Santangelo: "El problema en la Argentina es que sobran dólares, pero faltan pesos"
El economista hizo un agudo análisis sobre la coyuntura macroeconómica, el impacto del frente externo y el atraso en el nivel de actividad. Por qué considera que las exportaciones son la verdadera defensa del país y cuál es el dilema de la política cambiaria frente a la demanda de divisas.
Jorge Fontevecchia en Modo Fontevecchia, por +Perfil, Radio Perfil (AM 1190, )recibió al economista Rodolfo Santangelo. Durante la entrevista, el especialista abordó la fragilidad del escenario financiero, el rol clave de las exportaciones récords en sectores como el agro, la energía y la minería, y las implicancias económicas del contexto político regional.
En una conversación sin reservas, Santangelo ofreció una mirada crítica pero pragmática sobre las tensiones del mercado cambiario, la falta de reactivación en el consumo y los desafíos que enfrenta la Argentina para consolidar la estabilidad económica sin ahogar el nivel de actividad.
Rodolfo Santangelo es licenciado en Economía por la Universidad de Buenos Aires y Magíster en Economía por la Universidad del CEMA. Cuenta con un posgrado en Economía en el Kiel Institute de Alemania. Trabajó en áreas clave del Banco Central de la República Argentina, incluyendo la Gerencia de Programación Monetaria, y se desempeñó en los Ministerios de Economía y Relaciones Exteriores. En el año 1992, luego de desempeñarse como consultor en el sector privado, fundó M&S Consultores junto a Carlos Melconian, y desde el año 2015 dirige la firma Macroview Sociedad Anónima, donde brinda asesoramiento a empresas y sectores financieros.
Rodolfo, muchísimas gracias por estar acá presente. Voy a hacer un pacto de lectura con la audiencia. Yo quiero convencerlo a Rodolfo que haga un programa de Economía Semanal en este canal, así que bueno, le insistimos que venga para mostrarle la casa cada vez más linda, a ver si lo convencemos. Y Scott Bessent diciendo: "Hicimos muy bien en apoyar a Milei, porque gracias a eso luego se ganaron las elecciones de Colombia, de Perú, y ahora muy probablemente la de Brasil, y vamos a seguir apoyando al presidente Milei si tiene necesidad financiera hacia el año próximo". Eso, más lo que parece confirmarse del triunfo de Bolsonaro, aunque todavía no sea definitivo, pero la mayor chance del triunfo de Bolsonaro en Brasil, le da un oxígeno al gobierno desde el punto de vista financiero y la recurrente falta de dólares que hay en los años electorales. ¿Cuáles son las posibilidades electorales?
A ver, el apoyo financiero de Estados Unidos es un aval de última instancia que el óptimo sería no tener que usarlo; o sea, sería como la guardia de infantería que evita que venga el ataque: si hay que usarlo es que ya llegaste a una emergencia. De Brasil, mi sensación es que...
Perdóname que te lo anuncie un año antes, ¿no juega un papel disuasivo?
Lo veremos, lo veremos. Lo que estamos viendo a lo largo de 2026, permitime llamarlo un año no electoral, es que tanto la demanda de dólares como el riesgo país están ahí. No digo que están muy mal, pero tampoco están muy bien, con lo cual hasta ahora no disuaden mucho. El gobierno dice que se está preparando para un ataque especulativo; yo no sé si es la palabra más apropiada. La verdadera defensa que tiene la Argentina para encarar esa situación es el fenomenal nivel de exportaciones. O sea, ahí donde Argentina está bien, las exportaciones están muy bien. Termina siendo un desperdicio dedicar semejante ingreso de dólares de exportaciones a atender la desconfianza que hay en la moneda, la desconfianza que hay en la deuda, en el crédito público. Mejor tenerlo que no tenerlo. La época, por ejemplo, del presidente Macri, 2018-2019, la defensa era el ingreso de capitales especulativos; cuando se fueron, sonamos. Hoy no; hoy tenemos exportaciones, que es más genuino, pero no deja de ser un desperdicio, a falta de encontrar otra palabra más apropiada. Hoy con semejante nivel de exportaciones, la Argentina tendría que ser un país con más reservas, con riesgo país más bajo, con nivel de actividad más alto, y está jugando un rol más defensivo. Brasil, vos sabés más que yo, por lo menos de la parte política, yo te diría mi sensación es que el impacto es mucho más político que económico. Me parece que Brasil hace 20 años que la economía es muy parecida: gane la derecha, gane la izquierda, a lo sumo podrá dar el tipo de cambio un poquito mejor, y eso es bueno para nosotros, pero Brasil hace 20 años o más que es una economía estable, de bajo crecimiento, de buenas reservas y bajo riesgo país, de alta tasa de interés, y mucho no cambió. Independientemente de que a uno le guste Lula o Bolsonaro —y yo soy argentino, no brasileño—, mucho me parece que no cambia. Sí los mercados, los mercados financieros sí, sí el real, poquito; me parece que no cambia más que eso. Argentina lo que tiene es un bajo nivel de crecimiento. Está claro que la desilusión, la desazón, es que la economía crece poco y nada, y que la inflación no termina de caer del 2% mensual, del 2 y pico, y entonces esa combinación, me parece, nos lleva a un escenario electoral incierto. No es una economía donde el oficialismo gana seguro, no es una economía donde el oficialismo pierde seguro; es una economía incierta, y la incertidumbre tiene costos.
