Proyecto oficialista

Mario Ackerman: “La reforma laboral no ayuda a bajar el desempleo ni la precarización”

El jurista y profesor emérito de la UBA cuestionó iniciativa oficial y advirtió que el debate se trasladará del Congreso al Poder Judicial. "Esto termina en Tribunales con un reclamo inicial de una medida cautelar", afirmó.

Mario Ackerman Foto: colegioabogadosazul.org.ar

Mario Ackerman, especialista en derecho del trabajo, aseguró que la reforma laboral que se debatirá este jueves en la Cámara de Diputados "no ayuda a bajar el desempleo ni la precarización". En diálogo con Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190), sostuvo que el proyecto impulsado por el Gobierno fue redactado “sin consultar a nadie” y que “degrada la protección que dan las normas laborales”.  

Mario Ackerman es doctor y profesor emérito de la Universidad de Buenos Aires (UBA) y director de la maestría y de la carrera de posgrado de especialización en Derecho del Trabajo en la Facultad de Derecho de la UBA.  

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Néstor Sclauzero: ¿Qué impacto puede tener la nueva ley de modernización laboral en lo político y también en lo concreto?

Para no mezclar las aguas y hablar de lo que yo puedo hablar con algún fundamento, yo voy a sacar lo que yo creo que está pasando políticamente en Argentina. Yo no soy neutral en esto, ninguno de nosotros lo es, pero más allá de lo que uno piense, si le va a ir mal o le va a ir bien al Gobierno en esto, yo creo que sí va a sacar la ley porque tiene los números, pero lo que viene ahora es el debate jurídico. Han hecho una ley a las corridas, prácticamente sin debate, sin consultar a nadie, se hablaron entre ellos. Aprovecharon el consenso que tiene el gobierno después de la ratificación de las elecciones del año anterior, y vinieron por todo, un poco repitiendo aquella frase de una presidenta que ahora está presa. Fue "por todo" y terminó así.

La pregunta es qué quieren hacer, qué modelo de sociedad quieren construir con estas nuevas normas laborales. El modelo laboral que se está construyendo con esta reforma es un modelo de sumisión. Es decir, en la relación de trabajo el trabajador siempre está por debajo del empleador. Hay uno que manda, hay uno que obedece, y esta es la lógica de la relación de trabajo. Todo el Derecho del Trabajo fue construido para evitar que el empleador abuse de su posición jerárquica. Estas son todas las reglas para parar al empleador, para que no sienta que tiene la suma del poder público y pueda hacer lo que se le da la gana. Para esto se construyen normas laborales, que es la Ley de Contrato de Trabajo y un montón de cosas más, y se diseña un modelo sindical que le dé el apoyo colectivo al trabajador, sumado a esto, un Poder Judicial independiente.

Este Gobierno, como si fuera un blitzkrieg de la guerra, atacó los tres frentes al mismo tiempo: destruye la justicia del trabajo de la Capital, destruye el poder sindical y degrada la protección que dan las normas laborales. Todo con un argumento falso, que es que esto es para terminar con el trabajo en negro y para bajar el desempleo. La reforma laboral no ayuda a bajar el desempleo ni la precarización. No hay una sola norma en la ley que ayude a bajar el nivel de desempleo, que formalmente es bajo, porque adentro de desempleo se cuenta como no desempleado a un montón de cuentapropistas, a los chicos estos de las plataformas, en fin.

Y tampoco va a combatir el trabajo en negro porque el trabajo en negro que se da, sobre todo en las PyME, es un mecanismo de defensa, porque no pueden dejar de pagar impuestos, no pueden dejar de pagar la luz, no pueden dejar de pagar el alquiler. Lo que pueden hacer es tratar de evadir un poco pagando salarios en blanco y en negro. Pero eso no lo resuelve la ley, por más que haga un blanqueo y baje un poco las contribuciones patronales, no en el 85%, como dijo el ministro de Economía. Eso es falso, no sé de dónde sacó ese número. Nadie encuentra fundamento para esto.

Pero la realidad es que los problemas del empleo en la Argentina los tenemos, y los problemas del trabajo en negro los tenemos, como lo acaba de mostrar este episodio lamentable de hoy a la mañana. FATE cierra no porque los trabajadores tengan condiciones de trabajo extraordinarias o porque el costo laboral es insoportable. FATE cierra porque no puede competir con los neumáticos importados. FATE no importa, FATE produce lo propio. Hay otras fábricas argentinas de neumáticos que importan, que si fabrican acá cuando les conviene importar, importan y venden porque tienen toda la cadena de distribución. Con eso no se puede competir. Entonces, ¿qué hace FATE? Baja la persiana y dice: "Señores, así yo no puedo jugar a esto.

