Un economista brasileño analizó el acuerdo Mercosur-UE: “Va a profundizar la reprimarización”
Lauro Mattei sostuvo que el acuerdo refuerza una lógica pensada hace 30 años y profundiza la dependencia de exportaciones primarias frente a Europa.
El economista brasileño Lauro Mattei analizó el acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea y fue contundente al advertir que “tiende a fortalecer exactamente la reprimarización”. Según explicó, el tratado consolida un esquema en el que “Brasil y los países de América del Sur” quedan posicionados como “proveedores de materia prima para Europa e importadores de bienes industriales”, en un contexto internacional que, lejos de favorecer la reindustrialización regional, “impide que se pueda reindustrializar los países del Mercosur”. "Me parece que este acuerdo fue pensado hace 30 años, pero que las condiciones actuales de la geoeconomía mundial cambiaron totalmente", opinó en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190).
Lauro Mattei es un economista brasilenio. Es doctor en Ciencias Económicas por la Universidad Estatal de Campinas y posdoctorado en la Universidad de Oxford. Se desempeña como profesor titular en el Departamento de Economía y Relaciones Internacionales de la Universidad Federal de Santa Catarina. Coordina el Núcleo de Estudios de Economía de Santa Catarina, desde donde analiza indicadores económicos, sociales y demográficos regionales.
Nuestro interés está focalizado en la reprimarización de la economía brasileña, en la importancia del sector agroindustrial en Brasil, su relación con la derecha, indirectamente con Bolsonaro, y en cuánto puede afectar el acuerdo con la Unión Europea el proceso de reprimarización de Brasil.
La reprimarización de la economía brasileña ya viene en curso desde los años 90, cuando se tuvo la apertura comercial desenfrenada en Brasil, Y eso provocó un proceso muy grande de desindustrialización, que está en curso. Y, al mismo tiempo, se incentivó a algunos productos primarios, sobre todo la soja y las carnes, que tenían una expansión muy grande de la demanda internacional.
Y eso hizo que hubiera, en el pasaje del siglo XX al siglo XXI, un cambio muy grande en la composición del PBI brasileño. Entonces, se vuelve a tener una presencia bastante expresiva del sector agroindustrial, del agronegocio, como se lo conoce. Y eso va ganando una importancia muy grande en el equilibrio de la balanza comercial del país. Porque hoy las exportaciones de soja, de carne y de café son extremadamente relevantes para hacer el equilibrio de la balanza comercial.
Entonces, usted tiene una lógica de la política de estabilización económica muy asentada, entonces, en un proceso cada vez más de valorización de sectores de actividades fundamentales, en el sentido del sector primario de la economía. Y ahí no es solo la producción de granos, la cría de ganado, sino también la extracción mineral. Usted ve la región norte del país, el proceso de las empresas de extracción, sobre todo de hierro, de aluminio, de zinc. Solo que eso es todo exportado primariamente.
Mercosur-UE: cómo afectará el acuerdo comercial a Brasil y a la Argentina
Y más recientemente la cuestión del petróleo. Después de la expansión de la extracción de petróleo, usted va teniendo un proceso, entonces, cada vez más fuerte de reducción del sector secundario de la economía, de la industria, y un peso cada vez mayor, en términos de agregados macroeconómicos, del sector primario. Y una transmutación rápida hacia el sector de servicios para un país que no estaba preparado aún, sobre todo en términos de mano de obra calificada para el sector de servicios.
En la Argentina, como usted acaba de escuchar en español, ocurrió lo mismo, pero nosotros tuvimos después de nuestra convertibilidad, en el año 2003, un gobierno que intentó reindustrializar la Argentina, con una economía que acabó mal, pero durante una década, en la Argentina se hablaba de “década ganada”. Durante una década, el porcentaje de participación de la industria sobre el total del producto bruto fue mayor. Lula lanzó un plan de reindustrialización de Brasil. Mi pregunta es: en los años 90, de la misma manera que en la Argentina hubo un intento de reindustrialización, ¿no hubo en Brasil un intento de reindustrialización? Y, si no lo hubo en los años de la primera y segunda presidencia de Lula, ¿ahora estaría ocurriendo con este plan de Lula de invertir fuerte en la industria?
