“Milei tiene una situación internacional más favorable que la que tuvo Néstor cuando hubo superávits gemelos”
Andrés Asiain analizó las posibilidades de un programa económico alternativo para 2027 y advirtió que los dólares del boom exportador no se están aprovechando para impulsar el desarrollo productivo y el mercado interno.
La economía argentina atraviesa una coyuntura marcada por el superávit comercial, los precios internacionales favorables de las materias primas y el cambio de signo del balance energético a partir de Vaca Muerta. Sin embargo, para el economista Andrés Asiain, esas condiciones no se traducen necesariamente en mayores inversiones ni en una mejora generalizada de los ingresos. En su análisis, el desafío pasa por aprovechar los dólares que genera el sector exportador, fortalecer el mercado interno y recuperar los vínculos entre las actividades primarias y el resto de la economía.
En diálogo con Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190), el director del Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz analizó cómo podría organizarse un programa económico alternativo si la oposición llegara al Gobierno en diciembre de 2027. Además, comparó el escenario internacional actual con el que encontró Néstor Kirchner en 2003, planteó la necesidad de moderar las tensiones inflacionarias y propuso una estrategia para aprovechar los recursos naturales con mayor valor agregado, en un contexto de disputa geopolítica entre las principales potencias.
Andrés Asiain es licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y doctor en Ciencias Sociales por la misma casa de estudios. Lidera el Centro de Estudios Económicos y Sociales Scalabrini Ortiz, un instituto abocado a la investigación económica y de coyuntura nacional. Además, se desempeña como profesor de Macroeconomía y Crecimiento Económico en la Universidad Nacional de Avellaneda y en la Facultad de Ciencias Sociales y Económicas de la UBA.
Andrés, muy buenos días. Jorge Fontevecchia los saluda. Con la presentación que hizo el locutor, queda claro que su visión respecto de este programa económico de Javier Milei es negativa. Me gustaría entonces focalizarnos, para no repetirnos sobre las explicaciones de por qué el plan económico está mostrando sus falencias, en proyectar cómo podría ser un plan económico alternativo en diciembre de 2027. ¿Cómo se imagina usted que la oposición podría asumir? ¿Qué margen de cambio podría tener y qué limitaciones puede encontrar? ¿Cuánto del RIGI es inmodificable, por ejemplo? ¿Cuánto aumentaría inmediatamente el riesgo país si la oposición llegara al Gobierno? ¿Cómo lidiar con eso? ¿Cómo se imagina que podría ser un gobierno de lo que hoy es oposición en materia económica?
Bueno, yo creo que tendría que atacar tres frentes, tres a la vez, digamos. Por un lado, claramente, el frente externo, que en realidad no presentaría grandes novedades respecto de lo que ocurre con Milei o con Alberto Fernández, porque la Argentina, después del gobierno de Mauricio Macri, quedó fuera de los mercados internacionales de crédito. Incluso ahora se cuenta con la ventaja de haber revertido el déficit energético con Vaca Muerta. Ahí habría una negociación con el FMI para posponer pagos y, después, un intento de refinanciamiento del resto de la deuda con distintos actores a partir del saldo comercial, tratando de estabilizar la situación externa. Después tenés la cuestión inflacionaria, donde yo creo que se tendría que trabajar en un esquema para moderar las pujas distributivas entre sectores. Hoy la inflación es más estructural, de puja, de reacomodamiento permanente de precios relativos, y está motorizada sobre todo por los ajustes en los servicios públicos. Creo que, moderando un poco esos ajustes y llegando a cierto acuerdo salario-precio, se podría moderar la inflación sin necesidad de continuar con un plan de ajuste tan fuerte. Y después, por otro lado, impulsar una política impositiva un poco más progresiva sobre sectores hoy muy beneficiados. La Argentina está viviendo la etapa de mayor prosperidad de su historia en términos de precios internacionales de sus commodities de exportación. Los términos de intercambio están más altos incluso que cuando fue el conflicto por la Resolución 125. Es decir, estamos teniendo los vientos de cola más favorables. Pero no nos enteramos porque han dinamitado los puentes entre esos sectores beneficiados por este boom —el agro, la minería y el petróleo— y el resto de la economía. En vez de que paguen más impuestos, les redujeron los impuestos; en vez de que contraten proveedores locales, les facilitaron la importación a un dólar barato; se les facilita la salida de capitales y no se estipula la reinversión ni el desarrollo tecnológico nacional. Entonces, hay que reconstruir ciertos puentes para que el crecimiento de estos sectores se derrame hacia otros sectores del mercado interno. Un Estado que recaude donde tiene que recaudar puede estimular, mejorar las jubilaciones y ciertos aspectos de la obra pública, de la política educativa y de seguridad, y mejorar la calidad de vida de los argentinos sin generar grandes desequilibrios macroeconómicos. Me parece que por esos tres ejes tiene que caminar la política económica de un gobierno de oposición que hoy, si quiere tener una propuesta positiva y favorable de cara a las próximas elecciones, tiene que plantear una alternativa.