El Gobierno acentúa esto todos los días con un dólar que solo sirve para viajar, para comprar en el extranjero. Los que podemos viajar lo celebramos, pero esto lo pagan los demás, los que no viajan. También abriendo las importaciones, eliminando las barreras a la importación y manteniendo un mercado interno de consumo cada vez más bajo. Y así, ¿quién va a producir en Argentina? ¿Quién va a contratar trabajadores, por muy baratos que se los ofrezcan? Y con este argumento han destruido las bases mínimas, han arrasado con la protección mínima que tienen los trabajadores. Han eliminado la protección contra el despido arbitrario, que es una garantía constitucional.

Ahora lo que tiene que decir el jurista es: "Ojo que ahora el debate se traslada del Congreso al Poder Judicial". Esto termina en Tribunales con un reclamo inicial de una medida cautelar. Yo no creo que prospere por las características que está dando, pero inmediatamente después, cada vez que el empleador quiera hacer uso de estas nuevas ventajas que le da la legislación laboral, va a terminar en Tribunales y va a tener más juicio, y van a decir: “Esto es la industria del juicio”. No es la industria del juicio, es el abuso de poder. Es una norma hecha, ni hablar del mamarracho que quisieron hacer con esto del régimen de licencia por enfermedad.

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NS: Por un lado, hay una discusión con el tema impositivo, que también influye en las importaciones, la cuestión puntual de la carga que tienen las empresas para mantener a un empleado en blanco. El otro tema es saber si, en una economía que tiene los niveles de actividad que hoy estamos viendo, es el momento para hacerla desde el punto de vista del sector, o quizás más es un hecho político, porque hay que reconocer que el Gobierno ha logrado consensos y la opinión pública hoy no le está dando la espalda. Entonces, ¿cómo conciliar eso entre los empresarios que dicen “si tengo menos impuestos puedo conseguir más gente” y entre aquellos empresarios que dicen “con el nivel de importación que se abre no puedo generar trabajo”?

Usted me plantea tres temas diferentes. Sobre el impositivo, esta reforma laboral curiosamente venía con una reforma impositiva importante y una baja del Impuesto a las Ganancias. Todo esto se fue quedando en el camino porque apareció la otra discusión, y es que esto es sacarle la plata también a los gobernadores. Esto quedó ahí, así que no sé hasta dónde hay ventajas impositivas reales.

Lo segundo es en qué medida la legislación laboral se puede acomodar al nuevo mundo del trabajo. Por supuesto que se puede acomodar y por supuesto que se tiene que acomodar. Hay que modificar muchas cosas en la legislación laboral porque hoy se trabaja de otra manera. Pero lo que han hecho con esta reforma son dos cosas. Para las nuevas formas de trabajo semiautónomo, los chicos que hacen los delivery, y lo que se llama la uberización del trabajo, había dos maneras de resolverlo. Una era adecuando la legislación laboral o expulsándolos del derecho del trabajo. ¿Qué hizo el Gobierno? Le dedican en la reforma laboral un título completo, con 12 artículos, todo para explicar que no tienen ningún derecho laboral. Así cualquiera lo resuelve. A los trabajadores de plataformas los han sacado no solo de la Ley de Contrato de Trabajo, los sacaron de la Constitución.

La Constitución dice: “El trabajo en sus diversas formas gozará de la protección de las leyes, las que asegurarán al trabajador condiciones dignas y equitativas de labor”. Los sacaron de ahí, son empresarios. Y usted, o yo, si alguna vez llamamos a algún servidor de esta plataforma, me conecto con la plataforma, no me conecto con el trabajador, y viene una persona que yo no sé quién es, ni siquiera ese taxi que paro en la puerta. Viene un señor manejando un auto y la empresa me dice: “Va a venir este señor manejando el auto”. Yo tengo un vínculo con una empresa, no con un trabajador. El trabajador tiene un vínculo con esa empresa.

NS: ¿Qué sucede a partir de esta propuesta con los trabajos tradicionales, por más que estén todos en tela de juicio en torno a la posibilidad concreta de pagar menos impuestos? ¿Y qué ocurre con ese desfinanciamiento, si es que se da? Porque el Estado o los estados, porque también pasa con las provincias, reciben menos dinero. ¿Hay realmente más trabajo potencial si cambian las reglas de juego o si el trabajo se va a mantener igual o hacia abajo?