No. Yo creo que en esas dos décadas se intentó, tanto en los dos gobiernos de Lula como después, entre el gobierno de Dilma y el gobierno de Lula nuevamente. Hubo algunas iniciativas, pero pocas de ellas tuvieron efecto práctico en el sentido de permitir recuperar algunos sectores industriales importantes. Entonces, por más que en el gobierno Lula 1 y 2 usted tuvo un plan de desarrollo económico asentado en algunos sectores de actividad económica, esos sectores, prácticamente el petróleo, no avanzaron mucho en el sentido de recuperar la cultura industrial como un todo.
Y nosotros tuvimos un problema serio, que es el caso Lava Jato, entre 2011 y 2015, que desestructuró un conjunto de cadenas industriales en Brasil. Y esas cadenas industriales, sobre todo en el área de la construcción, de la industria de máquinas y equipos, fueron totalmente desestructuradas. Y llegamos entonces al inicio de esta tercera década, ahora con el gobierno Lula 3, a hacer un proceso de lo que se llama la nueva industrialización de Brasil. Pero eso, después de tres años, prácticamente no salió del papel. Son poquísimos los inversiones en áreas industriales clave, inclusive con varias industrias petroquímicas privatizadas entre 2017 y 2022, ¿no?
Entonces, usted tiene un proceso bastante lento y que, de alguna forma, nos deja preguntándonos en Brasil si hay, de hecho, una posibilidad de hacer una política de reindustrialización del país, porque usted no ve grandes grupos industriales. Y hoy, en el sector industrial, prácticamente la importación es lo que vale, no el proceso interno. Entonces, gran parte de los bienes industriales del país hoy son importados. La producción industrial es muy baja. Entonces, hoy la industria brasileña no representa el 75% del PBI. En los años 70, en los años 80, llegó a casi el 60%. Entonces, esa tendencia de desindustrialización continúa, por más que hubo ese intento, pero, en mi análisis, después de tres años, esa política poco ha hecho en términos prácticos.
Lula da Silva celebra el acuerdo Mercosur-UE: "Es un día histórico para el multilateralismo"
¿Podría repetir el porcentaje de la industria sobre el total del PBI?
Llegó al 55, 60% en los años 70, hasta la crisis de los años 80.. Entonces, esa inversión fue grande, porque hoy el sector de servicios responde por casi el 65% del PBI del país. Y hubo una transferencia muy grande y rápida del sector secundario al sector terciario de la economía. Y ahí, para hacer una reindustrialización, es muy difícil, ¿no?, porque la economía toda ya caminó hacia el sector de servicios.
¿Puede ser que China hoy sea imbatible en términos industriales y sea la fábrica del mundo, y que ningún país pueda reindustrializarse, y que, de la misma forma que Brasil intentó en el siglo XXI pero no lo logra, lo que está intentando Trump en los Estados Unidos finalmente vaya a ser lo mismo, y que lentamente el mundo esté aceptando que, en la división internacional del trabajo, China es el gran proveedor de productos industriales para el mundo?
Sí. La relación económica de Brasil, después de la apertura comercial, fue ganando contornos totalmente diferentes del siglo XX al siglo XXI. Y esta ascensión de China, a partir del final de los años 90, tiene un marco muy fuerte en la economía brasileña, a partir del momento en que China pasó a demandar fuertemente productos primarios. Y esa es, tal vez, la explicación más lógica de ese avance del sector del agronegocio en Brasil.
Porque gran parte de las exportaciones del agronegocio brasileño, y particularmente de la soja -el café un poco más hacia los Estados Unidos-, y de las carnes, la soja y la carne, que son los dos grandes productos de la balanza comercial brasileña hoy, están destinados a China. Entonces, China ascendió al protagonismo en el siglo XXI en las relaciones externas de la economía brasileña, lugar que ocupaban en los años 80 y 90 los Estados Unidos y Europa. Y cae muy fuertemente la participación de la economía brasileña en términos de relaciones comerciales internacionales, sobre todo con Europa.
