El nuevo desorden global

Nuevas políticas: Inglaterra se argentiniza y Estados Unidos se italianiza

El politólogo Juan Negri analiza el frágil acuerdo entre Estados Unidos e Irán, el impacto electoral del precio del petróleo para Donald Trump y cómo las democracias occidentales más estables están adoptando vicios de inestabilidad típicamente periféricos.

Donald Trump y Keir Starmer Foto: AFP

En un escenario internacional que se mueve a velocidad de vértigo, las certezas del viejo orden liberal parecen diluirse. El reciente y sorpresivo anuncio del fin de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán —anticipado por Donald Trump en sus redes sociales antes de los canales oficiales— reconfiguró de inmediato el tablero económico, provocando una fuerte caída en el precio del petróleo. Sin embargo, detrás de la aparente tregua subyacen fragilidades estructurales y urgencias electorales que amenazan con hacer crujir el acuerdo más temprano que tarde.

Para desentrañar la complejidad de este mapa geopolítico,  Modo Fontevecchia, por Net TV Radio Perfil (AM 1190)  conversó con Juan Negri, quien a lo largo de la entrevista analizó la "paz con pies de barro" en Medio Oriente, el factor crucial de las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos y la presión existencial que Israel ejerce sobre el pacto a través de los proxies iraníes.

Asimismo, a una década del Brexit, el analista trazó un agudo paralelismo sobre la degradación institucional de las grandes potencias, concluyendo que el paradigma de la estabilidad anglosajona está mutando hacia sistemas fragmentados, donde Gran Bretaña y Estados Unidos terminan adoptando la volatilidad política tradicional de latitudes como Italia o la Argentina.

Juan Negri es doctor y máster en Ciencia Política por la Universidad de Pittsburgh. Se especializa en metodología política, análisis de impacto de políticas públicas y, sustantivamente, en instituciones políticas latinoamericanas con énfasis en los ejecutivos y las burocracias.

Juan, Jorge Fontevecchia lo saluda. Un gusto volver a conversar con usted. Un poco un balance. Va a una velocidad los hechos internacionales, tenemos al jefe de gobierno de Gran Bretaña, que el presidente Trump anuncia en su red social Truth Social horas antes de que se anuncie oficialmente su salida; las controversias respecto del acuerdo con Irán, con Irán desmintiendo palabras del propio Trump; paralelamente, el petróleo volviendo al precio que tenía antes del inicio de la guerra, lo que transmite de alguna manera que, aunque Trump resulta poco verosímil, le asignan similitud a la posibilidad del fin de la guerra, por lo menos los operadores económicos. Me gustaría un balance suyo de lo que sucedió en estas últimas dos semanas.

Bueno, sin duda la cuestión en Irán es la que concentra la mayor atención, ¿no? Es decir, el conflicto internacional que ha venido dominando las portadas de los diarios hace bastante tiempo y con evidentes impactos sobre la vida diaria: el precio de la nafta, etcétera. Yo ahí creo que el gobierno de Trump decide un acuerdo básicamente porque es necesario salirse de alguna manera de la parte más dura del conflicto. Yo no creo que garantice la paz permanente. El conflicto geopolítico en Medio Oriente va a continuar y el acuerdo de muchas maneras tiene pies de barro en el sentido de que, insisto, no están dadas las condiciones para una paz permanente o una paz perpetua, como diría Kant.

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Creo que las limitaciones internas en el caso de Estados Unidos —sabemos que Trump tiene elecciones de mitad de mandato en el mes de noviembre, a principio de noviembre— el precio del petróleo, que impacta tan claramente sobre el precio de la nafta en Estados Unidos, un tema supersensible, lleva a Estados Unidos a decir: "Bueno, hasta acá. No puedo seguir invirtiendo en esto. Necesito algún tipo de puerta de salida". Yo no leería esto como una derrota militar de Estados Unidos. Se habla mucho ahora de que ganó Irán. Estados Unidos no cumple sus objetivos estratégicos en Medio Oriente en el corto plazo, está claro, pero no es que Irán ha derrotado militarmente a Estados Unidos. Irán ha quedado con sus capacidades nucleares y sus capacidades militares muy afectadas, y esto es un compás de espera hasta lo que viene, donde, por supuesto, la posición israelí es la que más genera dudas en relación a cuánto se va a sostener la paz en esa zona.

¿Por qué el petróleo vuelve a bajar al precio anterior dada la inconsistencia de lo que parece ser este acuerdo de paz?