Hay un orden para hacer las cosas. Cuando usted construye un edificio, antes de contratar al azulejista, al plomero y al decorador, planta los cimientos, construye el primer piso, después el segundo, se hace todo un esqueleto. Una vez que está el esqueleto, entran los que vienen después. ¿Qué ha hecho este Gobierno? Definió cómo van a funcionar, cómo van a trabajar los azulejistas y de qué color van a ser las paredes. ¿Y para qué me sirve eso si yo no sé si voy a tener edificios? Dicen que resolvieron el problema laboral, pero el problema no es laboral, el problema es el empleo. Los empleadores no necesitan trabajadores baratos, lo que necesitan es tener la necesidad de contratar trabajadores, que son dos cosas completamente distintas. Esto no crea la necesidad de trabajo, deteriora el trabajo que hay.

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Una vez que tengamos resuelta la necesidad de que las empresas contraten trabajadores, que no lo resuelve el derecho del trabajo, sino la economía,  una vez que tengamos resuelto eso, de la puerta para dentro hay líneas de acciones que hay que tomar. Con relación a estas nuevas formas de trabajo, hay que definir qué derechos se les deben reconocer y qué derechos no son compatibles con esta actividad. Por ejemplo, a los trabajadores de plataforma hay que fijarles un límite para la jornada de trabajo que puedan trabajar, que tiene que ser flexible. No es lo mismo que el que trabaja en una fábrica o en un turno de trabajo. También hay que darles protección contra accidentes de trabajo, porque no tienen protección. Hay que definir qué tipo de vacaciones tienen, porque no tienen derecho a vacaciones. Hay que ver qué hacemos con la licencia por enfermedad. Hay que formar una legislación que se adecue a la nueva forma de trabajar. Lo mismo vale para el teletrabajo y para las distintas nuevas maneras en que se trabaja.

En cuanto a todos los demás, para los que van a seguir trabajando de la manera tradicional, los empleados administrativos, el personal de la fábrica, los trabajadores que estaban trabajando en Fate, las normas laborales que tenemos no son malas. No tenemos una regulación absolutamente imprevisible. El discurso este de que el costo de un despido es imprevisible es mentira. El costo del despido es perfectamente determinable si tiene al trabajador en blanco. Ahora, si lo tiene en negro le puede salir un ojo de la cara,. Cuando compra un producto, lo que necesita es saber cuánto le va a costar, y cuando paga un salario lo que tiene que saber es cuánto le va a costar.

Doy un ejemplo de algo que sí se podía hacer y estuvieron a punto de hacerlo peor de lo que estaba, que es la licencia por enfermedad. Argentina un modelo obsoleto y absurdo de la licencia por enfermedad. No puede ser que si el trabajador tiene un daño a la salud, sea enfermedad o accidente en circunstancias que no tienen nada que ver con el trabajo, como si se lesiona jugando al fútbol, como dice el ministro (Federico) Sturzenegger, o si agarra una gripe, una mononucleosis infecciosa, una hepatitis, no puede ser que el empleador tenga que pagar la licencia. El empleador todo lo que tendría que hacer es darle la licencia, pero no pagarla. Pagarla la tiene que pagar, como en cualquier país del mundo, la seguridad social.

Le aseguro que yo conozco unos cuantos modelos porque trabajé 12 años en Ginebra, en la Organización Internacional del Trabajo, y he visto todos los modelos. Lo paga la seguridad social de distintas maneras. En la Argentina esto se podría haber resuelto de una manera inteligente, bajando el costo laboral sin perjudicar a los trabajadores. ¿Cómo se debería haber hecho? Trasladando la obligación de pago del salario a las obras sociales. A las obras sociales les agregan un punto o dos puntos y le sacan al empleador dos cosas: el costo del salario con las cargas sociales que esto tiene, porque el salario es más el 50% de las cargas, y le sacan el control de ausentismo. Le sacan además la contradicción entre lo que dice el médico del trabajador y el médico de la empresa. El médico del trabajador le da 10 días, el de la empresa le da dos. Si esto lo paga una sola persona que es la obra social, este tema no se habría producido.

Pero hicieron esta ley sin consultar a nadie. La hicieron cinco iluminados que dicen: “Nosotros sabemos cuáles son los problemas de la empresa”. No consultaron a las cámaras empresarias y no consultaron a las organizaciones sindicales, y ahora viene la queja. Ahora saltaron todos. ¿Y qué quiere? Se acordaron tarde.

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