Y eso tiene una implicancia muy lógica desde el punto de vista de aquello que, cuando usted tiene el boom de las commodities, que es la primera década del siglo XXI, hasta la crisis de 2008, hay una gran exposición y estímulo a la producción del agronegocio en Brasil. Y particularmente asentado en dos productos: la soja y la cría de ganado, la exportación de carne. Son los dos productos expresivos en la balanza comercial hoy.
Finalmente, el acuerdo Unión Europea–Mercosur, ¿puede revertir esta situación de reprimarización de la economía brasileña?, ¿puede generar un equilibrio más estable, más parecido al ciclo del siglo XX que al del siglo XXI?
Tengo serias dudas con relación a ese acuerdo, dadas algunas características de él. En primer lugar, las relaciones comerciales prioritarias de Brasil no son con Europa hoy. Son con China y, en parte, con los Estados Unidos. Vea bien: incluso con el arancelamiento de Trump, los Estados Unidos continúan siendo el segundo mayor importador y exportador de Brasil.
Entonces, el acuerdo del Mercosur probablemente va a afectar a algunos sectores de la actividad económica, con cambios en las tarifas comunes, etcétera. Pero me parece que el gran propulsor de este movimiento de la economía brasileña no va a venir desde el punto de vista de las demandas de la comunidad europea, incluso porque Brasil está muy dependiente de actividades industriales que no están focalizadas en Europa. Por ejemplo, la industria automotriz de Brasil prácticamente desapareció. Es impresionante cuando usted mira el mercado automotriz en Brasil cómo está siendo remodelado a partir de este movimiento bastante agresivo de los países asiáticos, sobre todo coreanos y ahora chinos. Hay una reducción del espacio de la cadena automotriz norteamericana y una reducción muy precoz de las cadenas automotrices europeas.
Lula, la provocación de Milei y un capricho del calendario
Entonces, usted va a tener, en ese caso, y la gran cuestión que se plantea, me parece, es que el acuerdo fortalece esa lógica de reprimarización. O sea, para Brasil, y no solo para Brasil sino para los países de América del Sur, ser proveedor de materia prima para Europa e importador de bienes industriales y de servicios elaborados. Entonces, me parece que queda claro que, en esta nueva orden internacional, este acuerdo del Mercosur, en una lectura previa que yo hago, tiende a fortalecer exactamente la reprimarización.
Pero una reprimarización menos dependiente de China, porque los productos industrializados pueden ser provistos por Europa y no exclusivamente por China o por Estados Unidos.
Sí, exactamente. Y ese es el lado benéfico para la industria europea, y que, de alguna forma, es un elemento más que impide que usted pueda reindustrializar los países de América Latina. Porque usted va a tener tarifas beneficiosas para importar productos industriales, ya no solo de China o de los Estados Unidos, sino también de Europa. Pero usted no tiene grandes estímulos para reindustrializar los países del Mercosur. Entonces, me parece que este acuerdo es un acuerdo que fue pensado hace 30 años, pero que las condiciones actuales de la geoeconomía mundial cambiaron totalmente. Y la propia Europa, los países europeos, están en ese dilema.
Por eso parece que se plantea la cuestión como si fuera un problema de los productores rurales, pero el problema no es solo ese. El problema es cómo Europa está perdiendo mercados. Los países centrales, sobre todo Francia, Alemania, Inglaterra, están perdiendo espacio en la economía mundial. Y esa es una de las características que, yo creo, va a fortalecer mucho un intento de expandir la industria europea también, abriendo mercados, porque el mercado europeo es un mercado bastante deprimido.
RQ/DCQ
También te puede interesar
-
Lula, la provocación de Milei y un capricho del calendario
-
Lula no estará presente en la firma del acuerdo comercial UE-Mercosur en Asunción
-
El acuerdo UE-Mercosur beneficia en Brasil al agro negocio, que políticamente es de ultra derecha
-
La alianza con la UE tendrá beneficiados en el Mercosur, pero también perdedores