además son principales socios comerciales, por opiniones o provocaciones. Por más que el presidente Lula vaya a visitar a la condenada expresidenta Cristina Fernández de Kirchner, el Estado argentino no interrumpió las relaciones. Eso es lo que debiera hacer el gobierno de Brasil. Esa es mi mirada y la de este diputado nacional.

Con todo respeto por la tuya. Desgraciadamente no pude influirte en nada; era mi objetivo simplemente ese. En una discusión siempre gana el que pierde, porque se lleva la razón del que gana, e intencionaba un intercambio para enriquecernos mutuamente. Te agradezco, Damián, como siempre.

Me parece buenísimo, creo que lo hemos logrado.

Bueno, me alegro. Te mando un abrazo y nos mantenemos en contacto.

Abrazo grande, Jorge.

 

MEG