Empleo en rojo: 12 mil puestos de trabajo formales menos en julio 2026
¿Cómo se imagina usted que reaccionarían los mercados financieros ante un triunfo de la oposición? ¿Se imagina incluso que, si hubiera un resultado en una primera vuelta que indicara que gana la oposición, el riesgo país, como le pasó a Lula cuando fue presidente por primera vez, pase de 700 a 2.300 puntos? En el caso de Lula, pasó de 700 a 2.300. En la Argentina, sería pasar de 600 o 700 a 2.000 puntos, y que el dólar se vaya a 3.000 pesos. No sé si hay alguna profilaxis posible para eso, porque simplemente son las expectativas, la imagen que tienen los mercados financieros de cuál va a ser la política de la oposición. ¿Es algo que hay que asumir como un efecto secundario negativo de una medicina correcta? ¿Cómo resolvería el problema de la sobrevaluación o la subvaluación excesiva del peso y, al mismo tiempo, un riesgo país muy alto que haga muy costoso el capital para invertir?
Mirá, con respecto al riesgo país, el tema es que la Argentina no se está financiando en los mercados internacionales. Entonces, probablemente suba el riesgo país, pero no va a tener un impacto directo. Incluso las empresas que se financian en esos mercados son muy pocas. Mayormente tienen acuerdos; son grandes empresas multinacionales, empresas con fondos propios. Esa es la mayor parte de la inversión. Que se financien en el mercado internacional algunas provincias o algún municipio puede tener un mayor costo, pero no es un impacto directo. El riesgo país, desde que la Argentina quedó fuera de los mercados internacionales de crédito en la época de Macri, es más una cuestión de ganancias y pérdidas de los tenedores que ya tienen bonos que una problemática real de una Argentina que no está colocando bonos en los mercados internacionales. Entonces, eso no me preocuparía tanto. Sí me preocuparían las presiones cambiarias, porque una suba del dólar podría exacerbar un poco la inflación. En ese sentido, yo creo que la Argentina hoy cuenta con un superávit comercial histórico y unos precios internacionales muy favorables. Todo el esquema económico actual está sostenido en eso, porque no se han conseguido inversiones extranjeras, incluso después del RIGI y de todas las medidas favorables para la inversión extranjera en sectores que están teniendo un boom de precios internacionales. La inversión en términos de ingresos de dólares, por inversión extranjera directa, por inversión de utilidades, etcétera, en los sectores del agro, la minería y el petróleo, durante la etapa de Milei fue más baja que en la época de Alberto Fernández. Es decir, pusieron menos plata con todas estas promociones. Entonces, me parece que hay que sentarse a aprovechar este excelente superávit comercial que tenemos y esta situación de precios internacionales tan excepcional y tan favorable para la Argentina, justamente para lograr estabilizar el dólar fuera de los mercados financieros, porque estamos fuera de los mercados financieros, así que tampoco habría que desesperarse por esa situación ni por las presiones de esos mercados. Hay que aprovechar que tenemos ingresos de dólares, una billetera grande por el lado real, y no la estamos aprovechando. La situación es más favorable que al comienzo del siglo, cuando un montón de gobiernos populares, con los mercados financieros en contra, tenían una billetera grande gracias al precio de los commodities. Eso les dio autonomía y capacidad para diseñar políticas económicas