El presidente habló en Francia de una bazuca de dólares. Todas estas menciones continuas, las propias del ministro de Economía, de que no existe ninguna posibilidad de que llegue a triunfar el peronismo, ¿son una correcta profilaxis o generan parte del problema?
Yo, a mí toda esta semántica me aburre un poquitito, porque recién, por ejemplo, un director del Banco Central dijo que la demanda de dólares de la gente es una cosa estabilizadora del mercado cambiario. Entonces yo le puedo preguntar: si es estabilizadora, ¿para qué preparás una bazuca? Preparar una bienvenida si es que es tan bueno. Pero me aburre la semántica. Yo diría, repito, la verdadera defensa son las exportaciones. Ciento y pico de mil millones de dólares no lo tuvimos nunca: es el agro (siempre el clima ayuda), es el petróleo, la minería, es la carne... es lo que ya sabemos. Me gustaría que las exportaciones terminen generando crecimiento económico; por ahora generan evitar la crisis, que no es poco, no es cero, pero es poco. El óptimo es lo que vos planteaste antes: que no sé si con palabras, pero con prevención uno evite que te ataquen. Yo no quiero que me ataquen y responder; quiero evitar la guerra, quiero evitar el ataque. Cuánto es la política, cuánto es la economía, son siempre las dos. Si tuviéramos una economía más pujante, estoy seguro que la demanda de dólares no la tendríamos.
Y que al mismo tiempo las posibilidades de que la oposición gane serían menores, ¿no?
Menor, o como pasó muchas veces en Chile o en Uruguay...
Una oposición que asume el propio discurso
Que vayamos al fenómeno uruguayo, chileno, que cambie poco y nada, o que cambie lo que tiene que cambiar y no cambie lo que no tiene que cambiar. Argentina todavía —y es el huevo y la gallina si es la política o la economía—, es muy difícil establecer la causalidad. Yo como economista voy a decir: "es la economía", pero vos si me decís: "es la política", no tengo mucho para rebatirte. Eso de que tenemos que pensar en blanco y negro y volar de un extremo al otro sigue siendo un gran problema. Lo que se necesitan son resultados, porque lo que confirma el apoyo de la sociedad son los resultados. Y hoy tenés como resultados defensivos que se evitan un gran descalabro y una gran crisis a la 2019, a la 2023, a la 2001. Pero los resultados de reactivación y desinflación son pobres.
La semana anterior a la pasada, cuando Milei estuvo, fue entrevistado por un periodista de Bloomberg. El periodista le ponía énfasis, un editor además de Bloomberg, en por qué, siendo usted un liberal, no tiene un mercado de cambios libre. De alguna manera me resonaba... me resonaba cuando vos planteabas exactamente lo mismo. Es decir, ¿qué pensás de cuán errado es seguir teniendo algún tipo de intervención sobre el mercado de cambios y seguir manteniendo algún tipo de cepo para personas jurídicas?
A ver, lo hemos hablado varias veces y creo que vos nos has entendido. Nosotros, digo, me hago responsable de mi opinión, pero somos un equipo que nos consideramos recontra liberales. Siempre hemos creído que la liberación del mercado cambiario es la última medida, no la primera. Si vos me preguntás, yo estoy más en desacuerdo con haber salido del cepo a las personas prematuramente y anticipadamente —dicho en su momento—, que con hoy postergar las decisiones.
Pero bueno, eso ya pasó hace un año y medio.