En primer lugar, porque el flujo se reanuda. Entonces, es simplemente una aritmética económica, creo yo, en primer lugar. Y en segundo lugar, creo que hay operadores que evidentemente apuestan porque Estados Unidos está tan interesado en asegurarse, incluso electoralmente, un precio del petróleo bajo, que apuestan a esa misma continuidad. Es decir, lo que yo creo que están pensando muchos actores económicos es: "Está en el mejor interés de Estados Unidos que esta paz perdure, aunque sea hasta las elecciones; por lo tanto, esa paz va a perdurar". Como Estados Unidos va a investir en eso, podemos apostar con cierta seguridad que eso va a continuar.

A ver si puedo traducirlo: "Total, podemos volver a aumentar el precio si vuelve la guerra después de las elecciones". ¿Sería este el planteo?

Algo así. Y como Estados Unidos, un actor importante, tiene intereses en que el flujo del comercio del petróleo continúe, podemos apostar a que va a ser así.

El acuerdo entre Estados Unidos e Irán está atado con alfileres

¿Y cuál es su visión, Juan, respecto de la posibilidad de que se reanude la guerra después de las elecciones?

Incluso antes, creo yo. Es decir, insisto, en el mejor interés de Estados Unidos está, por supuesto, que esto se mantenga en el tiempo, sobre todo para garantizar llegar al acto eleccionario con cierta comodidad. Pero hay una desconfianza muy fuerte entre Irán y Estados Unidos. El principal aliado estratégico de Estados Unidos en la zona, que es Israel, tiene objetivos estratégicos distintos a los de Estados Unidos. Es decir, Israel no está dispuesto a aceptar como parte de ese alto el fuego, como parte de este acuerdo o este eventual acuerdo de paz —que no es un acuerdo de paz—, no está dispuesto a resignarse a la cuestión de los proxies iraníes en el Líbano, sobre todo. Traducido al castellano, como sabemos, Irán tiene lo que se conoce habitualmente como proxies, es decir, interpósitas personas que actúan en nombre de Irán en la zona, básicamente: los hutíes en Yemen, Hamás también en su momento en la Franja de Gaza, Hezbolá en el Líbano. Para Israel esas son amenazas existenciales y no está dispuesto a decir: "Bueno, está bien, como parte del acuerdo de paz yo dejo de bombardear el sur del Líbano". Israel dice: "Cuando yo vea que Hamás o que Hezbolá siguen con actividad o se están armando, yo voy a volver a atacar. Si eso pone en juego el acuerdo que tiene Estados Unidos con Irán, bueno, lo voy a hacer de todos modos". Ahí ya tenemos una primera posibilidad de que este cese el fuego no se respete.

Una reflexión final sobre lo que está pasando en Inglaterra, a diez años del Brexit. Un Brexit que terminó siendo administrado por aquellos que estaban en contra, o sea, el Partido Laborista. Versiones que dicen que habría posibilidades de que Inglaterra volviese a la Unión Europea de alguna manera. Al mismo tiempo, le pido un balance y conexión de si el surgimiento del Brexit de alguna manera anticipó la llegada de Trump al poder en 2016.

Bueno, hay muchas cosas ahí, sin dudas. Brexit en 2016, elecciones de Trump el mismo año. Es decir, estamos hablando de que el telón de fondo es cierta desconfianza del orden liberal, ciertas miradas muy críticas de los valores que habían definido a Europa y a Occidente en los 10, 15 o 20 años anteriores: el multiculturalismo, el pluralismo, la visión de las economías abiertas. Es decir, el Brexit y Trump se pueden entender como una reacción de los electorados a esos valores. En el caso británico, salirse de la Unión Europea y de esos valores, de la idea de que podían venir inmigrantes de Europa del Este, etcétera. De hecho, buena parte del Brexit se puede explicar por ese temor. En el caso británico, eso generó una serie de tensiones, sobre todo con los países constitutivos del Reino Unido, es decir, con las identidades regionales, sobre todo Escocia, por supuesto, pero también Gales. Y Gran Bretaña está cambiando políticamente. Hay más partidos. Hasta hace poco o relativamente poco, Gran Bretaña era un país con prácticamente dos partidos; ahora cada vez tenemos más. Eso genera inestabilidad parlamentaria. Los partidos más grandes están divididos en varios temas, Brexit es uno de ellos. Lo que vemos es un Reino Unido que en un momento era el paradigma de la estabilidad parlamentaria y cada vez se parece más a Italia. Le falta llegar a ser Italia, la verdad, pero es bastante notable cómo se fue pareciendo cada vez más.

Linda metáfora, ¿no? Estados Unidos se argentiniza, Inglaterra se italianiza. Juan, muchísimo gracias. Le mando un abrazo y nos seguimos en contacto. Muy gentil.

Gracias a usted.

MEG