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MODO FONTEVECCHIA
La trastienda del acuerdo

El acuerdo UE-Mercosur beneficia en Brasil al agro negocio, que políticamente es de ultra derecha

Sin políticas de reindustrialización, la apertura comercial profundiza la reprimarización y la asimetría productiva. “La salida no es diversificar la dependencia, sino superar esa condición”, sostiene el economista brasileño David Deccache.

David Deccache 15012026
Economista brasileño David Deccache | X @deccache

“El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea trae desafíos muy grandes para Brasil”, advirtió David Deccache, economista brasileño y asesor de la bancada del Partido Socialismo y Libertad en Modo Fontevecchia, por Net TV y Radio Perfil (AM 1190). Según explicó, el tratado tiende a consolidar “una división internacional del trabajo en la que nos insertamos de forma periférica y subordinada, proveyendo bienes primarios y comprando bienes industriales”, lo que, sin políticas industriales sólidas, fortalece al agronegocio exportador, que es “la clase dominante en Brasil, no solo económicamente sino también políticamente”, con un peso decisivo en el Parlamento y una clara afinidad con la ultraderecha.

David Deccache es un economista brasileño que cuenta con estudios de posgrado, maestría y doctorado, reconocido por su labor como asesor y académico especializado en temas de política fiscal y desigualdad. En la actualidad se desempeña como asesor económico para la bancada del Partido Socialismo y Libertad en la Cámara de Diputados de Brasil. Es miembro destacado de la Asociación Brasileña de Economistas.

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El acuerdo entre el Mercosur y la Unión Europea trae desafíos muy grandes para Brasil y para el Mercosur como un todo. Existe una división internacional del trabajo en la que nos insertamos de forma periférica y subordinada, proveyendo bienes primarios y comprando bienes industriales de Europa. Hay una tendencia a que esa división internacional del trabajo se consolide aún más con el acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur, en caso de que políticas industriales muy bien construidas no sean encaminadas en los próximos años para lidiar con esta ampliación brutal de la competencia que ocurrirá. Entonces, será necesario que se adopten medidas que fortalezcan la competitividad.

El problema no es el mismo con China, que termina comprando productos primarios y exportando productos industriales. ¿Cuál sería la diferencia entre el acuerdo con la Unión Europea para Brasil y la reprimarización de su economía, y la diferencia con China como primer socio comercial?

En el caso de Brasil hoy, más del 85% de la soja, que es nuestro principal producto de exportación primaria, va a China. En nuestra pauta de importación con China dominan los productos industriales chinos, con alto valor agregado y mucha tecnología incorporada. Entonces, hay una relación totalmente asimétrica también con China.

La cuestión es que la salida para estas relaciones de dependencia no es la diversificación de la dependencia, sino la superación de esa condición de dependencia. El acuerdo con la Unión Europea, en la práctica, diversifica esa relación de dependencia. Entonces, tenemos más proveedores de tecnología y más competencia industrial frente a industrias nacionales que hoy ya son tan escasas.

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Pero la diversificación de la dependencia es buena, es mejor tener dos que uno.

Lo ideal sería que Brasil y los países del Mercosur actuaran de forma soberana y ataran los acuerdos de comercio exterior a programas domésticos internos de reindustrialización y sofisticación estructural de las economías. Lo que ocurre es que, en las últimas décadas, una perspectiva más liberal ha defendido la ampliación de la competencia como condición para que la competitividad sea impulsada, sea ampliada. Lo que ocurre es que esas dos cosas deben funcionar juntas. Tenemos que abrirnos a la competencia en la medida en que fortalecemos los términos de competitividad de la economía nacional. Cuando se abre antes de tener condiciones de competitividad, se produce un desorden y una asimetría en las relaciones.

¿La reprimarización de la economía brasileña, por la soja y por el consumo de mayor cantidad de proteínas por parte de China, produce también una modificación política? Por ejemplo, los partidos del centro, los partidos agrarios, los partidos de derecha ayudan a Bolsonaro. No sé si hay algún efecto secundario, algún side effect, de la reprimarización de la economía.

Su análisis es perfecto. La acomodación material y económica de las clases sociales en Brasil se refleja directamente en el poder político de esas mismas clases. El acuerdo entre la Unión Europea y el Mercosur fortalece mucho al agronegocio brasileño, el sector primario exportador, que es la clase dominante en Brasil, dominante no solo económicamente sino también políticamente. El poder económico del agronegocio se refleja en la composición del parlamento brasileño. En el parlamento brasileño, dos quintos están conformados por la llamada bancada del agronegocio. Entonces, ellos tienen una mayoría muy consolidada.

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Es como un paradoja, ¿no? Brasil vuelve del café a la soja, del café a la reprimarización. No sé si usted podría explicar para nuestra audiencia qué significó el café para San Pablo y para la creación de la aristocracia de los cuatrocientos años en Brasil.

La historia económica brasileña siempre se desarrolló en torno a los productos primarios de exportación. Y esos sectores conformaron las clases dominantes en Brasil. El café fue fundamental en el período entre 1900 y 1930 para conformar una aristocracia dominante en San Pablo, que con la crisis de 1929 tuvo la posibilidad de migrar hacia algún proceso de industrialización, que luego fue interrumpido. Hoy, la soja conforma una nueva clase dominante, una clase dominante asociada a la extrema derecha en Brasil, apoyadora del expresidente Jair Bolsonaro y defensora del papel actual de Brasil en la división internacional del trabajo.

¿Cuál es su evaluación de cómo el funcionamiento de la economía va a reflejarse en el resultado electoral de las próximas elecciones presidenciales?

Brasil ha presentado buenos datos económicos. Hoy tenemos la menor tasa de desempleo de la serie histórica. Mantenemos el desempleo estructuralmente por debajo del 6%. Para hacer una comparación, en el gobierno de Jair Bolsonaro la tasa de desempleo llegó a ser del 14,9%. Entonces, hay una fuerte reducción del desempleo. Hay también un aumento de los salarios reales, un crecimiento de los salarios y de la masa salarial por encima de la inflación en Brasil. Eso es significativo y trae impactos positivos para el presidente Lula en lo que se refiere a la economía.