Ya pasó. Por supuesto, nadie está reclamando volver al pasado, porque una vez que das el paso no podés dar marcha atrás. Hoy salir de lo que se llama el cepo a personas jurídicas para mí no es una prioridad; dejalo ahí. La brecha cambiaria es muy baja, inexistente. No juega ningún rol. Creo que está razonablemente liberado el pago de las importaciones, se podría hacer más. El Banco Central tiene ahí unos pruritos legales en términos de juicios o problemas que se hacen con fraude. Yo creo que el pago de importaciones, sobre todo lo que se llama el pago anticipado de importaciones... Tenemos muchos clientes pymes que el cliente del exterior, los chinos, te piden: "pagame al contado cuando está saliendo el barco", y hoy el Banco Central eso no lo autoriza. Se podría avanzar. Se ha liberado el pago de dividendos. Para mí, para nosotros, no es una prioridad. Yo lo dije el otro día de una manera provocativa que me generó críticas de todos mis amigos: por ejemplo, a mí que los dólares que se van del turismo al exterior salgan libremente, sin impuestos, en la única actividad en Argentina por la cual no pagás impuestos —que es viajar al exterior— Lo digo como el médico que te dice: "tomá un poquito menos de alcohol o comé un poco menos de grasa". A todos nos encanta el alcohol y el frito, pero nos hace mal, nos hace mal. O sea, que Argentina esté hoy destinando, imaginemos, 10.000 millones de dólares netos a lo que llamamos turismo (que es pasajes, tarjetas, un conjunto de cosas)... Y eso también es algo que es demasiado. Cuando una persona amiga mía, colaboradora nuestra, nos dijo: "fuimos a Punta Cana y más de la mitad de los que estábamos en el hotel éramos argentinos", es que algo pasa, algo pasa. Entonces, ahí tenemos un problema. Algún liberal me diría: "que suba el tipo de cambio". Y si el tipo de cambio se va a 2.500, es un despelote. Algo hay que hacer, elegilo vos.
Ahora, yo creo haberte entendido siempre bien, haberles entendido siempre bien a ustedes. Si yo no entiendo mal, más allá de qué primero, qué segundo, vos siempre consideraste que el puerto de llegada era un sistema cambiario libre, un sistema cambiario previsible, entendible y ordenado, y que a lo largo de estos tres años y medio, tres años, han cambiado varias veces el sistema cambiario y que eso de alguna forma denota cierta mala praxis en el modelo económico.
A ver, yo les tomo el inicio: el inicio era complicado y se eligió un sistema. De repente no era el que más me gustaba, pero creo que funcionó razonablemente bien en el primer año. El punto de inflexión fue el blanqueo de allá por enero del 25. Me parece que cuando viene el acuerdo con el Fondo se comete un gran error, porque ahí se pierde, lo vemos, las reservas internacionales que habían vuelto a cero volvieron a negativas; este año están volviendo, intentando volver a cero. Yo creo que en la vida y en la economía hay un orden para hacer las cosas: en el colegio vas a primer grado, segundo grado, no das materias libres.
¿A ese orden, pasados tres años, ya tendría que haberse cumplido?
No, no, no. Yo, a ver, lo que se tendría que haber cumplido es recuperar reservas, bajar el riesgo país, recuperar la demanda de dinero.
Cuando vos escuchás la demanda de que el dólar está atrasado... en IDEA, el promedio en la votación de todos los empresarios es del dólar que consideraban de equilibrio: 1.850, algo por el estilo. No 2.500. ¿Sería mejor que el dólar estuviera a 1.850?
No te quiero confundir, pero te voy a dar una respuesta en la que creo. ¿Sería mejor que estuviera un poco más alto? No es fácil saber cómo se hace, porque el mecanismo... A ver, yo creo que lo que se necesita sí o sí es que el gobierno compre dólares de manera frecuente, permanente.
¿Y no creés que eso aumentaría el precio del dólar?
Y después, si sube, te la aguantás; y si no sube, el que cree que tiene 1.800 también se la aguanta.
Ah, lógico.
Que sea lo que sea. Yo no sé, a mí me gustaría 1.800. Ahora, si el gobierno sale a comprar, con superávit fiscal, con reservas, y da 1.600, le diría: "llorar a la iglesia".
Estamos de acuerdo, pero vos creés que el gobierno debería comprar y, al mismo tiempo que compra, aumentaría el precio del dólar, presumiblemente.
Yo creo que debería comprar. Me gustaría verlo de una manera permanente, porque esa es la mejor manera de bajar el riesgo país y fortalecer las reservas.
Por eso, de previsibilidad, que haya una política..., si eso es lo que yo te entendí, tiene que haber una política clara.
Sí, ahí tenemos una diferencia secundaria, pero diferencia. A los macroeconomistas nos gustan las reglas, las previsibilidades; a quien está entrenado en el campo de las finanzas le gustan las sorpresas y el oportunismo. No es lo que más me gusta, pero se los dejo; mientras compren, que hagan lo que quieran, diría yo. Yo preferiría, te lo dije hace dos años, creo: 40 por día, 50 por día, 1.000 por mes. Esa es la regla de un macroeconomista. El equipo económico está entrenado en otra cabeza más de operador financiero y le gusta la sorpresa y el trading, el día a día. Se los respeto, mientras compren 1.000 por mes o 12.000 en el año. En las últimas semanas, meses, están medio remolones. Vos tenés que aceptar lo que diga la oferta y la demanda: si la oferta y la demanda dice 1.600, es 1.600; si es 1.800, que sea 1.800. A mí me gustaría que esté un poquito más alto; ayuda que el real se haya fortalecido un poquito, ayuda que los precios internacionales del agro hayan mejorado. Pero yo soy de los liberales que creen en el mercado. Creen en el mercado y creen en la oferta y la demanda. Obviamente, necesitamos más reservas, necesitamos menor riesgo país, necesitamos más confianza en la moneda y menor demanda de dólares.