estables, incluso confrontando con Washington y con los mercados financieros, y lograr estabilizar la macroeconomía con crecimiento y prosperidad. Ahora tenemos una coyuntura más favorable y no la estamos aprovechando. Me parece que hay que sentarse sobre las bases reales de la situación económica actual de la Argentina y proyectar, a partir de eso, un proyecto económico que derrame esa riqueza en la mayor parte de la población. Hay que tratar de multiplicar, a partir de esa riqueza, los eslabonamientos productivos y el desarrollo de obra pública estructural que mejore la productividad de la Argentina a mediano y largo plazo. También hay que mejorar los ingresos de los que menos tienen: jubilados, trabajadores que están en los niveles más bajos del escalafón y empleados públicos. Creo que hay una recomposición necesaria de los ingresos, porque ciertos sectores de la población han perdido cerca del 30 o 40% de sus ingresos si hacemos una proyección desde 2015 hasta ahora. Eso puede reactivar un poco el mercado interno y el consumo.
Del 63% de aprobación al 73% de rechazo: las medidas de Milei que más dividen opiniones
sted lo que está diciendo, y corríjame si le estoy interpretando mal, es que se dan condiciones parecidas a cuando asumió Néstor Kirchner en 2003, es decir, con una ventaja para poder tener superávits gemelos y con el gemelo del superávit comercial todavía más importante que el que se tenía en 2003.
Sí, claramente. Más importante porque le sumamos a unos precios internacionales tan favorables como entonces, incluso más, ya que la serie histórica está en el máximo de los términos de intercambio de la historia argentina. Le sumamos que, con Vaca Muerta, se revirtió el histórico déficit energético de la Argentina. O sea, en términos de condiciones externas, estamos en condiciones mucho más favorables. Los vientos de cola de los que se hablaba en ese entonces acá son recontra vientos de cola, pero nadie se da cuenta porque es una canaleta: entran los dólares por un lado y se van por el otro, y ninguno da una vuelta por la Argentina. Entonces, me parece que es fundamental reconstruir esos puentes que vinculen el boom que está teniendo la Argentina en sus sectores primarios exportadores. Incluso hay una disputa geopolítica por los recursos naturales que tiene su lado negativo, ¿no? Porque está Estados Unidos recorriendo la región como un loco para que no se metan los chinos, llevando a los gobiernos hacia la derecha y presionando. Pero también tiene su lado positivo, porque vos podés negociar. Se están peleando por los recursos naturales. Sos un país que tiene recursos naturales y podés negociar: en vez de vender uranio y agua pesada sin enriquecerte, podés vender reactores CAREM para generadores eléctricos, integrar cadenas de valor. Es decir, aprovechar la disputa geopolítica entre las potencias por los recursos naturales para ubicarte estratégicamente como un exportador de recursos naturales con valor agregado. Podés negociar desde ese lugar con las potencias, no desde un lugar en el que entregás todo a cambio de nada. Entonces, estamos viviendo un boom de exportación de productos primarios, pero nadie se enteró, salvo tres o cuatro que están ligados al negocio. Me parece que eso es lo que hay que reconstruir como una agenda nacional.
Andrés Asiain, muchísimas gracias y mil disculpas por el cambio de nombre. No volverá a suceder y volveremos a comunicarnos en breve. Muchísimas gracias.
No, gracias a vos. Saludos a todos.
LMM