Todo eso, ¿no sería la causa irreductible, la causa inicial, solucionado con un tipo de cambio un poco más alto? Con un tipo de cambio más alto, ¿no se exportaría más, no se importaría menos, no habría menos...?
No ese es el problema que tenemos hoy. Hoy la exportación está bien y la importación está baja. Yo quisiera ver la importación más alta como consecuencia de una economía más vigorosa, más dinámica, de mayores inversiones.
Bueno, pero si se produjera eso, sería importante también aumentar las exportaciones para que el saldo...
Sí, sí, sí, pero no es ese hoy el problema. Hoy, yo no quiero eludir el tema porque no soy de los que pone el eje en la cuenta...
¿Y qué es entonces lo que hace que la actividad económica esté tan por el piso?
Me parece que estamos teniendo una demanda de dólares de las personas muy alta, que inhibe una acumulación de reservas más vigorosa, que inhibe una política monetaria donde haya pesos en la economía. Hoy el problema —y te lo dice un liberal monetarista, poneme la etiqueta para que se entienda, después la elimino porque no me gustan las etiquetas—: hoy a la economía le faltan pesos. No le faltan dólares, le faltan pesos. Sobran los dólares, pero el problema es que se los lleva la gente a la cana o al colchón. Sobran dólares, faltan pesos. Los pesos obviamente tienen que ser demandados, los tiene que la gente tener, pero faltan pesos para acumular el consumo. Porque hoy, ¿sabés cuál es la otra paradoja? La otra paradoja... por eso es importante ver los datos, no quedarte en prejuicios ideológicos. Está bien la exportación y está bajo el consumo: la inversa de la historia argentina. Hoy el problema nuestro es que es excesivamente bajo el nivel de consumo por falta de pesos, por falta de un mercado de empleo.
¿Y cómo se soluciona eso?
Convenciendo a la gente, por las buenas con confianza o con algún mecanismo menos ortodoxo, para que queramos tener menos dólares y más pesos. Porque si no lo convencemos, si creemos que la gente comprando dólares es estabilizador y nos vamos a quedar con una economía con pesos escasos, estamos condenados a un nivel de actividad que no levanta. Y ahí el riesgo electoral va a subir.
O sea, al contrario, dicho esto por un liberal y macroeconomista, decís: "Al contrario, yo le pondría un cepo a la compra de dólares a la persona física".
No te acepto la palabra cepo: le pondría un impuesto.
Un impuesto, ok. Ok, un impuesto. Pero bueno...
Bueno, es que te digo una cosa: vos para hacer cualquier cosa, para ir a veranear a Santa Teresita, para ir a comprarte un auto, tenés que pagar el IVA. Tenés que pagar IVA, Ingresos Brutos, Impuesto a los Cheques. Cuando vas a Punta Cana, ¿qué impuesto pagás? Vos sabés que la AFIP hoy en el dólar tarjeta tiene un 30% de impuesto, pero no lo paga nadie, porque comprás dólares y pagás la tarjeta. Entonces no estoy inventando nada nuevo, y sé que estoy siendo provocador. Y voy a llegar al estudio, van a estar todos mis amigos insultándome, porque decís: "Me sacás la única...".
Bueno, pero para solucionar eso tienen que hacer el programa semanal de economía acá.
Convencé... Vos sabés a quién tenés que convencer.
Yo lo voy a convencer. Ahora que viene al mediodía, yo lo convenzo.
Dice que te va a contestar, pero no...
Rodolfo Santangelo, muchísimas, muchísimas gracias por siempre estar cerca.
Al contrario, el gusto es mío porque es un lugar... Déjame extenderme un minuto: es un lugar donde puedo conversar, tengo tiempo. Vos sabés que yo no tengo redes sociales, no entro en esas discusiones; para mí el diálogo, donde podemos acordar o disentir, pero donde haya opiniones y puntos de vista...
Explicar la economía es fundamental.
Sí, y no por redes sociales de 140 caracteres. Yo quiero 140 páginas.
Muchísimas gracias, Rodolfo. Un gran gusto.
Gracias por la invitación.
MEG